Elecciones y Buena Educación

Elecciones y Buena Educación

Uno de los problemas evidenciados después de la jornada electoral es la falta de capacidad de muchos de nosotros los peruanos, independientemente de si venimos de colegios pobres o pitucos, o de universidades públicas o privadas, de detenernos a pensar y reflexionar sobre lo que implican las informaciones que recibimos.

[OPINIÓN] Un caso que evidencia esto tiene que ver con la prohibición de difundir encuestas a boca de urna antes del cierre de la votación. Se armó un tremendo escándalo porque, debido a que más de 200 mesas no pudieron abrirse el domingo, el JNE decidió que esas mesas votaran al día siguiente. Esto implicaba que unos 60mil peruanos votarían conociendo el resultado de las encuestas a boca de urna, lo cual podría –y al parecer en efecto así fue—sesgar su voto en favor de los candidatos que iban en la delantera. ¡Horror! ¡Estafa! ¡Fraude! ¡Votemos todos de nuevo!

Pero la verdad es que, en cada elección, muchos peruanos rutinariamente votan conociendo el resultado del flash electoral. Para comenzar, muchos se encuentran dentro de su lugar de votación a las 4pm y ya no se les puede impedir votar (una miradita rápida a su teléfono, y ya está). Más relevante aún, muchos peruanos viven en países que tienen un horario más atrasado que el horario peruano. Una mirada a la página de la ONPE nos muestra que, entre los peruanos que votan en San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, y Vancouver, más o menos hay unas 150 actas. Eso significa que existen más de 40mil peruanos que consistentemente tienen la opción de votar conociendo el resultado de boca de urna. Obviamente no todos lo hacen, pues no todos votan después de las 2 de la tarde de su horario local, pero tienen la opción de hacerlo. Lo que esto muestra es que no es tan extraño de por sí votar después del flash.

La gran mayoría de peruanos conoce a alguien que vive en el extranjero, y el fenómeno de la diferencia horaria no les es ajeno. Pero si uno escucha repetidamente que esto es terrible, que está muy mal, que es un caos, que ya todo se fregó, y que tenemos que hacer todo de nuevo (y que además esto es culpa de una sola persona a la que tenemos que odiar), va a terminar creyendo que esto es en verdad así, con una mezcla de odio, miedo e indignación que termina oscureciendo su buen juicio. Pero si nos detuviéramos a pensar que, como lo ilustra el ejemplo específico de votar después del flash, en realidad no es para tanto, entonces nos daríamos cuenta de que hay muchas cosas que han sido terribles en esta elección, pero que no son para tanto, no son como para incendiarlo todo. No son como para rehacer de nuevo todas las elecciones.

Se repite constantemente el cliché de que el problema del Perú es la educación. Pero una buena educación consiste también en no dejarnos impresionar rápidamente por argumentos que inicialmente suenan muy contundentes. ¿Estamos realmente aprendiendo esto en los colegios y universidades peruanas, ya sea públicas o privadas, costosas o accesibles?  Ser bien educado implica darnos a nosotros mismos, como un hábito casi automático, un momento de reflexión antes de saltar a conclusiones apresuradas. Esto no significa que ‘debemos apagar las pasiones para darle paso a la razón’. No. Significa más bien acallar algunas de nuestras emociones (rabia, pánico) y dar paso a otras (compasión, empatía). Tal vez así nos demos cuenta de que acosar a un funcionario público en su club no es gracioso, rehacer todo el proceso electoral es injusto, y que atribuir errores puntuales a un fraude es simplemente absurdo. Pienso que una buena educación debería darnos esa capacidad de detenernos a pensar y reflexionar, y a no saltar a conclusiones inmediatamente. Eso sería un gran logro de la educación peruana.

Así que señor, señora, cuando se siente a la mesa con sus hijos este fin de semana y salga usted con más evidencias ridículas sobre el fraude, haga el siguiente test: si sus hijos universitarios lo contradicen o le piden sus fuentes, entonces usted los ha educado bien, y la inversión que ha hecho en su educación está dando frutos. Pero sí sus hijos aceptan inmediatamente sus ideas, y se ríen con usted del acoso a funcionarios públicos, lamento informarle que esa universidad que tanto le cuesta a usted pagar lo está estafando.

 

Fuente de la foto: https://verdict.justia.com/2023/08/29/is-higher-education-spending-excessive-in-some-ways-maybe-yes-in-others-perhaps-not

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