[Música Maestro] OTROSÍ: Mientras preparaba este artículo, me enteré del fallecimiento, a los 81 años, del saxofonista y flautista Walter Parazaider, uno de los fundadores de Chicago. Además de dominar todos los instrumentos de viento, tocaba también teclados y guitarra, especialmente en las baladas ochenteras del famoso grupo. El mundo sigue quedándose sin músicos de calidad, a merced de las simplonerías de Shakira y los reggaetoneros de pacotilla.
Peabo: Una voz espectacular
Para nadie es un secreto la capacidad vocal de los artistas afroamericanos, tanto hombres como mujeres, en cualquier época y estilo. Desde Stevie Wonder y Chaka Khan hasta Whitney Houston y D’Angelo, las voces negras han destacado siempre por su potencia, afinación y calidez, motivo de orgullo para los Estados Unidos. En ese amplio ecosistema de voces superdotadas, la de Robert “Peabo” Bryson brilló como ninguna otra durante la primera mitad de los noventa, cuando se hizo mundialmente conocido por colocar su poderoso y alto rango de tenor en dos inolvidables baladas que fueron temas centrales de exitosas películas animadas de los estudios Disney.
En una época en que la humanidad aun no desechaba del todo el romanticismo como fuente de inspiración y donde el entretenimiento para niños servía también para adultos en búsqueda de emociones y sentimientos blancos, estas canciones y filmes lograron convertirse en clásicos modernos, símbolos de todo lo que hoy muere diariamente bajo las aplastantes montañas de bosta reggaetonera y exhibicionismo barato que llegan desde cualquier parte del mundo.
Peabo Bryson falleció el pasado 2 de junio, a los 75 años, pocos días después de sufrir un infarto. Fue muy querido en Chile, pues participó en dos ocasiones en el Festival Viña del Mar, representando a Francia con la canción Let me try again, con la que se llevó la Gaviota de Plata en la competencia internacional el 2001 y luego, al año siguiente, como jurado, ocasión en la que ofreció un concierto donde junto a Andrea Tessa y Rachel, dos cantantes muy conocidas localmente, interpretó emblemáticas canciones de su repertorio.
Del R&B y el funk a las baladas cinematográficas
Entre 1976 y 1991, Peabo Bryson publicó trece álbumes, la mayoría de ellos para el sello Capitol Records, con los que fue abriéndose camino en el competitivo mundo del R&B, el soul y el funk. Bryson se integró a una ola de artistas capaces de conmover por la sensualidad y energía de sus voces, en géneros clásicos de la canción popular afroamericana. Hablamos de una época en que brillaban nombres como Earth Wind & Fire, Barry White, Lou Rawls o Marvin Gaye, muchos de los cuales venían desde más atrás, con un terreno ya conquistado.
En ese sentido, a pesar de la innegable calidad de su voz, Peabo solo logró colocar algunas de sus composiciones en los rankings como, por ejemplo, Feel the fire (Reach out for the sky, 1977), I’m so into you (Crosswinds, 1978) o If ever you’re in my arms again (Straight from the heart, 1984), probablemente su tema más difundido hasta ese momento y que, hasta ahora, puede escucharse en radios norteamericanas de música del recuerdo. Además de escribir baladas “para ayudar a los hombres a ser más sensibles”, Bryson se daba el tiempo para cortes más rítmicos, como Move your body (I am love, 1981), Underground music (Peabo, 1976) o Crosswinds (Crosswinds, 1978), con aires sofisticados que lo acercaban al cool-jazz de George Benson, Ray Parker Jr. o Al Jarreau.
A ese periodo pertenece el dueto Tonight I celebrate my love, otra de sus interpretaciones más destacadas, grabada junto a Roberta Flack para un LP titulado Born to love (1983). Tres años antes, el cantante ya había lanzado con la intérprete de Killing me softly with his song, fallecida el año pasado, el doble en vivo Live & more (1980). Pero después de 1991, el cantante y pianista pasó de ser medianamente conocido a convertirse en una superestrella del pop global gracias a dos temas de película.
