Hans Behr

Oferta y Demanda Joven: Primero fortalece tus capacidades y habilidades

“Podemos darnos cuenta de la importante necesidad de fortalecer estas características mostradas, en la línea de los jóvenes urbanos y rurales”

En el artículo anterior se intentó plasmar en el debate el manejo del tema etario, por considerarlo no solo de importancia para los futuros enfoques emprendedores y su inserción en el mercado como agentes consumidores y proveedores, según sea el caso; sino también abrir a reflexión de cuan necesario es considerar plantearnos una construcción diferencial en las edades y de los sujetos a partir de las dinámicas sociales que los originan. Encontrando que existe una edad cronológica y una edad quizás llamada condicionada.

Condición que encuentra una prueba en la diferencia por ejemplo entre los espacios rurales y los urbanos donde se aprecian los diferentes roles de niños en las faenas agrícolas, con especificas actividades cotidianas, etc. O si no en aquellos sectores urbanos de extrema pobreza donde las condiciones laborales obligan al crecimiento precoz de los niños, dejando a un lado lo natural de las vivencias etarias. Bueno, en ambos casos, la realidad genera un crecimiento que va más allá de lo meramente cronológico.

Y eso no es malo, del todo, pues la experiencia acumulada por estas condiciones o situaciones ajenas a los jóvenes muchas veces, lo que genera es fortaleza para enfrentar lo que venga, ya sea en el tema laboral dependiente o en el independiente, léase emprendedor. Solo el hecho de ser condicionado por las circunstancias, hacen del poblador, en este caso joven, tener un potencial futuro exitoso.

Ahora bien, queramos o no, en el Perú se sigue midiendo de manera polarizada en la sociedad en general, a un país urbano y a un país rural, y, sin embargo, para ambos casos existen muchas semejanzas, las que se han identificado de la mano del análisis sociocultural, cuyas respuestas ya se ha bosquejado en otro artículo y que tiene un puente histórico en las migraciones internas campo – ciudad. Los traslados culturales del campo a la ciudad, llamados muchas veces condicionantes, son los que motivan y enseñan, sobre todo a los jóvenes, el valor de la resistencia y de la resiliencia innata plasmada en un mercado interno que lucha por salir adelante y que es precursor de la ola emprendedora en el pais. Y ahí la edad tiene mucho que ver. Entendiendo que muchos de los emprendedores en el Perú, aquellos hijos y nietos de los primeros migrantes rurales, conservan en sus mentes una historia de “conquista” diaria en el mundo urbano y por ende aquellos retos comunes de la geografía que se trasladaron a las ciudades se convierten en fuertes recuerdos de infancia llena de obstáculos y esto se revierte en el ímpetu para poder sobrellevar los ya normales avatares de una crisis económica, logrando en muchos casos vencer las trabas propias del mercado. El haber sido testigos de “la conquista del agua en sus casas”, “las pistas asfaltadas” después de duras luchas o “la llegada del alumbrado público”, no se deben descartar en importancia, al contrario, es un elemento fuerte a considerar, es una fortaleza extra muchas veces no asumidas, para el crecimiento de las llamadas “empresas populares”. Luego de varias generaciones esta característica sigue intacta.

En el mundo propiamente rural, los jóvenes tampoco son ajenos a esta fortaleza, con la diferencia eso sí, que las condiciones naturales en recursos dan mayores alternativas de superación y con la experiencia del manejo agrícola, las expectativas de crecimiento son mejores. Las edades en este caso, visto desde la antropología como la inversión a “mediano plazo” campesina, mano de obra, etc. Se traslada a los beneficios que una empresa joven puede generar. La renovación del campo y la nueva mirada comercial del mundo rural.

Para ello, es necesario entrar a un análisis profundo y serio de esta realidad innegable y necesaria no solo como modelo de subsistencia, sino como una realidad de superación y crecimiento para poder fortalecer o recuperar aquellas iniciativas que permitan y reactiven el mercado interno en los sectores rural y urbano;

Con todo lo escrito, podemos darnos cuenta de la importante necesidad de fortalecer estas características mostradas, en la linea de los jóvenes urbanos y rurales, con una capacitación consciente de las diferencias que existen en nuestra gran población a nivel etario, social y cultural, y advertir que existen jóvenes potenciales dependientes que necesitan sumar experiencia y capacidades para insertarse a la gran empresa y/o industria y jóvenes que de manera natural apuntan al emprendedurismo que sienten que pueden ser sus propios jefes, pero que necesitan también la capacitación que los fortalezca.

En ambos casos requiere apuntar al fortalecimiento de sus capacidades, de sus habilidades que les permitan estar a la par con las necesidades de la demanda laboral y puedan también cubrir a mediano plazo la demanda del mercado.

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