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El reto de llegar a ser constante

Para algunos se trata de ser perseverante, pero en realidad es un hábito que puede cultivarse con éxito en distintas actividades. Una buena forma de empezar es utilizando herramientas digitales para mejorar la productividad y completar tareas que dejamos a medio hacer.

Empezar alguna tarea y después dejarla a medio hacer o tener varias tareas acumulándose y ponerse a perder el tiempo no es tan irracional como parece. Según la psicóloga y coach, Sol Rivera, el cerebro siempre estará pensando en formas de ahorrar energía para sobrevivir por más tiempo y, en esa línea, cumplir con un nuevo hábito pasa a segundo plano.

“Solemos caer siempre en el mismo camino porque lo conocido me tranquiliza, es como un suspiro de paz a mi cerebro que le dice que no tiene que trabajar de más y que puede ponerse en piloto automático. Ahora bien, que estemos cómodos no significa que estemos satisfechos, es más, puede ocurrir”, apuntó.

La incomodidad recién aparece cuando no logramos asistir al curso al que nos apuntamos o cuando abandonamos el gimnasio o la dieta que establecimos. Para que esto no ocurra, Daniel Colombo, Máster Coach Ejecutivo y autor de varios libros sobre este tema, recomienda definir la meta sabiendo desde el inicio que será un proceso y mantener el foco en el objetivo.

“El primer paso representa un 50% de avance en el proceso, porque es sabido que a la mayoría de las personas les cuesta tomar el impulso inicial. (…) La clave para ser constante es la repetición, aunque parezca aburrido. Según la ciencia, para cambiar un hábito hay que hacer lo opuesto durante 21 días seguidos, al menos”, considera.

También aconseja felicitarse por los logros obtenidos porque el cerebro funciona con un centro de recompensas.

Mecanismos psicológicos e informáticos

Si tenemos presente que la mayor parte de los trabajadores estarán obligados a aprender y especializarse en distintas materias de manera constante durante su vida laboral, los métodos de aprendizaje también son útiles para mantener un propósito constante.

Le ocurrió al ingeniero informático Francesco Cirillo, que cuando era estudiante le costaba mucho mantener la atención y creó un método de optimización del tiempo que se conoce actualmente como el “método Pomodoro”, que consiste en partir de una lista de cosas por hacer y dividirlas en tareas que lleven como máximo 25 minutos.

Tras cada 25 minutos en actividad, se puede tomar 5 minutos de relax y por cada ronda de cuatros tareas cumplidas, se puede descansar por 15 minutos. La clave es evitar cualquier interrupción durante los 25 minutos de trabajo y valerse de algún reloj para tomar el tiempo.

Otra técnica desarrollada para mejorar la productividad es el “método GTD”, por las siglas en inglés de “Getting Things Done”, que fue desarrollado por David Allen y consiste en seguir cinco pasos ante una tarea: capturar, aclarar, organizar, revisar y hacer.

En el primer paso, se refiere a recopilar toda la información que tengamos sobre determinado tema y anotarlo para poder liberar la mente donde todo se almacena de forma caótica. Entre las herramientas digitales que sirven actualmente para organizar toda esta información están Trello, Evernote, Focus To Do, entre otras plataformas que facilitan este proceso.

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constancia, Trabajo

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