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¿Los Beatles encubiertos?: La historia de un rumor que hizo famosa a una banda desconocida

"Lo cierto es que, aunque hay evidentes similitudes entre estas y otras canciones de Klaatu con la etapa más experimental de los Beatles, no dan como para confundir a sus intérpretes con los autores de Strawberry fields forever…"

En aquellas épocas en que no existían las redes sociales y que nadie podría creer que fuese necesario implementar equipos completos de verificación de noticias en los medios de comunicación masiva como las plataformas de “fact-checking” tan comunes hoy día, muchos bulos o fake news relacionados a la escena de la música popular tuvieron el peso suficiente para convertirse en extendidos rumores tomados como ciertos por sectores amplios de la población mundial y que tardaron años en desmentirse. Tenemos, por ejemplo, aquellos mitos de que personajes como Elvis Presley o Jim Morrison no habían muerto sino que andaban (de parranda) en otros países y con otras identidades. O la famosa leyenda urbana según la cual Paul McCartney había muerto en un accidente de tránsito en 1967 y fue, desde entonces, reemplazado por un doble.

Uno de los más recordados rumores de este tipo también está relacionado a los Beatles. Nació de lo que, en su momento, fue considerada una válida conjetura lanzada al aire por un joven periodista, a partir de una nueva y desconocida banda cuyo sonido se parecía mucho, quizás demasiado, al de los Fab Four. Todo comenzó el 17 de febrero de 1977, cuando Steve Smith, cronista del Providence Journal, un pequeño diario del estado de Rhode Island, escribió un artículo titulado “Could Klaatu be Beatles? Mystery is a magical tour” –“¿Podrían los Klaatu ser los Beatles? El misterio es un viaje mágico”- en la que comentaba el contenido de un álbum que encontró de casualidad, en una ruma de vinilos promocionales de esos que las compañías discográficas solían enviar a los medios para que, luego de escucharlos, generaran reseñas positivas que estimularan su venta. Se lo llevó a su casa y, luego de darle una pasada, su imaginación comenzó a volar.

El disco se llamaba 3:47 EST y aparecía firmado por Klaatu. Pero, más allá de eso y de los títulos de sus ocho canciones, no había más señales de qué o quiénes conformaban esa banda de enigmático nombre. El encarte de aquel vinilo, rotulado por Capitol Records, uno de los sellos más prestigiosos de esa época, no contenía ningún tipo de créditos ni fotos, dejando todo lo relacionado al grupo en una nebulosa de dudas y misterios. Para atizar las sospechas, los productores de Capitol a quienes Smith contactó para su investigación se negaron a revelar información sobre el grupo o la producción del álbum, aduciendo que era “un pedido expreso de sus miembros”.

En su afiebrado análisis, Smith elaboró una serie de argumentos para deslizar, de manera casi concluyente, que los integrantes de Klaatu eran los Beatles encubiertos. Para 1977, John, Paul, George y Ringo ya llevaban siete años separados de manera oficial y, a pesar de los deseos de sus millones de fanáticos y uno que otro rumor de la prensa especializada, nada hacía pensar que fuera posible que se reunieran como The Beatles, nombre con el que revolucionaron la cultura popular entre 1963 y 1969. El asunto prendió las alarmas y la bola adquirió vida propia. Después de todo, no era tan descabellado pensar que, en un afán por mantenerse alejados del ojo público, los cuatro de Liverpool hubiesen decidido ocultarse tras un misterioso alter-ego para lanzar música que fuera apreciada y aceptada por sus valores intrínsecos y no por ser “lo nuevo de los Beatles”. 

La nota del Providence Journal generó una ola de atención sobre Klaatu y su álbum debut, que llevaba más de medio año en el mercado -se lanzó en junio de 1976- sin mayor impacto comercial a pesar de las buenas reseñas que recibió, se convirtió en un éxito masivo de ventas. El rumor no fue abiertamente desmentido por la disquera ni sus representantes ni por las verdaderas personas detrás de Klaatu. En cuanto a los Beatles, no reaccionaron mal cuando se enteraron de cómo este asunto venía beneficiando monetariamente a aquel grupo de brumosa identidad. Como recuerda el productor Frank Davies, amigo cercano del grupo más influyente de la historia del rock, Paul McCartney le envió una nota en la que le decía que “estaba divirtiéndose mucho con todos esos rumores dando vueltas por ahí”. 

Los planteamientos de Steve Smith incluían supuestos hallazgos de claves secretas, mensajes cifrados en cuestiones tan elementales como, por ejemplo, el nombre de la banda. Como detalla en su artículo, en la carátula de su cuarto disco como solista, Goodbye Vienna (1974), Ringo Starr aparece vestido como Klaatu -nombre del grupo-, personaje humanoide de una antigua película de ciencia ficción llamada The day the Earth stood still (Robert Wise, 1951). Otra de esas coincidencias que señaló el columnista fue que el disco 3:47 EST hubiera sido publicado por Capitol Records, casa discográfica a cargo de la distribución de los álbumes de los Beatles en los Estados Unidos. Pero sus principales argumentos provenían del sonido de las canciones, especialmente Sub-Rosa Subway, Doctor Marvello y Sir Bodsworth Rugglesby II que, según sus propias palabras, contenían voces, arreglos, técnicas de grabación e instrumentaciones idénticas a las de Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr.

