[Música Maestro] Entusiasmado por el triunfal retorno del trío canadiense Rush a los escenarios, recuperé de mis archivos un antiguo artículo que publiqué en la fenecida revista Freak Out!, titulado Santísimas trinidades: El ensamble perfecto (edición #8, diciembre 2005), en el que hice una aproximación a la evolución del formato de trío a través de los años en la escena pop-rock.
Hoy, corregido y (ligeramente) aumentado, lo reedito mientras me lamento una y mil veces de que Geddy Lee, Alex Lifeson y la extraordinaria baterista Anika Nilles -convertidos en cuarteto con la inclusión del tecladista Loren Gold- no hayan incluido al Perú en su paso por Sudamérica, programado para enero y febrero del próximo año (solo harán Argentina, Brasil y Chile).
Un poco de historia
Con el rock and roll, nacieron durante los años cincuenta del siglo pasado diversos conjuntos que crearon una nueva estética dentro de la música popular. Pero no fueron Eddie Cochran, Bill Haley o Elvis Presley, apoyados en grupos que iban desde un cuarteto hasta una orquesta completa, quienes hicieron que el formato de trío, aun sin ser una estructura definida, se desvinculara del jazz y del country (géneros en los que siempre existieron tríos de configuraciones variables, que pueden ser materia de otro estudio).
Desde 1961, año del cenit de ritmos como el soul, el doo-wop y los primeros destellos del Philly Sound y Motown Records, surgieron algunos tríos vocales, generalmente femeninos. Los más representativos: The Ronettes -bajo la batuta de Phil Spector (1939-2021), Martha & The Vandellas y The Supremes, alma máter de Diana Ross. Esta conformación ha mantenido vigencia con distintos niveles de calidad a través del tiempo, desde las talentosas The Pointer Sisters hasta las prefabricadas Destiny’s Child.
Paralelamente, en la escena rockera de esos años -en USA la música surf, la psicodelia; en UK, la invasión británica, el blues eléctrico- aparecían minuto a minuto bandas con un mínimo de cuatro integrantes: The Beatles, The Rolling Stones, The Byrds, The Beach Boys, The Turtles, The Doors…
Cream y el nacimiento del “power trio”
El rock sesentero se movía entre parámetros bastante cerrados. Un cantante, una o dos guitarras y una sección rítmica repetitiva y estática. Las excepciones llegaron a través de músicos más avezados, que forzaban las limitaciones expresivas de sus instrumentos expandiendo de paso un género que, a pesar de su origen rebelde y transgresor, fue incapaz de alcanzar en sus primeros años de vida la libertad creativa que ofrecían las largas y complejas improvisaciones del bebop y el free-jazz.
Pero, en 1966, algo cambió. Tres músicos, relativamente desconocidos, provenientes de la escuela de blues británica, desconcertaron al público con sus inagotables recursos técnicos y su actitud eminentemente rockera, estableciendo un punto de quiebre que iniciaría casi sin percibirlo una nueva forma de concebir el rock and roll. Cream, formado por Jack Bruce (voz, bajo), Ginger Baker (batería) -ambos ex integrantes de las bandas de Alexis Korner y Graham Bond, respectivamente-; y Eric Clapton (voz, guitarra), anteriormente con The Yardbirds y los Bluesbreakers de John Mayall; se constituyó en el primer power trio de la historia del rock.
El término -power trio- denota la fuerza interpretativa que cada uno de los músicos desplegaba sobre el escenario, con extensos contrapuntos, intercambios instrumentales y una perfecta combinación del purismo del blues, la naturaleza aventurera del jazz y un atronador volumen. Estos elementos convirtieron a Cream en el grupo en vivo más sorprendente de ese momento.
The Jimi Hendrix Experience y otros tríos
A pesar de su corta vida (1966-1969), Cream sentó las bases para la aparición no solo de otros tríos, sino también de nuevos estilos, desde el hard-rock de Led Zeppelin hasta las jam sessions de The Allman Brothers Band. Seis meses después del lanzamiento de su álbum debut Fresh cream (1966), apareció The Jimi Hendrix Experience. Aquella terna estaba liderada por un extravagante guitarrista zurdo que, luego de iniciar su carrera como músico de apoyo de Little Richard, sorprendió al público con una descarga de furibundos latigazos distorsionados en el LP Are you experienced?, uno de los estrenos discográficos más importantes de todos los tiempos.
