Juan Carlos Tafur

No habrá choque de trenes

“Seguiremos en lo mismo, lamentablemente, con un Ejecutivo y un Congreso torpes y mediocres, sin ninguna reforma importante en curso, sin ninguna política pública decente, con una degradación irreversible de la atmósfera política y una parálisis económica segura”

La medida cautelar concedida por el Tribunal Constitucional ante el pedido del Congreso de la República, dada la interpretación antojadiza del Ejecutivo de considerar la improcedencia de la cuestión de confianza presentada hace unos días, como una primera denegatoria de la misma, debe enfriar los ánimos confrontacionales de Palacio.

Lo que parecía un choque de trenes inminente se empieza a diluir y lo más probable es que las aguas vuelvan a su nivel, con una disolución del Congreso inviable y una vacancia o inhabilitación imposibles, ya que la oposición no cuenta con los votos.

A sabiendas de ello, dicho sea de paso, no se entendía la postura terminal del Ejecutivo, que arriesgaba tres años y medio más en el poder, con tranquilidad –aunque con mucho ruido-, por un escenario de riesgo que podría haber conducido al recorte de su mandato (si Castillo presentaba una segunda cuestión de confianza, la bancada de Perú Libre se sumaba a la coalición vacadora y se conseguían los votos necesarios).

En resumen, el TC ha apagado la fogata y se espera que en los próximos días las cosas vuelvan a la normalidad. Probablemente con el Congreso, persistiendo en el intento original, con las opciones que ya maneja: la vacancia, la inhabilitación constitucional o la torpe suspensión que algunos congresistas o pseudoconstitucionalistas han sacado de la manga, pero sin efecto real sobre el devenir político del país.

Seguiremos en lo mismo, lamentablemente, con un Ejecutivo y un Congreso torpes y mediocres, sin ninguna reforma importante en curso, sin ninguna política pública decente, con una degradación irreversible de la atmósfera política y una parálisis económica segura (Castillo, según frase del economista Elmer Cuba, es el equivalente a un fenómeno del Niño para la economía nacional).

Y lo preocupante, no nos cansaremos de decirlo, es que ese escenario construye los cimientos psicosociales necesarios para que surja y crezca una opción disruptiva y antiestablishment una vez más en los próximos comicios electorales. Y mientras el centro y la derecha andan dormidos creyendo que la campaña debe empezar pocos meses antes de la elección, Antauro Humala ya recorre el país de palmo a palmo y se despliega en medios de comunicación regionales, que son los que en el Perú, fuera de Lima, realmente inciden e influyen. Ese es el peligro mayor que la mediocridad vigente incuba.

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Castillo, Congreso

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