[ENTREVISTA] Mauricio Saravia, analista político, comentó la estrategia de Keiko Fujimori para pasar a segunda vuelta y señaló que Roberto Sánchez no sería confrontacional de llegar a la presidencia pero le preocupa “a qué tipo de negociados puede llegar con bloques como el fujimorista”.
¿Cómo pasó Keiko Fujimori de encabezar una encuesta de candidatos por los que jamás votarían a lograr un paso cómodo a la segunda vuelta?
Sigue teniendo el mayor rechazo en el país. Los porcentajes para ganar estas elecciones siempre son irrisorios. Pero una Keiko que pasa junto a López Aliaga o Roberto Sanchez no va a tener en segunda vuelta un 17%. Hay gente que va a votar por ella creyendo que es la mejor posible y seguirá diciendo que es antifujimorista.
¿Pero no sorprende que haya logrado más de dos millones de votos luego de tantos años en que sus críticos la señalaron como una de las principales responsables de la crisis política?
Los que han pasado o están pelando pasar a segunda vuelta son los partidos más organizados que tiene el Perú. Fuerza popular, Renovación Popular y Juntos Por el Perú son partidos que hacen acción política y la hacen en las bases donde estén. Sí creo que es entendible que Fujimori pueda estar ahí porque Fuerza Popular es un partido vivo que ha estado trabajando durante todo este tiempo en función a la candidatura de Fujimori.
¿Se ha visto una faceta más moderada del fujimorismo en esta campaña?
Ella ha tenido una estrategia discursiva inteligente: orden y progreso. No es nada nueva esa promesa, pero ella la ha enarbolado y luego de eso sí ha tenido apariciones públicas contadas donde ella ha querido. No ha aceptado demasiadas entrevistas, no ha dado la posibilidad de incendiar la pradera en medios que le eran adversos. Su tono sí ha estado más moderado. Me parece interesante esta guerra e Fujimori contra la izquierda diciéndole a Rafael López Aliaga que deben aliarse contra la izquierda. Son discursos sencillos pero significativos para la gente. Hay una moderación que es lo recomendable para quien está arriba. Se sintió arriba y manejó las cosas desde arriba.
¿Es por ello que no vemos al fujimorismo sumarse a López Aliaga y Renovación Popular en sus denuncias de fraude electoral con el ímpetu que mostraron tras las elecciones del 2021?
Patricia Juárez está pidiendo moderación cuando naturalmente podría haber estado al costado de López Aliaga, porque viene del castañerismo más rancio. Que ella salga a pedir moderación a sus antiguos amigos es extraño. Si ellos (Fuerza Popular) estuvieran en esta lógica de enfrentarse a Sánchez también estarían agitando las aguas, pero no al nivel de López Aliaga que es un caballo sin riendas. Es inmanejable. Que el fujimorismo esté calmado pidiendo prudencia es claramente estrategia y le conviene porque eso hace que la imagen de Fujimori entre en un terreno de una neutralidad interesante para la segunda vuelta.
¿Por qué a Rafael López Aliaga muestran un contraste tan notorio entre su respaldo en Lima y el resto del país?
No hemos visto bases de Renovación Popular por fuera de Lima y hay un elementoidentitario y clasista que hace que el voto se concentre en Lima. Además, López Aliaga es una persona que en sus discursos y acciones ha despreciado sistemáticamente a las regiones, siempre las ha tachado de ignorantes e incapaces. Es el típico limeño conservador con mucho capital que termina teniendo una baja capacidad de entender que esto es una elección nacional y no solamente de Lima. Pero incluso en Lima me está sorprendiendo la performance que está teniendo Fujimori. Esperaba una ventaja más grande de López Aliaga sobre Fujimori y en los cálculos de ellos estaba ganar Lima por mucho más. Me llama la atención que la gente lo idolatre. Renovación popular parece más una secta que un partido político, no hay discusión posible.
Si Rafael López Aliaga pasa a segunda vuelta, ¿podrá formar alianzas con otras agrupaciones para ganarle a Keiko Fujimori?
Para que eso ocurra hay que sacar un poco la estela de López Aliaga de RenovaciónPopular y que entren a tallar algunos otros operadores políticos. Por ahí Norma Yarrowpuede tejer alianzas con otros sectores de derecha y el gran tema va a ser este centro e izquierda que quedarían fuera de la elección. Podría ser la gran elección de los conservadores contra los liberales. Qué podría plantearse frente a dos candidaturas de derecha o ultraderecha. Si ese se transforma en un eje de campaña, López Aliaga podría tener de su lado a algún componente del voto de Sánchez en el interior.
¿Por qué el votante de Sánchez podría ver a López Aliaga como una opción?
Si haces un retroceso en las noticias políticas de un par de años, López Aliaga es el primero que intenta hacer alianzas regionales y capturar caudillos regionales una vez que se decretó que el Congreso había vetado a los movimiento regionales para estas elecciones. No le ha funcionado. pero no quiere decir que a la larga no pueda capturar algo de ese voto. Creo que a Fujimori le conviene muchísimo más pasar con López Aliga que con Sánchez, porque López Aliaga es un voto de derecha y ahí en esa ecuación es cuál derecha prefieres si no eres partidario de ninguna de las dos opciones.
