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Carhuapoma sigue pidiéndole gollerías a EsSalud

Mario Carhuapoma fue nombrado vicepresidente del Consejo Directivo del seguro social dos días después de dejar la presidencia ejecutiva. Inmediatamente demandó dos asesores, una secretaria, un asistente administrativo, una movilidad, un chofer, combustible, entre otros. Todos pedidos que no corresponden a su nuevo cargo. Como vicepresidente, podría volver a comandar la entidad de darse las circunstancias.

Tras un sinfín de acusaciones en su contra, Mario Carhuapoma dejó de ser presidente ejecutivo de EsSalud el pasado 11 de enero. Sin embargo, la resolución que dio cuenta de su salida −publicada en el diario El Peruano− precisaba que seguiría siendo miembro del Consejo Directivo de la entidad. No daba más pistas sobre sus nuevas funciones.

Dos días después, el 13 de enero y en silencio, el químico farmacéutico fue elegido vicepresidente de dicho Consejo. Luego, mientras se acomodaba en su nuevo puesto, hizo un pedido formal al nuevo presidente del seguro social, Gino Dávila. En una carta del 19 de enero, Carhuapoma le solicitó dos asesores, una secretaria, un asistente administrativo, impresoras, anexos, equipos de cómputo, conexión a Internet, una movilidad, un chofer y asignación de combustible.

El problema es que casi nada de eso le corresponde en su nuevo rol. Así se lo hizo saber el Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (Fonafe), organismo a cuyo ámbito pertenece EsSalud, que rechazó el pedido de Carhuapoma el 21 de febrero.

De acuerdo al Fonafe, solo le correspondía tener una secretaria y un asesor experto en temas de seguridad social y afines. “El citado encargo [ser vicepresidente] no implica ningún tipo de función administrativa que autorice a otorgar beneficios adicionales al cargo por sí mismo”, se lee en el documento al que Sudaca accedió.

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Parte de la respuesta de Fonafe al pedido de Carhuapoma donde se detalla todo lo que exigió el hoy vicepresidente del Consejo Directivo de EsSalud.

También le sugirieron que, si quería insistir en sus demandas, no tendría que hacerlo solo para él, sino para todos los miembros del Consejo Directivo. “El citado consejero podrá solicitar que se acuerde otorgar dichos beneficios a todo el Consejo Directivo y que el citado acuerdo sea remitido a Fonafe para su aprobación”, le recomendaron.

El pedido de Carhuapoma generó molestias en EsSalud. “Los que desempeñamos estos cargos sabemos lo que está normado, no podemos ir más allá. Él está solicitando algo a nombre propio. Su cargo es [ser] un reemplazo del presidente ejecutivo. Cuando pase [es decir, cuando reemplace a Gino Dávila], ahí tendrá todos los implementos que ahora solicita”, reclama Vicente Castro, representante ante el Consejo Directivo de los asegurados que trabajan en el sector privado.

¿Por qué Carhuapoma requería tantos beneficios si su cargo es, en la práctica, decorativo hasta que le toque reemplazar a Dávila? Nos comunicamos con el funcionario, pero no recibimos respuesta.

EXPECTANTE

El Consejo Directivo es el máximo órgano de gobierno de EsSalud. En sus sesiones se establece la política institucional y se supervisa su aplicación. Además, se encarga de aprobar las decisiones administrativas y presupuestales, lo que incluye la adquisición de bienes y servicios. El presidente ejecutivo tiene, en todos los casos, el voto dirimente.

El Consejo tiene dos sesiones ordinarias por mes, a las que asisten sus nueve miembros (los consejeros), entre representantes del Estado, de los asegurados y de los empleadores. Por cada reunión, los consejeros reciben una dieta de S/3.000. Carhuapoma participa de las sesiones como consejero en representación del Estado.

Pero es como vicepresidente del Consejo que el químico farmacéutico está en una posición expectante. En ese rol, como ya hemos señalado, Carhuapoma tiene el encargo de reemplazar a Dávila en la presidencia ejecutiva por ausencia o impedimento. En la práctica, volvería a encabezar EsSalud.

Carhuapoma junto a Gino Dávila
«Carhuapoma junto a Gino Dávila, a quien podría reemplazar, dadas las circunstancias, en el Consejo Directivo de EsSalud, máximo órgano de la entidad. Foto: difusión

Ello podría ocurrir −entre otros− si se descubre que Dávila es funcionario en alguna entidad que contrate con el seguro social o si es condenado por delitos dolosos. Y hay razones para preocuparse: un informe publicado el 29 de diciembre del 2021 por el Órgano de Control Institucional de EsSalud de la Contraloría determinó que Gino Dávila y otros seis funcionarios eran responsables penalmente por la compra irregular de lentes de seguridad que tenían certificación falsa. La adquisición –de S/5 millones– se dio cuando este era gerente de Operaciones Territoriales de la Gerencia Central del Seguro Social. El documento recomienda a la Procuraduría de la entidad dar “inicio a las acciones legales”.

Carhuapoma, sin embargo, tampoco está libre de líos que lo pueden dejar en el banquillo de los acusados. Desde finales de octubre del año pasado, es investigado por el Ministerio Público por el presunto delito de negociación incompatible. Se le acusa de haber realizado contrataciones irregulares en EsSalud junto a su asesor José Romero Oscco, luego de la difusión de un reportaje de Panorama. En este caso, la fiscalía consideró la carta de renuncia de Carolina Linares, exgerenta general de la entidad, que señaló presiones de Carhuapoma para hacer ascensos ilegales en el seguro social.

Carhuapoma es cuestionado por otros miembros del Consejo Directivo porque fue elegido vicepresidente en una reunión donde solo estuvieron Gino Dávila, presidente ejecutivo; Augusto Tarazona, el otro representante del Estado ante dicha instancia; y el mismo Carhuapoma. Esto, aunque es legal, ha generado molestias entre los consejeros que no respaldan su designación.

“Esto no es algo nuevo. El Ejecutivo designa al presidente y al vicepresidente de esta institución. Nosotros, como representantes de los aportantes y trabajadores, siempre hemos planteado que esta modalidad debe cambiarse. EsSalud no se debe dirigir con influencias políticas. El presidente y vicepresidente deberían ser elegidos por el Consejo Directivo en pleno”, asegura Luis Villanueva Carbajal, representante ante el Consejo de los asegurados que trabajan en el sector público.

Persona cuestionada, investigada y con quejas de parte de los trabajadores no puede tener respaldo de los consejeros. Hay muchas observaciones [en contra de Carhuapoma]”, apunta Vicente Castro Yacila, representante de los trabajadores del sector privado.

Desde su nuevo cargo, además, Carhuapoma ha hecho visitas ‘institucionales’ al flamante mandamás del IPD, Julio ‘Coyote’ Rivera, a cuya institución se están moviendo funcionarios que trabajaron con él en su breve presidencia ejecutiva en EsSalud. Tampoco ha perdido el tiempo en hacer alarde de sus magros ‘logros’ en el seguro social: visitas a hospitales junto a Pedro Castillo o el balance de sus 100 días como presidente ejecutivo. Por supuesto, sus redes sociales no han mostrado un ápice de autocrítica.

 

Fotoportada: Darlen Leonardo

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