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Las dos caras de Esdras Medina

“Nuestra mayor preocupación son los estudiantes”, dice y repite el presidente de la Comisión de Educación del Congreso. Pero lo cierto es que ese grupo de trabajo lleva meses ignorando olímpicamente a los representantes estudiantiles. Ellos han pedido en repetidas ocasiones espacio para opinar sobre sus iniciativas contra la Sunedu y la reforma universitaria en general. Hasta ahora le siguen tocando la puerta.

“Nuestra mayor preocupación son los estudiantes”, ha declarado en más de una entrevista el congresista Esdras Medina. Ese ha sido uno de los principales argumentos que usa para justificar la contrarreforma universitaria que viene impulsando desde la Comisión de Educación del Congreso que preside el parlamentario de las filas de Renovación Popular. Sin embargo, lejos de los pasillos del Congreso es difícil encontrar representantes de la comunidad estudiantil que celebren las propuestas que salen de ese grupo de trabajo, que supuestamente busca mejorar la educación superior.

El 9 de julio se cumplirán 8 años de la promulgación de la Ley Universitaria, que decretó la muerte de la Asamblea Nacional de Rectores y dio paso a la creación de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu), organismo público con el que se busca elevar la calidad de las universidades peruanas. En uno de esos irónicos giros del destino, es muy posible que justamente por esos días el Congreso vote varios proyectos de ley que son fuertemente cuestionados por representar retrocesos en los avances de la reforma universitaria y afectar la autonomía de la Sunedu. Uno de ellos –el que más cuestionamientos públicos ha suscitado– es el proyecto de ley que “restablece la autonomía universitaria”, y que tiene como una de sus principales disposiciones cambiar la composición y la forma de elección de los integrantes del Consejo Directivo de la Superintendencia, para darles asientos en él a representantes de las universidades.

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En su intento por desprestigiar a la Sunedu, el presidente de la Comisión de Educación la comparó con la policía secreta al servicio del régimen nazi.

Este proyecto, que obtuvo el apoyo del oficialismo y la oposición en el Congreso, tiene como a uno de sus principales defensores al parlamentario de Renovación Popular, Esdras Medina, quien en su intento de justificar la contrarreforma incluso señaló que la Sunedu “se ha convertido en una Gestapo”. Medina también ha contado con el apoyo de sus colegas de bancada, quienes se han valido de acusaciones carentes de sustento, como el temor a la ideología de género, la participación de “caviares” y una supuesta influencia del Partido Morado.

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El vocero de la bancada a la que pertenece Esdras Medina respaldó su trabajo y argumentó que la Sunedu busca implantar la ideología de género.

Medina nunca ha aportado ninguna evidencia contundente para respaldar esas acusaciones. Y tampoco cuenta con el apoyo de los estudiantes universitarios, esos a los que dice priorizar. Hasta el momento, el apoyo que ha recibido de la comunidad universitaria proviene de algunos rectores de universidades públicas –como la rectora de San Marcos, Jeri Ramón– y representantes de universidades privadas a las que la Sunedu les ha retirado la licencia, como la Garcilaso de la Vega.

Ya no te conozco

Sudaca conversó con varios representantes de los estudiantes universitarios, de casas de estudio públicas y privadas, de Lima y de otras regiones, para conocer la opinión de los que serían los principales afectados por la contrarreforma. De los testimonios recogidos queda en evidencia que el congresista Esdras Medina tiene un doble rasero en lo que se refiere a la comunicación, de acuerdo con la popularidad de sus propuestas.

Milagros Chumbiray Gonzales, presidenta del consejo estudiantil de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, recuerda que la relación con el presidente de la Comisión de Educación era muy distinta cuando el tema que se discutía era la ampliación del bachillerato automático, un proyecto presentado por Medina. “Me acuerdo que nos reuníamos constantemente en el Congreso, en el edificio Víctor Raúl Haya de la Torre. Nos reuníamos con varias federaciones que él mismo convocaba”, relata. “A cada uno le daba un espacio de tres o cuatro minutos para saber qué era lo que estábamos buscando con el bachillerato automático”, recuerda Chumbiray sobre el vínculo entre el congresista y los estudiantes. 

Sin embargo, ese vínculo cercano cambió cuando se empezó a hablar de la contrarreforma universitaria. Ahí, pasaron de tener reuniones frecuentes con el parlamentario a no recibir ni una respuesta a las cartas en las que solicitan ser escuchados.

En este video del 12 de noviembre del año pasado, Esdras Medina se refiere a las mesas de trabajo en las que pudieron participar los representantes de los estudiantes universitarios y tenían como finalidad el bachillerato automático. 

