Victoria pírrica

El día viernes el Congreso la República otorgó al gabinete presidido por el cuestionado Guido Bellido la cuestión de confianza. Confianza endeble, dado que fueron 73 votos a favor de 130 congresistas.

Al viejo estilo asambleísta, que pude apreciar cuando estudiante universitario en San Marcos, el Primer Ministro -y sus camaradas- incitaron a llevar el debate al parlamento sobre las formas (léase el quechua cusqueño que usó en un primero momento el representante del Ejecutivo) y no sobre la cuestión de fondo, cómo es que se va a conseguir inversión para reactivar la economía del país y cómo va a conseguir infraestructura necesaria y vacunas para combatir la pandemia que aun nos asola.

El día de la cuestión de confianza, fue preocupante lo señalado por el ministro de Economía, Pedro Francke, al decir que -en estos momentos- el Estado cuenta con recursos exiguos para llevar adelante reformas. Ese debe ser, en adelante, un tema que la oposición debe levantar públicamente para proponer medidas necesarias más allá que la recaudación tributaria. Se debe plantear medidas urgentes sobre cómo ampliar la base tributaria, sobre cómo pasar a los informales a la formalidad. Poner al país -en el tema económico- en estado de emergencia y hacer algo al respecto.

Ese camino, seguido de algunas reformas necesarias en el parlamento, en la que establezcan candados constitucionales para la llamada cuestión de confianza (evitando así cualquier intentona del extremismo por llevar al país hacia una constituyente innecesaria) pueden generar que el Ejecutivo no se desvíe del cauce democrático. Estemos atento a las declaraciones posteriores a la prensa que dio Guido Bellido, en la que sostuvo que si el Congreso no deja trabajar al Ejecutivo insistirán con llevar adelante nuevamente otra cuestión de confianza.

Actualmente, el presidente Pedro Castillo sabe que no cuenta con respaldo ciudadano para una intentona asambleísta, pero -por medio de gasto público con los recursos exiguos que tiene el erario público- puede generar las condiciones para ello. La opinión pública y la oposición social y política deben tomar las medidas necesarias para evitar que la polarización nos encamine hacia ese objetivo que tienen los proyectos populistas, como el de que preside Vladimir Cerrón.

Me reafirmo nuevamente en que es necesario estar atentos al claro objetivo que tiene el Ejecutivo. Lo han dicho desde campaña y lo ejecutarán por medio de estrategias ideológicas o improvisadas. Estemos atento a eso y que el Congreso tome las medidas necesarias para evitar ello.

A esto agregaría que la oposición política participe en los espacios subnacionales para que los años que nos queda de gobierno de Perú Libre no sea nefasto para la economía de los peruanos.

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