¿De qué dependerá la distribución de votos de los otros candidatos fuertes?
La pregunta es cuál será el racional que estará detrás si derecha contra izquierda ya no va a estar en juego sino conservadores contra libertarios. Veo a López Aliaga siendo más favorable para Fujimori que Sánchez, que va a ser un hueso mucho más duro de roer porque creo que va a capturar el porcentaje de López Chau, buena parte de Obras, algún segmento de Álvarez y una parte de los de Nieto, que creo se va a partir en dos.
¿Por qué cree que el voto de Nieto se puede dividir?
Todavía no veo en el Partido del Buen Gobierno un partido que pueda decidir sobre sus electores, como sí se ve en el fujimorismo o Renovación Popular que son partidos más verticales. Entre Sánchez, López Aliaga y Fujimori, no veo al votante de Nieto decidiéndose tanto por Sánchez. Lo veo tapándose la nariz y yendo a votar por Keiko.
Si se concreta una segunda vuelta entre Fujimori y López Aliaga, ¿qué pasará con este sector del electorado que es antifujimorista pero también es distante con el candidato de Renovación Popular?
Es difícil pronosticar, porque el antifujimorismo no es un movimiento orgánico. No es que puedas identificar un líder claro y dar directivas a sus votantes. Va a ser un tema de elección personal y de grupos minúsculos. Yo no tengo tan claro qué parte de ese antifujimorismo podría taparse la nariz antes de votar y terminar eligiendo naranja porque entienden que la amenaza de López Aliaga como presidente pueda ser peor. La otra cosa es que podamos tener un histórico de blanco o viciado, no como para anular las elecciones, pero cercano al cincuenta por ciento.
Roberto Sánchez y Alfonso López Chau enfocaron sus campañas en el sur, ¿qué determinó que sea el primero quien se lleve la mayor parte de los votos?
López Chau hizo muy mala campaña. Recién en los últimos quince días se animó a ser un poco más frontal. Tuvo muy malos debates. No es que Sánchez los haya tenido mejor, pero tuvo la posibilidad de aprovecharlos y no lo hizo. Además, la figura de López Chau es diferente a la de Sánchez. Es catedrático, viene del sector universitario y tenía un perfil limeño, y esta es otra de las variables que juega mucho en esta elección y que lo aleja un poco más de la base más antisistema que uno puede encontrar en los sectores alejados de las ciudades. No le ha ido mal en el sur, pero tampoco bien. En algún momento estaba con 20% y luego eso se fue repartiendo con Belmont y Sánchez. No capitalizó nada en el norte, ese fue un error estratégico. Creo que no leyó bien la campaña y por dónde tenía que transitar.
Si Roberto Sánchez llega a la presidencia, ¿será un mandatario combativo o intentará tener una buena relación con el senado que tendrá un papel protagonista?
No creo que sea confrontacional. Es una persona que se acomoda a las circunstancias. En eso discrepo con quienes ven un fantasma comunistoide. Sánchez va a moverse de acuerdo a como las aguas le acomoden. Es un poco más claro en la tarea política de lo que debe hacer de lo que fue Castillo. Sabe cómo tiene que negociar. Sin embargo, teniendo esas características, Sánchez no parece ser una persona absolutamente integra y eso genera ciertos miedos para saber a qué tipo de negociados puede llegar con bloques como el fujimorista que sabemos de qué pie cojea.
¿No ve a Sánchez dispuesto a arriesgarse a una vacancia con tal de defender algunas de sus propuestas de campaña, como una nueva constitución?
No lo creo. Ni lo de Julio Velarde lo creo
Si efectivamente renuncia a algunas de sus promesas de campaña y busca negociar, ¿qué podría pasar con su alianza con Antauro Humala, quien tiene posturas radicales?
Lo de Antauro es interesante, pero qué peso ha tenido en la campaña o cuándo ha estado solo lanzando mensajes que pudo haberle sumado a Sánchez. Es más una figura que le juega en contra. Estoy convencido que, en un potencial gobierno de Sánchez, no van a tener ningún problema de apartar a Antauro de cualquier tipo de cercanía. Sánchez es un tipo que va a cuidar su gobierno y eso lo puede llevar a tomar las peores decisiones posibles. Pero en temas como el de Antauro no creo que vaya a tener un rol protagónico.
¿Cuál podría ser el rol del castillismo en un gobierno de Roberto Sánchez?
No sé qué significa el castillismo en términos de gestión de gobierno. Porque la gestión del castillismo fue un desastre. No vi una línea clara de acción política de castillo sobre nada. De Humala podrías decir que era un gobierno liberal con fuerte presencia de programas sociales. El castillismo significó un copamiento del aparato del Estado con el fin de mantenerse a flote. Jamás significó hacer cambios profundos económicos ocambiar la constitución. Las contradicciones se vieron desde el nombramiento de su primer premier. Ha tenido hasta a Valer de premier, con eso te digo qué significa el castillismo. Castillo significa una esperanza y una imagen, pero no es un actor político que tenga capacidad de hacer grandes cosas.







