Alonso-Rabi-Do-Carmo

El expediente Ajmátova

"La novela se despliega a manera de un pequeño coro en el que se van sucediendo la voz del narrador y el relato de la vigilante"

La relación de Stalin con muchos artistas rusos fue un vínculo construido a través del miedo y, cuando era posible, la sumisión sin condiciones. Igualmente, muchos, como Maiakovski, el gran poeta vanguardista, vivieron bajo el férreo marco stalinista el apogeo y la gloria y luego un paulatino descenso hacia el oprobio y la condena.

Hay una novela de Julián Barnes, magnífica en su brevedad, titulada El ruido del tiempo. Allí se narra, por ejemplo, el estado de zozobra permanente en que vivía el compositor Sostakovich, temeroso de que la reseña de alguna de sus obras estrenadas fuera desfavorable, según el impredecible juicio de Pravda. La novela nos permite conocer una anécdota que, de ser cierta, explicaría muy bien el clima en que vivían todos los que temían una represalia de parte del temible Koba: el compositor tenia siempre una maleta lista al lado de su cama.

Sin olvidar, por supuesto –y no extenderme más de la cuenta–, el sofisticado sistema de soplonaje, vigilancia y delación que había instalado Stalin en la comunidad intelectual y artística soviética. Una de las víctimas de este opresivo ambiente fue la poeta Anna Ajmátova cuyo “proceso” fuera desclasificado hace unos años, dando lugar a una historia llena de matices perversos y novelescos al mismo tiempo.

Ajmátova gozaba de gran prestigio entre sus contemporáneos, hasta que poco a poco comenzó a provocar las iras del régimen. Fue prohibida de escribir, un castigo particularmente sádico y se la obligó a aceptar, en una suerte de prisión domiciliaria, la compañía de una vigilante que tomaba nota de todo: lo que decía , lo que dejaba de decir, lo que decían quienes la visitaban, en fin, hasta el aire que respiraba era anotado con minuciosidad y rigor dignos de mejores causas.

Alberto Ruy Sánchez, un destacado escritor mexicano, nos ofrece en su última novela, El expediente Anna Ajmátova, un recuento de la experiencia y la pesadilla de la poeta rusa haciendo frente a los mandobles del poder, incluyendo la estatua de Stalin que el propio Stalin hizo instalar frente a la ventana de departamento en el que Ajmatova cumplía su cruenta condena al silencio.

La novela se despliega a manera de un pequeño coro en el que se van sucediendo la voz del narrador y el relato de la vigilante, que empieza con su reclutamiento y presentación ante Stalin y acaba con el puntilloso recuento de su actividad opresiva. El narrador, por su parte, interioriza la mirada en los sentimientos de Ajmátova y se ocupa de ir presentando a una galería de personajes, muchos de ellos ubicados entre la abnegación y la excentricidad, como el poeta Nikolai Gumilyov, quien después de diez intentos logra iniciar una relación con Ajmátova, una relación condenada a la deriva y al fracaso, sin olvidar el propio asesinato de Gumilyov, que añade una, diría necesaria, cuota de patetismo.

La actividad del narrador, además, consiste en ir construyendo, ocultando sutilmente las costuras historiográficas así como las fuentes propiamente judiciales (estrategia que permite, supongo, mantener un ritmo, un carácter esencialmente novelesco), un esbozo biográfico de Ajmatova, recreando escenas claves de su infancia, adolescencia y madurez. Se trata en pocas palabras de un fresco que a través de grandes pinceladas revela la actualidad y la urgencia de un relato como este, que más allá de sus protagonistas, examina los siempre quemantes efectos del poder sobre los individuos.

Alberto Ruy Sánchez narra entonces el gulag íntimo de Anna Ajmatova, la cruenta sombra estalinista sobre ella y ofrece una novela intensa que gana fuerza dramática en la medida en que se van sumando piezas al collage que constituye el texto en su globalidad. Una novela que nos deja recordar que sin libertades creativas la experiencia humana puede reducirse a su expresión más miserable, cosa que aplica tanto para quienes abusan del poder como para las víctimas de ese abuso. Finalmente, este libro es una forma de acercarse al universo de una gran escritora, que era vista en el Kremlin según testimonio de un colaborador de Stalin de esta manera: “hipócrita como monja y perversa como prostituta”. Honor a Anna Ajmatova.

alberto rey sanchez libro.
Alberto Ruy Sánchez. El expediente Anna Ajmatova. Alfaguara: Madrid, 2022.

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