The Experience -Jimi Hendrix (voz, guitarra), junto a los ingleses Noel Redding (bajo) y Mitch Mitchell (batería)- hizo eco a Clapton y compañía con su fusión de psicodelia, funk y blues, y en poco tiempo se estableció como la entente máxima del rock, con discos decisivos como Axis: Bold as love (1967) y Electric ladyland (1968). Tras el debande, Hendrix armó otro trío, The Band of Gypsies, esta vez junto a Buddy Miles (batería) y Billy Cox (bajo), con quienes fue protagonista del Festival de Woodstock, en agosto de 1969.
El éxito comercial de Cream y The Jimi Hendrix Experience consolidó al trío como una unidad rockera de alto nivel, ya que la reducida cantidad de instrumentistas dejaba poco espacio para la falta de preparación. Asimismo, el concepto de “power trio” fue explotado por otras bandas cuyas características eran un sonido rudo, fuertes bases blueseras y tendencia al virtuosismo. Como ejemplos podemos mencionar a Blue Cheer, Glass Harp, Budgie y The James Gang, liderada por Joe Walsh, quien luego se hizo mundialmente conocido como guitarrista de Eagles.
También aparecieron uniones esporádicas de músicos de otras bandas, originando otro concepto de esa época, “el supergrupo”. Ejemplos de ello son Beck, Bogert & Appice, el guitarrista Jeff Beck junto a la sección rítmica de Cactus, Tim Bogert (bajo) y Carmine Appice (batería) que, en solo un año (1973), lanzaron un disco en estudio y uno en vivo, ambos alucinantemente buenos; o West, Bruce & Laing -Jack Bruce de Cream y los fundadores de Mountain, Leslie West y Corky Laing- que se juntaron apenas tres años para producir dos discos en estudio y uno en concierto, el electrizante Live ‘n’ kickin’ (1974).
Tríos vocales: CS&N y los Bee Gees
Por otro lado, en California, tres cantantes, ex integrantes de celebrados grupos como The Byrds, Buffalo Springfield y The Hollies, fundaron uno de los tríos más influyentes de la época, Crosby, Stills & Nash. Armados de guitarras, voces y poética hippie, (David) Crosby, (Stephen) Stills y (Graham) Nash resumieron los postulados del anti belicismo sesentero, con su epónimo primer LP (1969) antes a volverse cuarteto un año después con el ingreso del canadiense Neil Young, conocido por su actitud errática y personalidad combativa. Aunque no encajaban en el concepto de “power trio” por ser los tres vocalistas y dejarle las tareas del bajo y batería a otros, estos músicos adicionales no eran percibidos como integrantes fijos.
Un caso parecido es el de los hermanos Barry, Robin y Maurice Gibb, los famosísimos Bee Gees, un fenómeno cultural que impactó en la vida de millones de personas desde sus primeras apariciones en programas de televisión siendo todavía niños. Tanto en su etapa como baladistas de pop y R&B con fuertes influencias beatlescas (1965-1974) hasta su reinvención con álbumes como Children of the world (1976) y la banda sonora de Saturday night fever (1977), que los transformó en dioses del disco y más allá, los Bee Gees fueron siempre reconocidos como un trío, aunque hubiera más personas tocando con ellos, respaldando su extraordinario talento para construir finas armonías vocales.
Tríos de prog-rock y rock instrumental
Emerson Lake & Palmer, pilares del rock progresivo, le quitó protagonismo a la guitarra para dárselo a la artillería pesada de teclados y sintetizadores de Keith Emerson quien, junto a Greg Lake (guitarra/bajo, voz) y Carl Palmer (batería, percusiones) redefinió el naciente rock progresivo combinando sus raíces psicodélicas con música clásica en serio, una movida que convirtió a ELP a una de las bandas más admiradas/odiadas del género.
Genesis, tradicionalmente un quinteto, tituló su noveno álbum … And then there were three… (1978) -que significa “y entonces solo fueron tres”- en referencia a que, tras las salidas de Peter Gabriel y Steve Hackett, quedaban convertidos en trío, algo que se cumplió únicamente en los estudios de grabación. En concierto -como en los casos de Bee Gees y CS&N- Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks se acompañaron siempre de dos integrantes más.
Por su parte, King Crimson editó el último disco de su primera etapa, el emblemático Red (1974), en formato de trío: Robert Fripp (guitarras, mellotrones), Bill Bruford (batería) y John Wetton (bajo, voz). Otros miembros de la familia crimsoniana también optaron por esta configuración instrumental comprimida. Por un lado, Adrian Belew formó junto a los hermanos Eric y Julie Slick (batería y bajo), The Adrian Belew Power Trio -nombre poco original- con quienes produjo varios álbumes entre 2006 y 2009. Tony Levin, bajista, ha integrado varios tríos. Entre los más célebres están su proyecto personal Stick Men -junto a Mark Reuter y Pat Mastelotto- y Bozzio Levin Stevens, con Terry Bozzio (batería) y Steve Stevens (guitarra).
