[INFORME] El gobierno de José María Balcázar está a poco de llegar a su final. Sin embargo, su despacho tomó la insólita decisión de gastar casi cuarenta mil soles en un taller para trabajadores que serían reemplazados cuando asuma su sucesora el 28 de julio.
Luego de tres presidentes que debieron abandonar Palacio de Gobierno en medio de escándalos por diversos motivos, lo que se esperaba de José María Balcázar en el despacho más importante del país era que tenga la capacidad de brindarle al Perú un periodo de cierta estabilidad hasta que el nuevo mandatario asuma el cargo en el mes de julio.
Pese a que sus predecesores de los últimos cuatro años habían servido como ejemplo de lo que no debe hacer, la gestión de Balcázar parece no haber puesto mucha atención a la historia reciente de los ocupantes del sillón presidencial y su mandato estuvo marcado por cuestionables decisiones, como la elección de ministros de dudosa capacidad profesional y moral.
Pero, como si los desaciertos para designar ministros no fuese suficiente, el gobierno del abogado de ochenta y tres años también ha caído en las mismas tentaciones que otras instituciones del Estado: el despilfarro del presupuesto disponible. Sudaca pudo revisar los recientes gastos de la oficina presidencial y encontró información que expone a un gobierno dispuesto a gastar el dinero de los peruanos sin una justificación razonable.
LA MOTIVACIÓN FINAL
En los últimos años se ha podido observar una marcada tendencia en el mundo empresarial que busca fortalecer el trabajo en equipo mediante talleres dictados por especialistas. Por supuesto, el sector público también podría verse beneficiado con este tipo de estrategias que apuntan a lograr mayor eficacia por parte del trabajador.
No obstante, resulta inevitable preguntarse cuál es el propósito de apostar por un taller laboral para una gestión que está a pocas semanas de llegar a su final y que, incluso, está próximo a iniciar el proceso de transferencia con el personal designado por el gobierno entrante. Inexplicablemente, el Ejecutivo ha emitido una orden de servicio en el mes de junio a nombre de la empresa Greco Tours S.A.C. que se dedica a brindar este tipo de talleres.
Además, al revisar los registros de los talleres que ofrece esta empresa se puede encontrar que lo que el despacho presidencial ha catalogado como “taller de fortalecimiento del clima laboral y trabajo en equipo” no es precisamente una capacitación relacionada con el trabajo que realiza la presidencia, sino que consistiría en dinámicas lúdicas que más parecen orientadas en brindar un momento de distracción para los trabajadores.
Por un taller como el que pudo observar en la imagen anterior, el personal que trabaja en el despacho presidencial invirtió algo más que sus horas de trabajo. Según la información que pudo revisar Sudaca, la oficina de José María Balcázar pagó la suma de treinta y ocho mil soles a la empresa Greco Tours.
POLÍTICA DE ESTADO
Pero el despacho presidencial no es el único que está disponiendo de su presupuesto y el tiempo de sus trabajadores para un taller pese a que están a pocas semanas de abandonar sus puestos. Sudaca pudo rastrear los contratos de esta empresa con el sector público y encontró varias sorpresas.
Durante el mes de mayo, el Ministerio del Ambiente también recurrió a los servicios de Greco Tours. Pese a que la llegada del nuevo gobierno llevará a que, como suele pasar con cada traspaso de mando, se realice una renovación de personal, quienes hoy tienen bajo su control este ministerio invirtieron diez mil soles en este tipo de dinámicas para trabajadores.
En esta lista también figura el Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP). La entidad encargada de los medios de comunicación estatales recurrió a Greco Tours para un “taller de motivación” para sus trabajadores que tuvo lugar en los últimos días del mes de abril y para el cual se destinaron casi treinta y ocho mil soles del erario público.
Invertir en mejorar el clima laboral y fortalecer el trabajo en equipo puede ser una decisión muy acertada. Pero resulta difícil justificarla cuando ocurren en un contexto en el cual ese personal que recibe los talleres está a días de abandonar sus puestos y los resultados de dichos tallares pagados con dinero de los peruanos no serán precisamente en beneficio del país.











