[INFORME] La Contraloría reveló un alarmante informe sobre una serie de decisiones irresponsables por parte del Servicio de Parques de Lima, organismo de la Municipalidad de Lima, con respecto al manejo de las piscinas y los peligros sanitarios a los que expusieron a decenas de niños que participaron de sus talleres de natación.
La ciudad de Lima se ha convertido, lamentablemente, en sinónimo de caos. El ruido y las calles saturadas por personas y vehículos llevaron a que la capital pueda ser considerada, en diversos momentos del día, un lugar agobiante para el limeño promedio que incluso padece las consecuencias en su salud.
Ante este panorama, los espacios de recreación y la práctica de deportes representan un escape necesario para el bienestar de la población. Sin embargo, lo que inicialmente podría ser visto como una sana alternativa, también puede convertirse en un serio riesgo para la población cuando de por medio existen autoridades irresponsables.
Sudaca pudo revisar documentos relacionados con los talleres de veranos que se realizaron en catorce clubes metropolitanos y parques de la ciudad de Lima a cargo de SERPAR (Servicio de Parques de Lima) y encontró graves descuidos en los diferentes cursos que ofrecieron a los limeños que recién salen a la luz.
“NO SALUDABLE”
Los talleres de natación suelen ser lo más populares en el verano limeño. La época de altas temperaturas coincide con las vacaciones y muchos padres optan por inculcar en sus hijos la práctica de este deporte. Para ello, muchos recurren a los talleres que se ofrecen en los diversos clubes a cargo del Servicio de Parques de Lima.
Sin embargo, pese a la alta demanda, no todos estos clubes se esmeran por brindar las condiciones idóneas. Esto es lo que puso al descubierto un recientemente publicado informe de la Contraloría que visitó once clubes metropolitanos y encontró un alarmante descuido que ponía en riesgo a los asistentes a estos talleres de verano.
El Club Metropolitano Huayna Cápac es uno de estos lugares de esparcimiento donde se brindaban clases de natación. Pero, al revisar la calificación sanitaria que les otorgó la Dirección de Redes Integradas de Salud Lima Sur (DIRIS) se pudo encontrar que, en el momento que empezaron las clases, la piscina del club en cuestión tenía la calificación de “no saludable”.

El Servicio de Parques de Lima, quienes manejan el club y sus talleres, no sólo cobraron las inscripciones a los talleres que se llevaron a cabo en el Club Metropolitano Huayna Cápac sin importarles subsanar esta calificación desfavorable, también continuaron con el desarrollo de las clases sin intentar corregir esta situación.
Según el siguiente documento que muestra las observaciones hechas en un acta de vigilancia sanitaria, a finales del mes de febrero se llevó a cabo una nueva evaluación que también dio como resultados que la piscina no era saludable y hasta debieron establecer como medida temporal el cierre temporal.

El parque zonal Flor de Amancaes fue otro de los lugares donde se anunciaron talleres de natación para el verano 2026. Como pasó con el parque zonal Huayna Cápac, se advirtió que la inspección realizada por la Dirección de Redes Integradas de Salud Lima Sur (DIRIS) arrojó como resultado que a esta piscina le correspondía la calificación de “no saludable”, pero esto no evitó que habiliten al público la venta de cupos para sus talleres de natación.

Ante este panorama resulta lógico preguntarse si en algún momento existió interés por parte de SERPAR en conocer el estado de las piscinas en las que decenas de niños tomaban parte de sus talleres y, aunque la respuesta es sí, la fecha en la cual le dieron importancia a este tema resulta todavía más indignante. En los documentos que revisó Sudaca se expone que recién el 18 de febrero, más de un mes y medio después del inicio de los talleres, el Servicio de Parques de Lima tuvo en su manos un informe técnico de monitoreo de la calidad de agua de piscina.

¿QUÉ QUERÍAN OCULTAR?
Pero este informe da cuenta de situaciones todavía más alarmantes. En el caso del Club Metropolitano Cápac Yupanqui se les otorgó la calificación de “no saludable” luego que se les negara el acceso para realizar la inspección correspondiente y, pese a contar con esta calificación negativa, continuaron cobrando matrículas para sus talleres de natación.

Esta misma situación se repitió en el caso del Club Manco Cápac, donde tampoco se permitió realizar el procedimiento de vigilancia sanitaria. Por otro lado, en las piscinas de los clubes Sinchi Roca y Santa Rosa se pudo llevar a cabo la inspección que arrojó como resultado una calificación de “no saludable” y, sin embargo, esto no evitó que continúen matriculando alumnos y realizando talleres.
En este informe también se pudo conocer graves infracciones, como las que tuvieron lugar en los clubes Cahuide y Pascuala Rosado Cornejo. El uso de las piscinas de estos clubes fue suspendido por el periodo de un mes tras las inspecciones que alertaban sobre un riesgo sanitario. No obstante, esta disposición fue ignorada y continuaron con el desarrollo de los talleres de natación.

Cabe señalar que el estado de las piscinas a cargo de SERPAR fue noticia en las primeras semanas de enero. Sin embargo, lo que el Servicio de Parques de Lima intentó explicar como un “programa de mantenimiento periódico” que duró apenas unos días estuvo lejos de corregir las deficiencias de las piscinas, tal como lo revelan los documentos de Contraloría.

Como suelen señalar expertos en salud, las piscinas pueden convertirse en un foco de contagio de virus y bacterias, especialmente, durante la temporada de verano si no existe un mantenimiento idóneo. Pero para el Servicio de Parques de Lima parece que la salud de los limeños, incluyendo la de los más pequeños, no era más importante que seguir cobrando por sus talleres.







