[INFORME] El Ministerio de Defensa le abre las puertas a personajes de confianza de Dina Boluarte y César Acuña que, además, arrastran un historial de notoria ineficiencia y decisiones cuestionables.
Mientras la atención de la mayoría de peruanos está puesta en el desenlace del turbulento proceso electoral, el gobierno de José María Balcázar sigue tomando decisiones que exponen un marcado desinterés de parte del Ejecutivo por dejar, por lo menos, un país con cierta eficiencia cuando entregue la presidencia a quien lo suceda en el cargo el próximo 28 de julio.
Desde que asumió el gobierno actual, en febrero de este año tras la salida de José Jerí de la presidencia, las designaciones de ministros estuvieron lejos de ofrecerle al país soluciones a los problemas que enfrentan los diversos sectores y esta mediocridad también se ha visto reflejada en las designaciones hechas dentro de los propios ministerios.
Sudaca ha podido revisar algunas de las llegadas al Ministerio de Defensa, quien tiene a su cargo la defensa integral del país, y pudo encontrar a más de un personaje que no sólo fue reciclado de gestiones anteriores, sino que también se vieron involucrados en episodios que despiertan serias dudas sobre sus capacidades para ser parte de este ministerio.
ANTECEDENTE ALARMANTE
Hace algunas semanas se dio a conocer una llamativa designación dentro del Ministerio de Defensa. Para el cargo de director general de la Dirección General de Administración, el recientemente nombrado ministro, Amadeo Javier Flores Carcagno, eligió a Enrique Michael Guevara Varela para ocupar dicho puesto.

Guevara Varela no es un personaje nuevo para la política nacional. En el último año ha tenido breves pero diversos encargos en más de un ministerio. Hasta abril del presente año, Guevara se mantuvo al frente del Programa Nacional de Telecomunicaciones (PRONATEL) por encargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones y, hasta noviembre del año pasado, fue designado por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo para ocupar la jefatura de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil).
Pero fue durante este paso por Sunafil donde su trayectoria se encontró ante un grave cuestionamiento. En noviembre del año pasado, el mismo mes en que dejó de ser jefe de Sunafil por pérdida de confianza, el programa Contracorriente dio a conocer un escandaloso informe sobre el cibertataque del que fue víctima esta entidad y en la cual fue robada una enorme cantidad de información relacionada con denuncias e inspecciones.

La investigación periodística daba a conocer que, meses antes, Sunafil había firmado un contrato por casi medio millón de soles con la empresa Lotengo Perú S.A.C. con el objetivo de contar con copias de respaldo de los documentos de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral. Sin embargo, cuando se hicieron las averiguaciones correspondientes, se descubrió que la empresa que recibió este cuantioso monto, sospechosamente, apenas contaba con un trabajador en planilla.
A ello se le suma que, pese a estos cientos de miles de soles invertidos, el ciberataque demostraría que estas copias de respaldo no existieron. Es en este punto donde interviene Enrique Michael Guevara Varela debido a que el cuestionado contrato se firma bajo su gestión y, coincidentemente, no pasó mucho tiempo después para que deba abandonar su cargo.
Ante este tipo de antecedentes que no hacen gala de una notable capacidad por parte de Guevara Valera, resulta inevitable preguntarse cómo alguien con este historial vuelve a ser el elegido para ocupar un cargo importante. Pero para encontrar la respuesta es necesario trasladarse a La Libertad y al año 2023.
Porque, antes de convertirse en un personaje que es tenido en cuenta por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo y el Ministerio de Defensa, Enrique Guevara fue una de las personas que trabajó con César Acuña, personaje muy influyente en los gobiernos recientes, como subgerente de inspección de trabajo en el gobierno regional encabezado por el líder de Alianza Para el Progreso (APP).

EL ASESOR DE UN MAL MINISTRO
Pero existe otra designación en el Ministerio de Defensa que ha sorprendido a más de uno por sus vínculos con cuestionadas gestiones el pasado. En las últimas semanas también se produjo la llegada de Walter Enrique Zegarra Figueroa a este ministerio para ocupar el puesto de secretario institucional del Centro de Altos Estudios Nacionales.

Zegarra Figueroa tampoco es un desconocido en las altas esferas políticas. En junio del 2024, cuando el cuestionado ministro Juan José Santivañez apenas llevaba unos cuantos días como el nuevo titular del Ministerio del Interior no tardó en designar a Zegarra como jefe de su gabinete técnico.
Aunque el trabajo del Ministerio del Interior con Santivañez a la cabeza fue deficiente desde cualquier ángulo que se le quiera ver, Zegarra Figueroa logró una gran estimación por parte del gobierno de turno y Dina Boluarte, quien entonces estaba en la presidencia, lo tuvo muy cerca en la Oficina de Integridad Institucional de su despacho.

Hace algunos meses, el presidente Balcázar decía con gran orgullo “en mi gabinete no hay ningún blanco, ningún acaudalado”. Pero las designaciones que se están viendo en algunos ministerios demuestran que usar el color de piel y situación económica como filtros para trabajar en el Ejecutivo no van a garantizar resultados eficientes y menos si se pasan por alto antecedentes laborales que resultarían preocupantes hasta para el político menos experimentado.