Peabo Bryson y los estudios Disney
Cuando los compositores de Beauty and the beast, Alan Menken y Howard Ashman propusieron a Celine Dion para grabar la versión pop del tema central de la película de dibujos animados del mismo nombre lo hicieron pensando que la joven canadiense de 24 años lo haría sola. Sin embargo, en una inteligente movida comercial, los productores decidieron convertir la canción que, en el largometraje, es interpretada por Angela Lansbury (1925-2022) -encargada de la voz de uno de los personajes animados- en un dúo para explotar la naturaleza romántica de aquella icónica escena en que las almas de la bella y la bestia se encuentran por primera vez.
“Fue muy generoso conmigo en todo el proceso y me apoyó mucho pues recién estaba aprendiendo a cantar en inglés” recordó Celine Dion, tras conocerse la noticia de su muerte. La tierna balada -que ganó el Oscar a Mejor Canción Original en 1991- fue incluida en el segundo disco angloparlante de la cantante, titulado simplemente Celine Dion (Epic Records, 1992). También recibió el Grammy a la Mejor Interpretación de Solista o Dúo. Aquí los vemos en vivo, durante la premiación cinematográfica, junto a la famosa actriz británica de la era dorada de Broadway y Hollywood, recordada también por su trabajo en la teleserie ochentera Reportera del crimen. Por su parte, Bryson publicó el tema en su décimo cuarto disco Through the fire (1994), donde también destacó un dúo con el saxofonista Kenny G, By the time this night is over y el tema-título, cover de un éxito de Chaka Khan.
Al año siguiente, el vocalista repitió el plato en los Oscar, esta vez con la versión radial de A whole new world, canción central de Aladdin (1992), a dúo con Regina Belle, excelente cantante de soul y R&B con quien ya había ingresado a las listas gringas con Without you (Positive, 1988). Otra elegante balada pop, escrita por Alan Menken y Tim Rice para la secuencia principal del cuento, entre exóticos castillos medio orientales y fabulosas alfombras mágicas, uno de los momentos que definieron el género del cine animado a comienzos de los años noventa. Entre 1996 y 2026 lanzó cinco discos más, tras superar diversos problemas financieros en los que incluso llegó a perder las estatuillas que había ganado.
Dee Palmer: El arma secreta de Jethro Tull
Un mes antes de cumplir 88 años falleció, el pasado 13 de junio, en su casa en la ciudad inglesa de Shropshire, muy cerca de la frontera con Gales, Dee Palmer (antes David). Entre 1968 y 1980 fue integrante fundamental de Jethro Tull, primero como arreglista y, posteriormente, como miembro estable del grupo, segundo tecladista y director de los ensambles orquestales que usaban constantemente en los estudios de grabación.
Para quienes deseen ubicarlo en fotos y videos, solía aparecer con una enorme pipa en la boca y vestido elegantemente, en la época en que el aspecto de la banda era un cruce entre personajes de Robin Hood, Sherlock Holmes y Monty Python. Ian Anderson, su gran amigo, lo despidió con esta frase: “Mis recuerdos personales favoritos son, en su mayoría, de aquel cómplice creativo, de voz grave y gran fumador, con quien disfruté de muchos curris picantes y buenas charlas bajo nubes ondulantes. Descansa en paz David/Dee, creo que no podrás fumar allá en el cielo… “
En ese tiempo, Palmer escribió todos los arreglos para cuerdas que caracterizaron a las clásicas grabaciones de Jethro Tull, dotándolas de esa aura sinfónica que encajaba siempre a la perfección con las olas electroacústicas del sonido entre lo celta, el blues y el prog-rock que puso a la banda en el centro de atención de una escena rockera altamente exigente.
