Juan Carlos Tafur

El gabinete Barreto

“Castillo debe ponerse al margen del gobierno y entregar poderes plenipotenciarios al nuevo Premier, fungiendo él de una suerte de Jefe de Protocolo y director de grandes lineamientos”

Hay varias condiciones para que funcione el gabinete renovado que el cardenal Pedro Barreto y el secretario del Acuerdo Nacional, Max Hernández, se han apresurado en anunciar que se viene (en lo que también parece un intento de sellar públicamente el compromiso presidencial, tan dado a decir o prometer una cosa y terminar haciendo otra).

 

Primero, que Castillo acepte ponerse al margen del gobierno y entregue poderes plenipotenciarios al nuevo Premier, fungiendo él de una suerte de Jefe de Protocolo y director de grandes lineamientos, pero alejado del teje y maneje de la gestión pública (adiós gabinetes en la sombra, sobrinísimos, fenatepistas y demás perlas).

Segundo, que Cerrón acepte el nuevo gabinete. Se habla de uno de ancha base, pero es dable suponer que no será un gabinete al estilo Paniagua, sino uno inclinado a la izquierda o, a lo sumo, al centro. En consecuencia, que habrá más de un ministro que bajo la lógica de Cerrón y la derecha sea considerado un “caviar”, pues es allí donde reposa la mayor cantidad de tecnócratas de izquierda (la mejor fórmula pareciera ser la de un Premier de centro y ministros de toda laya). El exgobernador de Junín no parece percatarse que su fórmula de gobierno (copamiento del sector público) ha conducido al país a su peor crisis.

Tercero, que la derecha congresal no entre en berrinches tontos y sepa aquilatar la mejora cualitativa que supondría para el país ese giro castillista, en relación al desastre administrativo que supone el actual gabinete Torres. Si la derecha parlamentaria se pone más bruta y achorada que nunca, podría darse el insensato escenario de que el nuevo gabinete no consiga el voto de confianza, llevando a una profundización de la crisis política en el país, a una ya sin salida a la vista.

Cuarto, que los partidos del centro parlamentario (básicamente Acción Popular y Alianza para el Progreso) se comprometan a apoyar este golpe de timón y le presten sus votos a la ganancia de estabilidad y mejora administrativa que un gabinete de ese tipo supondría para el país. Se acabaría la guardería, eso sí, y ojalá ello no enerve un respaldo racional a lo que hasta el momento parece la única salida posible, antes de pensar en vacancias o recortes de mandato.

Por cierto, cada día que pasa y el anunciado gabinete no se vislumbra ni se deja entrever, las suspicacias respecto de que todo no pasará de un decir sin fundamento del presidente Castillo, quien al final seguiría en lo mismo, se acrecientan. Está en manos del jefe de Estado si se suicida o sobrevive con mayor solvencia.

 

 

La del estribo: como parte del Club del Libro, de Alonso Cueto, nos ha tocado leer La casa de cartón, de Martín Adán. Ya había tenido una aproximación a su obra poética (cometí el atrevimiento de hacer, en la universidad, una lectura psicoanalítica de La mano desasida), pero su prosa me era desconocida. Esta obra, publicada en 1928, cuando Martín Adán tenía 20 años, es una bocanada de aire literario. Sorprendente, vanguardista, debe ser leída por todos los que quieran conocer la historia intelectual del Perú. Es un libro imprescindible.

Tags:

Cardenal Barreto, Gobierno, Pedro Castillo

Mas artículos del autor:

"La política degradada del Perú"
"Ejecutivo-Legislativo: una dupla destructiva"
"Un Congreso lamentable, que solo tiene una salida"
x