Daniel Parodi

Francia y el canto de las sirenas

Estos son los vientos del siglo XXI, el miedo y la incertidumbre buscan refugio en los extremismos y los facilismos populistas, las masas abandonan en masa el garantismo de la institucionalidad democrática y, cual canto de sirena, siguen atónitas a caudillos desorbitados. ¿Dónde estaremos al despertar?

El domingo pasado se realizó en Francia la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El primer lugar lo obtuvo el centro-liberal y presidente en funciones Emmanuel Macrón, no muy lejos quedó la ultraderechista Marine Le Pen con más del 23% de los votos y, pisándole los talones, el tercer puesto le correspondió a Jean-Luc Melenchón, disidente del viejo Partido Socialista con 22%.

El resultado de las elecciones francesas no hace más que confirmar la nueva configuración de la política mundial en la que las definiciones de derecha e izquierda no son las que fueron. Sucintamente, la política ya no se juega dentro del espectro democrático como si lo hacía hace 20 años, de allí la crisis mundial de los partidos tradicional en confines tan diversos como España, Francia, Chile y el propio Perú. 

Una nota que se ocupa del tema, en el Diario El País, sostiene que la disputa francesa confronta a nacionalistas y populistas vs demócratas y liberales. Y es así como están las cosas. Hoy el referido espectro democrático ha dejado de aglutinar a todas las manifestaciones políticas y de ser el tablero que establece las reglas del juego con las que se mueven la derecha, el centro y la izquierda. 30 años después de la caída del muro, dicho espectro nos recuerda la línea Maginot, flanqueada fácilmente por los nazis para invadir Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Y es que, extramuros del tablero democrático, se han configurado otros tableros en los que nacionalistas, xenófobos y populistas de derecha e izquierda se mueven con absoluta comodidad y la tendencia es que ganen cada vez más adeptos.

En Francia, las elecciones parlamentarias se votan junto con la segunda vuelta electoral para procurar darle mayor estabilidad al presidente electo -modelo que quizá sí, quizá no, deberíamos probar en el Perú- pero lo cierto es que cualquier cosa puede pasar en la segunda vuelta gala. Es cierto que Macron lleva la ventaja, pero contrariamente a lo que podría esperarse, llega con menos fuerza que en 2017, donde tuvo al frente a la misma contrincante. 

A su turno, Melenchon ha llamado a consulta interna a sus militantes para el 20 de abril, estos votarán entre la abstención, el voto en blanco y el apoyo a Macron, descartando a Le Pen por sus posturas xenófobas. Hizo lo mismo en 2017 y ganó la abstención. Además, está proponiendo una coalición parlamentaria de izquierdas con la que pretende obtener la mayoría congresal coligando fuerzas comunistas, ecologistas, republicanas etc. lideradas por su Francia Insumisa. 

Mención aparte nos merece la estrepitosa derrota del tradicional Partido Socialista, el de nuestro recordado y entrañable François Mitterrand, dos veces presidente de Francia. La candidata socialista Anne Hidalgo ha obtenido apenas 1.7% de los votos lo que prácticamente anuncia la desaparición de uno de los partidos en los cuales se sustentó la república francesa del siglo XX. 

Estos son los vientos del siglo XXI, el miedo y la incertidumbre buscan refugio en los extremismos y los facilismos populistas, las masas abandonan en masa el garantismo de la institucionalidad democrática y, cual canto de sirena, siguen atónitas a caudillos desorbitados. ¿Dónde estaremos al despertar?

 

 

 

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Economía, Francia, sociedad

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