Juan Carlos Tafur

La Iglesia se equivoca (una vez más)

“El reciente pronunciamiento de los obispos del Perú, invocando el cese de los conflictos entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, atribuyendo a ello el principal factor del deterioro político, social y económico del país, yerra de plano”

El reciente pronunciamiento de los obispos del Perú, invocando el cese de los conflictos entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, atribuyendo a ello el principal factor del deterioro político, social y económico del país, yerra de plano. No da en el clavo del verdadero problema que asola a nuestra nación.

El presunto obstruccionismo del que se queja Palacio por parte del Congreso no existe. Éste le ha dado confianza a todos los gabinetes, le ha aprobado casi todos sus proyectos de ley, no lo han vacado a Castillo, quien cuenta con votos holgados para mantenerse en el poder, sin riesgo de vacancia. ¿En qué consiste la seria perturbación del orden político originada por el presunto enfrentamiento de poderes?

El principal y casi excluyente problema social, político y económico que el Perú vive se debe a la mediocre y corrupta gestión del Ejecutivo. Ese es el quid de la crisis. Y a ello debió abocarse el pronunciamiento clerical, no disfrazar la preocupación dividiendo equitativamente responsabilidades en los dos principales poderes del Estado.

Más acertado fue el arzobispo Castillo en el Te Deum, cuando claramente le insinuó al primer mandatario que renunciase para aliviar la crisis que sufrimos, mostrando con claridad que la causa principal del problema es el gobernante sentado en el solar de Pizarro, no un quimérico enfrentamiento de poderes (ése fue un problema durante el gobierno de PPK, no ahora, que fuera de alguna beligerancia verbal de la derecha, el tema de allí no pasa).

La iglesia ha querido jugar a un rol conciliador donde no cabe conciliación alguna. Por el contrario, lo que se debiera exigir es que el Congreso sea más fiscalizador para contener los arrestos autoritarios de Palacio y las barbaridades legales que perpetra, amén de las corruptelas que anidan por doquier en el aparato de un Estado cooptado por partidarios y familiares del presidente.

La jerarquía católica suele andar muy descaminada cuando se mete en asuntos terrenales o cuando se abstiene de hacerlo (véase nomás el vergonzoso silencio del papa Francisco respecto de lo que sucede en Nicaragua). El comunicado reciente de los obispos peruanos no hace sino corroborarlo.

La del estribo: imperdible la exposición Memoria [en] femenino Antológica, de Ana de Orbegoso, que se presenta en el ICPNA de Miraflores. Va hasta el 18 de setiembre. Igual, hay que acudir al MAC y ver con especial atención la exposición de Elena Damiani, Ensayos de lo sólido. Va hasta el 2 de octubre.

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Ejecutivo, Iglesia, obispos del Perú, Palacio de Gobierno

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