Un caso aparte es el de Rush, terna canadiense que, luego de establecerse como uno de los conjuntos más respetados de la escena hard-rock con sus primeros álbumes, asumió un estilo más cercano al rock progresivo, con amplia presencia de sintetizadores. Triumph -Rik Emmett (voz, guitarras, teclados), Mike Levine (bajo, teclados) y Gil Moore (batería, percusión, voz)- también llegó desde Canadá con un vertiginoso estilo que pasaba del hard-rock/heavy metal al prog-rock, con discos como el epónimo debut Triumph (1976), Allied forces (1981) o el alucinante disco en vivo Stages (1985).
En el rock instrumental destacan dos prominentes bandas del siglo XXI fuertemente influenciadas por artistas virtuosos como Joe Satriani o Steve Vai. Por un lado, tenemos a The Winery Dogs, supergrupo formado por tres pesos pesados: Richie Kotzen (guitarra), Billy Sheehan (bajo) y Mike Portnoy (batería) y, por el otro, The Aristocrats, cuyos integrantes son el británico Guthrie Govan (guitarra), el norteamericano Bryan Beller (bajo) y el alemán Marco Minnemann (batería), de los mejores instrumentistas de su generación.
Punk, hard-rock y heavy metal
En el ámbito del hard-rock y heavy metal, los tríos más famosos son Motörhead, cuya formación clásica, Lemmy (voz, bajo), Eddie “Fast” Clarke (guitarra) y Phil «Philthy Animal» Taylor (batería), sacudió al rock duro entre 1976 y 1982. Posteriormente, Clarke y Taylor fueron cubiertos por Phil Campbell y Mikkey Dee, para eternizar el mito del trío más ruidoso de la historia. Por esa misma época aparecieron Venom (Inglaterra), Coroner (Suecia) o Sodom (Alemania), representantes tripartitos del metal extremo.
No debemos olvidar que la escena clásica del punk nos ha brindado también importantes tríos como The Jam (con Paul Weller a la cabeza), XTC, Violent Femmes, Sleater-Kinney, entre otros quienes inspiraron, dos décadas después, la aparición de Green Day o Blink-182, exponentes de una versión más ligera del punk. Cómo no mencionar aquí a los Beastie Boys, quienes hicieron de las suyas tanto en el hardcore punk como en el rap y hasta el jazz, con una versatilidad alucinantemente buena.
Otros tríos notables de hard-rock y heavy metal: Blue Murder, del guitarrista de Whitesnake y Thin Lizzy, John Sykes; Sleep, herederos de Black Sabbath que aparecieron a fines de los noventa; o los sorprendentes Russian Circles, post-rock instrumental de alto octanaje.
Los setenta y ochenta
En los setenta surgieron muchos tercetos con la llamada “formación básica”: guitarra, bajo y batería, dejando el rol de vocalista a cargo generalmente de uno de los dos primeros, estableciendo el carácter particular del trío dentro del pop-rock, en una época en la cual aumentar el número de integrantes era la principal tendencia. Así, tenemos a Grand Funk Railroad -hasta 1972-, ZZ Top y America, grupos que se abrieron camino en medio del auge del country-rock, cuyas bandas solían ser combos de cinco integrantes como mínimo.
Los ochenta fueron propiedad de The Police. Pese a provenir de la escena inglesa del punk, los dirigidos por Sting (voz, bajo) supieron combinar sus extremadas habilidades musicales con los géneros de moda: pop emparentado con new wave, algo de reggae, ska y ligeros coqueteos con el jazz. Completaban la banda Stewart Copeland (batería) y Andy Summers (guitarra). Desde su definitiva separación en 1986, los rumores acerca de una reunión de The Police, siempre desmentidos por ellos mismos, no dejaron de aparecer cada cierto tiempo hasta que, en el 2007, el sueño de muchos se hizo realidad con una gira que incluso llegó a Latinoamérica, con fechas en México, Costa Rica, Chile, Argentina y Brasil.
Aunque The Cure ha pasado la mayor parte de su carrera con cuatro y cinco integrantes -a veces, hasta seis- hubo un periodo inicial en que funcionaron como trío. Robert Smith (voz, guitarra), Michael Dempsey (bajo) y Lawrence Tolhurst (batería) aparecieron bajo el nombre Easy Cure en plena avalancha post-punk. En 1979, tras el lanzamiento de Three imaginary boys The Cure se transformó en cuarteto con el ingreso de Simon Gallup (bajo) y Matthieu Hartley (teclados), quien se retiró al poco tiempo. The Cure permaneció triangular hasta 1982, año en que lanzó una de sus mejores producciones, Pornography. A partir de entonces, el grupo abandonó el formato de trío, al cual ya no volvería nunca más.