Milagros Chumbiray señala que el congresista Medina conoce a los estudiantes, pero pese a ello no quiso volver a dialogar. “Teníamos esa comunicación tan directa con él. ¿Por qué nunca quiso comunicarse con nosotros para esta contrarreforma?”, reclama la estudiante de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

Pamela Osorio Espinoza, representante estudiantil de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, relata una experiencia similar sobre el trato entre Esdras Medina y los universitarios. “El congresista Esdras Medina tuvo voluntad de escucharnos sobre el bachillerato automático y hubo una mesa de diálogo. Precisamente en esas mesas de diálogo se aprobó, con la comunidad universitaria de acuerdo”, cuenta.

Al igual que en el caso de Chumbiray, Pamela Osorio vio a un Medina distinto cuando se le pidió dialogar sobre la contrarreforma. “Se solicitó una reunión con el congresista Esdras Medina pero no nos hizo caso. Fuimos a su oficina y se nos negó una posible reunión”, indica la representante estudiantil.

El congresista Medina no solo evitó escucharlos, sino que buscó alejarlos de la comisión que preside cuando fueron a buscarlo. “No habilita ninguna mesa de diálogo y hasta amedrentó a algunos compañeros cuando asistimos a la Comisión de Educación. No dejó hablar y su única respuesta fue mandar policías a retirarlos de la oficina”, comenta Osorio.

A raíz del poco interés mostrado por el presidente de la Comisión de Educación, diferentes representantes estudiantiles han buscado establecer diálogo con cualquier congresista que esté dispuesto a escucharlos. No obstante, han sido muy pocos los que estuvieron dispuestos a darles un espacio en su agenda.

Brayan Valentín Delgado es uno de estos estudiantes. Como integrante del consejo universitario de la Universidad Nacional de Ingeniería, busca ser escuchado por los parlamentarios, aunque sin éxito. “Hemos enviado varios oficios a congresistas de diversos partidos pidiendo unos minutos. Nos acercábamos a sus despachos y conversábamos con sus asesores, pero no hemos tenido respuesta”, señala.

El estudiante de la UNI recalca que los estudiantes se mostraron dispuestos a acomodarse a los horarios de los congresistas con tal de tener algunos minutos de su atención para expresarles su rechazo a la contrarreforma universitaria, pero ni de esa forma lograron que atiendan sus reclamos. 

“Nunca se dio, nunca nos respondieron”, comenta Ian Martínez García, presidente del centro de estudiantes de administración de la Universidad Nacional del Callao, sobre el pedido que le han hecho mediante cartas a los 130 congresistas con la esperanza de ser escuchados. “Hemos estado mandando cartas a los integrantes de la comisión durante los cinco meses que se ha estado trabajando este proyecto”,  cuenta.

El 1 de febrero, Esdras Medina publicó en su página de Facebook un video para mostrar el apoyo que recibe de los estudiantes universitarios. Sin embargo, se puede observar que el grupo de personas detrás de la enorme es gigantografía es muy reducido.

“La Sunedu no es perfecta”

Aunque Medina y sus colegas señalan que la oposición a la contrarreforma universitaria responde a una defensa a la Sunedu, los representantes universitarios con los que habló Sudaca negaron que su postura busque defender a esta entidad. Ellos también creen que hay mucho por cambiar, pero que sus opiniones no han sido tenidas en cuenta por la Comisión de Educación.

“Nosotros dejamos claro que no respaldamos a la Sunedu ciegamente. También tenemos nuestras observaciones”, comentó Brayan Valentín Delgado, quien cuestiona las sanciones económicas. “Una universidad muchas veces tiene escasez de recursos y está peleando por tener una mayor presupuesto y la Sunedu le pone multas netamente económicas por fallas que son de la autoridad de turno”, critica el estudiante de la UNI.

Wagner Malca Tijias, de la Universidad Nacional Intercultural Fabiola Salazar Leguia de Bagua, vino a Lima y también intentó que su voz contra la contrarreforma sea escuchada. Él también tiene cuestionamientos hacia la Sunedu, pero considera que estos no son abordados por el proyecto del Congreso.  “Todos los integrantes de la Sunedu deberían ser elegidos por concurso público. Es un filtro más objetivo y más técnico”, opina el estudiante.

“Hay problemas con Sunedu, pero se pueden solucionar. Lo que no se puede es descartar todos los cambios que se han hecho, como los estándares mínimos de calidad”, comenta Milagros Chumbiray Gonzáles de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ella señala que uno de los aspectos a mejorar es la rapidez con que la superintendencia atiende las denuncias.

Esdras Medina parece haber logrado algo que en otros ámbitos de la política peruana parece imposible: un consenso entre oficialismo y oposición, en este caso, en torno a la reforma universitaria. Eso es innegable. Pero es mucho más discutible que ese consenso alcance también a la comunidad universitaria o que sea cierto que sus iniciativas reflejen una genuina preocupación por los estudiantes. Aunque lo repita una y mil veces, en todas sus entrevistas. Por cierto, Sudaca también intentó comunicarse con el congresista Medina para consignar su versión en este reportaje. Tampoco nosotros obtuvimos respuesta.

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