Lo cierto es que, aunque hay evidentes similitudes entre estas y otras canciones de Klaatu con la etapa más experimental de los Beatles -mellotrones, metales y armonías que van de lo sinfónico a lo psicodélico-, no dan como para confundir a sus intérpretes con los autores de Strawberry fields forever, Penny Lane, All you need is love, Hello goodbye o tantas otras composiciones de ese periodo comprendido entre 1966 y 1969 que produjo fantásticos discos como Revolver, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band o Magical Mystery Tour. De hecho, a las pocas semanas de la publicación de Smith, el norteamericano obtuvo una furibunda respuesta en un artículo titulado “Deaf idiot journalist starts Beatle rumor” –“Periodista sordo e idiota inicia rumor sobre los Beatles”-, publicado en la prestigiosa revista New Musical Express. Sin embargo, la aclaración de los hechos no llegó sino varios años después y Klaatu se benefició de toda esta confusión con la gran expectativa que generó su siguiente álbum, Hope (1967), en el que también hallamos cercanías con los Beatles, en canciones como Long live Politzania o la abridora We’re off you now que suena casi como una copia del clásico Maxwell’s silver hammer, del LP Abbey Road (1969).

En realidad, Klaatu era un grupo canadiense integrado por John Woloschuk (voz, bajo, teclados), Dee Long (voz, guitarra, teclados) y Terry Draper (batería, percusiones), inquietos músicos que admiraban no solo a los Beatles sino también a bandas de pop sinfónico como The Carpenters o progresivas como Pink Floyd, Genesis o 10 cc. Sus primeras grabaciones, que terminarían formando el disco 3:47 EST, las hicieron en los estudios de su “cuarto integrante”, el productor inglés Terry Brown, conocido por trabajar entre 1975 y 1982 con otro famoso trío proveniente de Canadá, Rush.

El disco, editado por un sello local llamado Daffodil Records, llegó a oídos de Frank Davies, productor principal de Capitol Records, quien decidió contratar a Klaatu. Y, efectivamente, fueron Woloschuk, Long y Draper quienes solicitaron de manera explícita mantenerse en el más absoluto anonimato, pero no con la intención premeditada de crear rumores o usurpar identidades sino como una estrategia para medir el impacto de su música sin necesidad de exponerse demasiado. De hecho, entre sus condiciones estaban también no ofrecer entrevistas ni hacer conciertos. Los músicos que únicamente querían proteger sus vidas privadas jamás imaginaron el inmenso éxito comercial que llegó a partir de una nota periodística. “Se convirtió en un monstruo, más allá de nuestro control” dijo, años después, John Woloschuk, uno de los principales compositores de Klaatu.

Gerardo Manuel, en varias ediciones de su sintonizado espacio televisivo de videos musicales Disco Club, contó la anécdota en repetidas ocasiones. Durante buena parte de los años ochenta, el recordado programa finalizaba con una canción de Paul McCartney, la excelente Goodnight tonight (1979), la misma que era acompañada por una simpática secuencia de dibujos animados, de tonos claroscuros, en que veíamos el andar de un hombre común por las calles de Londres. Las imágenes correspondían al videoclip de un tema de Klaatu, A routine day, incluido en su tercer álbum Sir Army Suit (1978). El corto, dirigido por los artistas canadienses Al Guest y Jean Mathieson, es considerado el primer video musical animado.

Aquel primer álbum de Klaatu recibió tanta atención que incluso los Carpenters, por aquel entonces uno de los conjuntos más populares en el mundo entero, decidieron hacer un cover de Calling occupants of interplanetary craft, extraño título de claras influencias beatlescas que incluyeron en su octavo disco Passage (1977). En la melodiosa voz de Karen Carpenter, el tema se convirtió en un éxito radial e incluso televisivo, a través de un especial titulado The Carpenters… Space Encounters, que se transmitió al año siguiente en la cadena ABC. Aquí podemos escuchar la versión de los Carpenters, a la que añadieron un subtítulo aun más raro, The recognized anthem of World Contact Day, en referencia a un movimiento que alucinaba con la posibilidad de establecer contactos extraterrestres, al estilo de la mencionada película de 1951 que fuera reactualizada muchos años después, en el 2008, con Keanu Reeves como protagonista.

Como grupo, Klaatu disfrutó mientras pudo de su accidental popularidad pero, una vez que quedó claro que no eran los Beatles, su carrera fue perdiendo interés a pesar de convertirse en una banda de culto en Canadá. Oficialmente, publicaron dos álbumes más –Endangered species (1980) y Magentalane (1981)- de sonido más pop-rock, antes de separarse en 1982. En el 2005, los tres miembros originales de Klaatu se reunieron para ofrecer un concierto acústico, en un evento denominado KlaatuKon, organizado por sus seguidores. En cuanto a Steve Smith, el periodista que inició el rumor considera que el público fue injusto al ignorar al grupo cuando la verdad salió a la luz. “Siempre creí que era una banda muy talentosa. Hasta hoy lo creo”.

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Beatles, Cultura, Fake news, Klaatu, Música

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