Mención especial para los escoceses Cocteau Twins -Robin Guthrie (guitarra), Simon Raymonde (bajo) y la vocalista Elizabeth Fraser. Aunque es imposible definirlos como un trío “power”, fueron precursores definitivos de tendencias asociadas a la new wave, la música experimental, el shoegazing y demás subgéneros de la vanguardia de entonces, con sus atmosféricos y etéreos sonidos. Álbumes como Garlands (1982), Treasure (1984), Victorialand (1988) o Blue bell knoll (1989) son verdaderos clásicos de los ochenta.
Durante esa década, también aparecieron tríadas de distintas raleas y alcances estilísticos. Stray Cats (rockabilly), Minutemen (punk), The Outfield (pop-rock), The Melvins (hard rock) o los influyentes Hüsker Dü (indie rock) son solo algunos de los nombres más destacados.
Tríos de los años noventa y más allá
A finales de los ochenta comenzó a gestarse la escena del llamado “rock alternativo”, con bandas decididas a cambiarle el rostro, una vez más, al ya variopinto mundo del rock and roll. Tríos como los ya mencionados Hüsker Dü, Dinosaur Jr. y su heredero, Sebadoh, ya entrados los noventa, o Galaxie 500 figuran como los más representativos. En esos años, la asociación del trío con la destreza musical perdió algo de fuerza. Que Nirvana sea el terceto más representativo de esa época es una clara prueba de eso. Aprovechando el filón comercial del grunge, Kurt Cobain (voz, guitarra), Chris Novoselic (bajo) y Dave Grohl (batería) dejaron su huella en el espectro musical con más escándalo que virtuosismo.
Una excepción es Primus -Les Claypool (voz, bajo), Larry LaLonde (guitarra) y Tim “Herb” Alexander (batería), con una discografía sorprendente que cubre un amplio periodo, de 1990 a 2017. En medio de otros proyectos, Claypool armó un supergrupo con Trey Anastasio (Phish) y Stewart Copeland (The Police) llamado Oysterhead que, en la tradición de los primeros power trio setenteros, lanzó un solo disco -The grand pecking order (2001)- para luego reunirse esporádicamente en festivales. En esa misma línea podemos mencionar a otro supergrupo más o menos reciente, Them Crooked Vultures, integrado por Dave Grohl (Nirvana), Josh Homme (Queens of the Stone Age) y John Paul Jones (Led Zeppelin).
Caso aparte es el de los norteamericanos Yo La Tengo -Ira Kaplan (voz, guitarra), su esposa Georgia Hubley (batería, voz) y James McNew (bajo), quienes supieron combinar sus innovadoras ideas con una clarísima obsesión por The Velvet Underground. Si bien es cierto su carrera se inició en la segunda mitad de los ochenta con Ride the tiger (1986), fue durante la siguiente década que se consolidaron como una de las bandas más respetadas del indie rock, con álbumes como Fakebook (1990, disco de covers), Electr-O-Pura (1995), entre otros.
Siguen firmas triangulares…
En 1995, apareció Gov’t Mule, la banda que más ha respetado la tradición de Cream y The Jimi Hendrix Experience, dos ex miembros de la última generación de The Allman Brothers Band, el guitarrista Warren Haynes y el bajista Allen Woody, más Matt Abts como baterista. Entre 1994 y 2000 lanzaron varios álbumes, la gran mayoría de ellos en concierto -con un elenco revolvente de invitados-, de blues eléctrico y funk rock. El repentino fallecimiento de Woody interrumpió un tiempo al grupo que regresó luego, convertido en cuarteto.
Los últimos 30 años ha visto el surgimiento de diversos tríos, algunos de ellos decididamente “power” como The Jon Spencer Blues Explosion o Black Rebel Motorcycle Club y otros no tan identificados con ese concepto pero igual de importantes, como los norteamericanos Low -por la senda de Cocteau Twins- o las hermanas Este, Danielle y Alana Haim, con cuatro luminosos álbumes en el mercado desde su debut en el 2013. También podemos mencionar a los británicos Muse (prog-pop) o Khruangbin -Laura Lee (voz, bajo), Mark Speer (guitarra) y Donald «DJ» Johnson (batería)-, una sorprendente terna norteamericana que reivindica el rock instrumental de forma impecable.







