Juan Carlos Tafur - Pie Derecho

¡Castillo no tiene mandato refundacional!

“El pueblo, por razones en algunos casos inimaginables, terminó votando por Castillo, pero no por su ideario ni por su perfil político”.

Ya deberían haberse dado cuenta Castillo y Cerrón que es imposible e inviable la refundación socialista del Perú. Ni constitucional ni políticamente hablando es factible semejante despropósito.

Constitucionalmente, porque felizmente la Carta Magna del 93 impide consolidar un ente mostrenco como la Asamblea Constituyente y sin ella será imposible lograr, con el Congreso actual, reformar parcial o totalmente la Constitución al antojo de la ideología que los ilumina.

Y políticamente, porque no solo no cuentan con el respaldo congresal necesario sino porque el país en su mayoría no acompaña esa febrilidad ideológica.

Detrás del voto de Castillo hubo sí un porcentaje menor de radicales marxistas, no más del 10 o 15% que tienen claro el camino ideológico y político a seguir para hacer del Perú una nueva Venezuela o Nicaragua. Pero el resto fue una mezcla de voto antikeikista y antiestablishment, que no necesariamente comulga con semejantes preceptos.

No se explica de otra manera que las encuestas señalen que la mayoría del país está en contra de una Asamblea Constituyente, desapruebe un gabinete presidido por un radical como Bellido, o rechace abrumadoramente la presencia del ideólogo máximo del radicalismo perulibrista, Vladimir Cerrón.

De allí el rápido y aceleradísimo desgaste del régimen. Simple y llanamente, lo que sucede es que el pueblo, por razones en algunos casos inimaginables, terminó votando por Castillo, pero no por su ideario ni por su perfil político, sino en protesta contra el statu quo, en joda, contra Keiko, contra Lima, de modo alpinchista, vaya uno a saber, pero en ningún caso por un proyecto bolivariano.

El primer disruptivo en la contienda fue Forsyth, luego Lescano, en el medio López Aliaga y coincidió la fecha de las elecciones con la irrupción de Castillo, pero si la jornada electoral demoraba tres semanas, ¡de repente la segunda vuelta era entre Keiko Fujimori y Alberto Beingolea!

Castillo no tiene un mandato popular para la refundación socialista de la Patria. Por eso, si lo pretende, chocará con otros poderes, como el Congreso, con poderes fácticos que sintonizan mejor con la ciudadanía, o con el propio pueblo que resiente un camino ideologizado como el que la dupla Castillo-Cerrón puede creer que está autorizada por las urnas a recorrer.

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Tags:

Guido bellido, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

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