[OPINIÓN] Perú camina otra vez sobre el filo de la navaja. El próximo 7 de junio, el país definirá su destino en una de las finales más ineditas de su historia. En un rincón, Keiko Fujimori, la candidata perpetua de la derecha dura, que busca, en su cuarto intento, sacudirse el estigma del apellido. En el otro, Roberto Sánchez: el hincha de Unión Huaral, psicólogo de izquierda con experiencia como funcionario público, que, hasta hace semanas, era un nombre en la lista de «otros» y hoy es el hombre que tiene en jaque al sistema.
Un sistema roto por diseño
Cuando todos daban por clasificado a Rafael López Aliaga, la ola del «Perú profundo» empujó al Huaralino Roberto Sánchez del sexto al segundo lugar. El margen fue de infarto: apenas 13,000 votos (un 0.15%) le arrebataron el sueño a la ultraderecha y a una parte de la elite empresarial.
El dato que debería quitarle el sueño a ambos candidatos es el «Partido del Desencanto»: 2.4 millones de peruanos (15.5%) votaron en blanco o nulo. No hay ganadores entusiastas, solo sobrevivientes de un naufragio.
La guerra de las cifras: Un empate de miedo
Las encuestas actuales dibujan un escenario de paridad, pero con tendencias opuestas. IEP pone a Sánchez ligeramente arriba (50.8% vs 49.2% en votos válidos), mientras que Ipsos marca un empate clavado en 38%.
Sin embargo, el diablo está en los detalles. Mientras Keiko ha logrado «suavizar» su rechazo (bajando del 59% al 48% de antivoto), Sánchez está experimentando el rigor de la luz pública: su rechazo subió del 39% al 43% en tiempo récord. El miedo al «salto al vacío» está despertando en el electorado urbano. Su geografía es su fortaleza y su jaula: arrasa en el sur y el centro, pero se desploma en Lima con un 22%. Y la historia puede ser cruel en el Peru, sin la capital, la banda presidencial es muy difícil de lograr.
GANARSE A NIETO ESTA DIFICIL
Para ganar, Sánchez tiene que dejar de hablarle solo a los convencidos. O buscar una alianza con la izquierda perdedora de la elección. «7 enanos no hacen un gigante» dice un poderoso libro de autoayuda empresarial. Su «techo» de izquierda ya se 😭 alcanzó; ahora necesita pescar en aguas ajenas.
Su única vía es una coalición con el centro moderado: buscar los votos de Jorge Nieto y el progresismo institucional de fuerzas como Marisol Perez Tello y el Movimiento Obras.
Jorge Nieto forjado en la asesoría política en México y en el trabajo con ex Presidentes en la UNESCO, tiene claro su rol. Ser un péndulo sin alineamiento definido, fortaleciendo alianzas exclusivamente parlamentarias, que es lo que cuenta en la política real.
Además un dato clave: más o menos 50% de los jóvenes que votaron por el sol, tienen familias que votaron por López Aliaga. Son de centro derecha. Y otro segmento proviene de sectores progresistas y urbanos, como en Arequipa. Nieto no puede correrse a la izquierda radical con Venceremos. Si no se queda en el Centro, usando pincel a dos manos, se hace el Harakiri. Quién es su aliado con un público electoral similar? El Movimiento Obras, cuyo Secretario General ha trabajado con el en el Ministerio de Defensa en el gobierno de PPK. Serían el fiel de la balanza en el Senado, que hoy por hoy es lo que cuenta.
CIRUGIA PARA UN GOBIERNO QUE GOBIERNE
Para Sanchez su reto es cirugía con laroscopia: convencer a una parte de los 2 millones de Limeños que no votaron o votaron blanco a irse con JP. Igual fueron 24% en todo el Peru ME. Para los,votantes urbanos, debe plantear que él es el «riesgo controlable» frente a la continuidad del Pacto Legislativo del Fujimorismo. Para otros, votantes rurales, que el olvido de siglos será revertido con una profunda transformación.
Sánchez sabe que la CONFIEP y los gremios mineros no van a votar por él, así que su estrategia no es convencerlos, sino contenerlos. Cuestión de hechos y no palabras. Su narrativa debe virar hacia un pragmatismo frío: formalización tributaria, shock de inversiones con resultados sociales en las regiones, reforma radical de la salud y la educación, impulso a las MYPE , a la vital Formalización de la Minería de Oro, alianzas con el sector agro exportador con impulso decidido al sector y acuerdos para mejorar las condiciones laborales de esa industria.
La hora de la verdad en el Día de la Bandera
El 7 de junio, día de la Bandera, no se elige solo un presidente, se elige un modelo de supervivencia de la democracia y del país.
Sánchez tiene la oportunidad de su vida, pero también un límite de cristal a los cambios que exigen sus electores. La pregunta es si sabrá romper el vidrio , sin cortarse las manos en el intento. Creería qué si se puede. Si sigue los mandamientos de este Catecismo.







