Juan Carlos Tafur

Hora de elevarse sobre la crisis

“Nos estamos jugando mucho. Es hora de coordinar esfuerzos, hacer concesiones, brindar sacrificios, anteponer el sentido de patria al del interés político menudo”

Debería quedarle claro a las fuerzas políticas de la derecha que lo que nos está ocurriendo ahora, con un gobierno izquierdista de medio pelo, es culpa de la mediocre aplicación de las reformas capitalistas e institucionales que no se hicieron a lo largo de la bonanza tenida los últimos 22 años, luego de la implosión del régimen fujimorista, que fuera el que emprendió las reformas de mercado de primera generación.

Gozosos en el statu quo, no emprendieron casi reforma alguna. Descentralización (encima muy mal hecha), parcialmente educativa y universitaria, eliminación de la 20530, acuerdos de libre comercio, y paremos de contar. ¡En veinte años!

No podemos volver a cometer ese error si la suerte política recae nuevamente en algún candidato de centroderecha o derecha monda y lironda, luego del fiasco izquierdista de Castillo, y si el colapso del Estado que éste va a provocar no alienta el surgimiento de otro candidato disruptivo antisistema.

Tendrá que ser prioritaria la consolidación de una reforma de la salud pública, otorgándole al ciudadano una dignidad de paciente de primer nivel; la profundización de la reforma educativa; la lucha frontal e inteligente contra la inseguridad ciudadana; la corrección del desastre que es la regionalización; la puesta en marcha de una reforma política y electoral que le otorgue legitimidad al orden democrático; la profundización de las reformas promercado que permitan el despliegue de un capitalismo competitivo en serio; etc., son la agenda mínima que un gobierno debe llevar a cabo si no quiere que se vuelva a repetir la elección del 2021.

Dos gobiernos sucesivos de ese talante transformarían el Perú y lo colocarían en una senda de desarrollo difícilmente reversible. Nos pondría al borde de ser un país de mediano desarrollo, con una democracia consolidada y un futuro promisorio por delante, capaz de otorgarle a las siguientes generaciones la esperanza de gozar de una calidad de vida de primer mundo. De eso se trata. El Perú tiene todas las potencialidades para lograrlo.

Va a depender de que de la crisis profunda por la que pasamos afloren las fuerzas reactivas más hondas y rescaten el país del declive destructivo en el que ha caído. Nos estamos jugando mucho. Es hora de coordinar esfuerzos, hacer concesiones, brindar sacrificios, anteponer el sentido de patria al del interés político menudo.

Posdata: esta columna se toma unas vacaciones hasta el próximo lunes.

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Derecha, Gobierno

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