La increíble historia de Dee Palmer
La historia de Dee Palmer no tiene antecedentes en el mundo del rock anglosajón (en nuestro país su equivalente es, desde luego, la cantante y guitarrista de JAS, Sergio/Fiorella Cava). Cuando se conoció, hace casi tres décadas, fue ignorada por los medios locales a pesar de tener elementos noticiosos de peso: no solo se trataba del miembro de una de los grupos más admirados de los años dorados del prog-rock británico, sino que además había tomado tan trascendental decisión… ¡a los sesenta años!
Aunque algunos sí llegaron a informar sobre su caso. Recuerdo un tímido recuadrito en la sección “C” del diario El Comercio, en tiempos en que todavía valía la pena a pesar de sus siempre zigzagueantes posturas políticas, que decía algo así como “reconocido músico británico cambia de sexo” (y para ilustrar la nota, colocaron erróneamente una foto de John Evan, demostrando la falta de rigor para informar sobre el tema…). Pero, en líneas generales, la sensación era de temor y velado rechazo frente a una situación desconocida.
Nació como David Palmer en Londres, en julio de 1937. Sus estudios los realizó en el prestigioso Royal Conservatory of Music, especializándose en composición, piano y clarinete. Luego de hacer arreglos para Nicola (1967), el cuarto álbum del guitarrista folk Bert Jansch (1943-2011), Palmer fue convocado para trabajar con un naciente combo de blues-rock que tenía una particularidad: su líder era un flautista con pinta de pordiosero que tocaba parado en una sola pierna. Hablamos, por supuesto, de Jethro Tull.
Palmer y los años dorados de Jethro Tull
Su facilidad para escribir refinadas partituras para cuerdas y vientos aseguró su colaboración con el grupo hasta convertirse en “el sexto Jethro Tull”, apareciendo en todos sus álbumes entre 1968 y 1976 como arreglista oficial. Sus primeras incursiones en la discografía oficial del grupo fueron en las canciones Move on alone (This was, 1968) y A Christmas song, grabada ese mismo año pero lanzada como lado B de Love story, otra que quedó fuera de aquel álbum debut. Ambas fueron incluidas en el LP recopilatorio Living in the past (1972).
Una de las canciones preferidas de quienes somos fanáticos de Jethro Tull lleva de fondo una exquisita línea de violines. Me refiero a Reasons for waiting (Stand up, 1969), cuatro minutos de etéreas flautas, guitarras acústicas y poética letra. Entre otros clásicos de Anderson y compañía en los que brillaron los arreglos de Palmer tenemos Sweet dream, The witch’s promise (singles de 1969), Sossity; you’re a woman (Benefit, 1970), Bungle in the jungle (War child, 1974), One white duck / 010 = Nothing at all (Minstrel in the gallery, 1975) o Too old to rock’n roll too young to die (LP del mismo nombre, 1976), así como sus tres obras maestras conceptuales Aqualung (1971), Thick as a brick (1972) y A passion play (1973).
En 1976 se unió a tiempo completo a la banda como segundo tecladista, para una nueva trilogía de discos que mantendrían el prestigio de Jethro Tull: Songs from the wood (1977), Heavy horses (1978) y Stormwatch (1979). Para este último, Palmer escribió dos canciones, King Henry’s madrigal que no entró a la versión final del vinilo y Elegy, delicado instrumental que formaba parte de un proyecto que Palmer escribió junto a Ian Anderson y Martin Barre, titulado The water’s edge, a pedido de una compañía escocesa de ballet clásico. En esta versión en vivo de Velvet green (Songs from the wood, 1977) vemos a Anderson y Palmer interactuar musicalmente de manera brillante.
A este periodo también pertenece el extraordinario álbum doble en vivo Bursting out (1978) en que, además de compartir rol de tecladista con John Evan, toca saxofón en la coda acelerada de Too old to rock’n roll too young to die. Antes de interpretar Skating away on the thin ice of the new day (del LP War child, 1974), al presentarlo al público, podemos escuchar a Ian Anderson decir “directamente desde la Real Escuela de Música de Londres, el señor David Palmer… acaba de irse a orinar, pero regresa en un ratito, no se preocupen…”
Carrera como solista
Aunque su trabajo en Jethro Tull acabó formalmente cuando la alineación clásica setentera -Ian Anderson (voz, flautas, guitarras acústicas), Martin “Lancelot” Barre (guitarras), John Glascock (bajo), John Evan, David Palmer (pianos, teclados) y Barriemore Barlow (batería, percusión)- se desintegró al final de esa década, Palmer se mantuvo siempre en contacto con sus compañeros, con quienes cruzó caminos artísticos en más de una ocasión a lo largo del tiempo.
