Juan Carlos Tafur - Pie Derecho

¿Qué pasó con Guzmán y Acuña?

"Ninguno de los dos está descartado. Dada la poca intención de voto de todos los candidatos, basta crecer cinco o seis puntos -lo que es perfectamente factible- para volverse a colocar en el partidor"

«Ninguno de los dos está descartado. Dada la poca intención de voto de todos los candidatos, basta crecer cinco o seis puntos -lo que es perfectamente factible- para volverse a colocar en el partidor».

Hasta antes de su exclusión por parte del Jurado Nacional de Elecciones de la contienda del 2016, Julio Guzmán llegó a tener 18% de intención de voto, y César Acuña 13%. Ambos se asomaban como eventuales contendores de la segunda vuelta electoral. ¿Qué ha pasado para que ahora muestren escuálidos resultados? Según la última encuesta de Ipsos, el líder morado tiene apenas 3.1% y el candidato de Alianza para el Progreso 2.6%.

 

Julio Guzmán: su incidente flamígero, definido como prueba de carácter, le ha jugado una muy mala pasada. Ha destruido su capital político y ello ya se vió en la última elección congresal de enero del año pasado, donde afectó a una buena lista parlamentaria. Guzmán no ha sabido reaccionar. Creyó que guardando silencio y perfil bajo iba a lograr que el incidente se olvidase. Inició así una campaña edulcorada, sin mayor filo, en medio de una situación en la cual la ciudadanía pide confrontación y radicalidad. Recién en la última semana ha empezado a mostrarse beligerante y agresivo. Puede ser demasiado tarde, pero también le puede resultar. Está al borde de la eliminación. Si no muestra crecimiento en la siguiente encuesta, ya casi podría ser descartado en esta contienda, aun a sabiendas de que en el Perú una semana es una eternidad.

 

César Acuña: se traumó por el escándalo de las denuncias por plagio de la campaña anterior. Se dedicó cinco años a limpiar su imagen y quizás pensó que toda la contienda actual iba a estar destinada a ese tema por parte de sus adversarios. Y resulta que no ha sido así. Por lo mismo, se quedó pasmado los primeros meses sin desplegar una estrategia correcta de campaña y huyendo de los medios de comunicación, temeroso de que su pobre elocuencia lo único que hiciese fuera aumentar la campaña de memes ridiculizantes que lo han agarrado de punto. Al final, ha sabido encontrar un filón productivo, como es el del empresario exitoso que surgió de la pobreza, que además reivindica su hablar como propio del pueblo. Tiene una marca potente, sobre todo en el norte del país. Quizás tiene un voto escondido por esa razón.

 

Ninguno de los dos está descartado. Dada la poca intención de voto de todos los candidatos, basta crecer cinco o seis puntos -lo que es perfectamente factible- para volverse a colocar en el partidor. Esta elección se va a definir faltando días u horas. Nadie está fuera aún. Por lo menos, no lo están los dos mencionados, los excluidos del 2016.

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César Acuña, JNE, Julio Guzmán

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