Hans Behr

Cuando la formalidad se disfraza de informal

“Si lo formal cae en la informalidad por necesidad
o por presión exógena, entonces revisemos las causas”

No es mi intención en este artículo entrar a las definiciones o tecnicismos teóricos acerca de la Caología o la llamada “teoría del caos”, sin embargo, considero oportuno intentar un análisis tomándola como base y así lograr aproximarnos y poder entender, lo que se está viviendo en nuestro país, echando un vistazo a nuestra coyuntura comercial, sobretodo en estas fiestas que se dicen navideñas pero que a la larga son fiestas de recurseo, ventas y mil estrategias de venta, sobre todo  para aquellas empresas populares o emprendedores iniciales o antiguos con respecto al día a día.

Según esta teoría, no existe un orden definitivo en los sistemas sociales de cualquier parte, muy por el contrario, existe un desorden que es inherente al orden y amenaza permanente a su desarrollo. Debemos identificar las causas por las cuales el orden deviene en un desorden. Y eso es un tema a desarrollar por parte de los investigadores. De plano cuando se estudia el desorden y se explican los procesos del cambio, se identifican también los procesos que estructuran y desestructuran el mundo y en este caso los espacios generados, por eso que este enfoque nos abre una mirada distinta, creo que ese es el objetivo.  El desorden crea un nuevo orden.

En las calles que son las representativas en ventas ambulatorias y están llenas de comercios, muy conocidas y visitadas, se dan permanentemente cambios en las condiciones iniciales, una formalidad lograda seguro con sacrificios y sensibilidades de muchos emprendedores conscientes de lo correcto, pero la necesidad va creando grandes diferencias respecto a lo esperado al final, y la competencia obliga a generar sucesos comerciales en franca competencia. Otro punto tratado por la teoría del caos, claro que a niveles macro, pero es un indicador que va gestándose en este ejemplo. Pues se convierte en una cadena de cambios que no solo va a lo económico, sino a lo cultural, social y quizás hasta político, porque se comienza a condicionar una nueva mirada a lo que ocurre cotidianamente. Si lo formal cae en la informalidad por necesidad o por presión exógena, vale decir, por las personas compradoras, entonces algo está mal y quizás todo está mal, desde la sociedad cuya percepción es condicionante muy fuerte para los cambios y a veces para la generación del caos. Pero ahora nos abocaremos al tema de empresas populares.

No es predecible en un primer instante, saber que muchos comerciantes, empresarios populares repito, formales ven la necesidad de salir a las calles a competir con la informalidad y contribuyen a la generación del caos y la inseguridad, creando el desorden y auto aniquilando su progreso formal. No lo es, porque es difícil imaginar que algún comercio compita consigo mismo, sin embargo, se da en la práctica, el juego de mercado y las condiciones de oferta y demanda es controlado por el llamado pueblo, las personas informales por naturaleza y en una situación de incoherencia económica, entra al juego económico y condiciona las compras, manipulando el sistema de venta. Es decir, compro lo que quiero y no solamente lo que puedo. ¿Acá me hago una pregunta, quién genera el cambio?, quien genera el desorden? ¿los informales?, ¿los ilegales?, los auto empleados que venden en las calles a destajo? O la misma población que condiciona y se aprovecha del desorden que se crea y que crea un orden legitimado y aceptado por casi todos.

Lo expresé en anteriores artículos, los negocios individuales ven la necesidad de crecimiento y de ubicación, en un espacio que la gran empresa por historia siempre ha dominado, pero que, esta nueva convivencia, le permite tener estas oportunidades y no las están desaprovechando, están abarcando cada vez más espacios comerciales a punta de esfuerzo. La percepción frente a los nuevos emprendedores va cambiando, los negocios van cambiando, sin embargo, hay que considerar, que todos dependen del que compra y hacia ellos hay que apuntar. Generar y fortalecer un orden que cual sistema involucre a la sociedad en su conjunto, motivando un buen flujo.

El emprendedor debe valorar su servicio, su innovación, sus estrategias y no condicionarse a la presión de la necesidad. Trabajo difícil pero no imposible, sino siempre tendremos un rezago de informalidad en nuestro esperado crecimiento de nuestro mercado interno. Juego fuerte que necesita de mucha ayuda del Estado. El caos puede identificarse latente desde este enfoque también.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que si aplicamos esta teoría en las ciencias sociales podríamos explicar por qué los cambios cuantitativos, vale decir, el crecimiento de oferta en el mercado, puede generar resultados cualitativamente distintos. Tenemos la posibilidad de explicarnos los cambios abruptos y las discontinuidades que el mercado peruano genera. ¿Interesante no?

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Formalidad, Hans Behr, Informalidad

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