Mientras Anderson y Barre grababan el disco A (1980), con una versión totalmente renovada del grupo, Palmer y Evan se unieron en un proyecto denominado Tallis -nombre que homenajeaba a un compositor británico del siglo XVI, Thomas Tallis- para trabajar varias composiciones conjuntas que recién fueron publicadas cuarenta años después, en el álbum In alia musica spero (A New Day Records, 2021). En 1985, Palmer dirigió a la Orquesta Sinfónica de Londres para el disco A classic case, una selección de diez clásicos de Jethro Tull con arreglos suyos y participaciones especiales de Ian Anderson, Martin Barre y dos de los nuevos integrantes del grupo, Dave Pegg (bajo) y Peter-John Vettese (teclados).
Durante la década siguiente, David Palmer se dedicó a escribir arreglos instrumentales de canciones de Yes, Genesis, Pink Floyd, Jethro Tull, Queen y los Beatles. Además, su álbum Norske popklassikere (1996) llegó a ser #1 en Noruega con una recopilación de populares melodías folklóricas y contemporáneas de ese país nórdico. El disco incluye una versión del éxito de a-ha, Hunting high and low, tema-título del segundo LP del famoso trío de pop electrónico noruego. Sería su última producción discográfica oficial como David Palmer.
Cambio de sexo: De David a Dee
En 1998, David Palmer sorprendió al mundo convertido en una distinguida mujer de 61 años. Sus primeras declaraciones sirvieron para informar a sus descolocados seguidores: “Soy intersexual -la “I” del famoso acrónimo LGTBI-. Esta disforia de género me acompaña desde muy joven”. Tras la muerte de su esposa Margaret, en 1995, su condición “comenzó a reaparecer” hasta materializarse en el complejo procedimiento quirúrgico que le cambió la vida. Había nacido Dee Palmer.
Elegantemente vestida, Dee retomó su carrera con múltiples proyectos, entre ellos su primer álbum en solitario titulado Through darkened glass (2018), nueve composiciones propias entre las que destacan Forever Albion, Urban apocalypse y Emmanuelle, en las que participa como guitarrista su gran amigo y ex compañero en Jethro Tull, Martin Barre, además de Things we said today, un cover de los Beatles (LP A hard day’s night, 1964). De hecho, Dee Palmer se integró como tecladista a la banda de Barre entre 2019 y 2022.
“Quiero ser juzgada únicamente por mis habilidades musicales”, comentó Dee en una entrevista del 2018, mientras promocionaba ese disco. La transición de Dee Palmer es sorprendente porque, tras años de haber tenido toda una vida como hombre -tocó clarinete en la banda del ejército inglés, tuvo cuatro hijos con Margaret y fue parte de un colectivo rockero 100% orientado al público masculino- cumplió con el sueño que tenía desde niño, sin importar los prejuicios y superando, definitivamente, múltiples conflictos personales internos con valentía y fortaleza emocional. «Me he sentido mujer desde los tres años. No solo los gays quieren hacer esto, ser una mujer es mucho más que eso”, declaró en aquella ocasión.
Con la muerte de Peabo Bryson y Dee Palmer, se apagan, por un lado, una voz espectacular que quedó registrada en los corazones de toda una generación y, por el otro, una estrella del rock progresivo y la orquestación sinfónica. Ambos fueron artistas que brillaron en sus respectivos estilos con humildad, elegancia y alta musicalidad, aspectos que hoy los melómanos del mundo echamos tantísimo de menos en las programaciones radiales y el internet.







