“Desde 2016 hasta ahora tuvimos un parlamentarismo de facto que maniató de tal manera al Ejecutivo que motivó la vacancia o renuncia de ocho presidentes”, asegura el historiador Daniel Parodi.
“Juro que defenderé esta tierra, la soberanía nacional, la libertad, la democracia y la independencia de los poderes del Estado”, dijo Keiko Fujimori en el Congreso peruano cuando asumió como la primera presidenta elegida en las urnas en el vecino país. En el estrado la acompañaban el titular del Senado, Miguel Ángel Torres, un ejemplar de la Biblia, un crucifijo y un pergamino que la mandataria firmó para mechar el ritual de la asunción al poder.
La ceremonia continuó con el primer discurso de Keiko ya investida con la primera magistratura. En primera fila la escuchaban el rey Felipe de España, el chileno José Antonio Kast, el argentino Javier Milei y el ecuatoriano Daniel Noboa, entre otras autoridades invitadas.
Antes de comenzar a leer su mensaje, la presidenta peruana observó cómo los integrantes de la bancada parlamentaria opositora de Juntos por el Perú se levantaron y dejaron la sala en señal de protesta.
“Este mandato me compromete a construir el futuro que soñamos, pero para eso debemos tener el valor de mirar nuestra realidad de frente, sin anestesia, sin maquillaje, sin medias verdades. El diagnóstico de nuestra patria en este momento es complejo y doloroso”, afirmó Fujimori en su intervención, el mismo día del cumpleaños de su fallecido padre.
Añadió que “recibimos un país marcado por el abandono; recibimos un Estado debilitado por la improvisación reflejada en la ausencia de una visión de país que identifique los objetivos nacionales que demandan nuestro Perú; un Estado a la deriva por la carencia de una gestión estratégica que organice a las entidades detrás de dichos objetivos; un Estado debilitado por la corrupción donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos con servicios básicos que nunca llegaron a quienes más lo necesitaban”.
Aludió que había “miles de obras paralizadas o mal ejecutadas. Un sistema de salud que llega tarde o que nunca llega y un transporte caótico que les arrebata cada día tiempo, oportunidades y no solo la calidad de vida a millones de peruanos, sino lamentablemente en muchos casos también les arrebata la vida misma”.
En su intervención de 14 páginas se refirió a las medidas que adoptará en sus primeros cien días en materia de seguridad, economía y obras públicas. “El reloj ha comenzado a correr. Los 1.826 días de trabajo por la grandeza de nuestra patria empiezan ahora mismo”, concluyó. Luego, se fue caminando hasta la Casa de Pizarro, la sede gubernamental, y en el camino saludó afectuosamente a sus hijas, Kyara y Kaori.
El periodo presidencial inaugurado este martes y que termina en 2031 tiene como particularidad que coincide con el regreso del sistema bicameral, pues hasta ahora el Senado no funcionaba como tal.
“El regreso al sistema bicameral, junto con una serie de reformas electorales, ha permitido que las bancadas parlamentarias se reduzcan a seis. Comenzamos con 35 candidatos esta elección, pero sin embargo, solo seis partidos tienen representación y además los partidos que han ingresado al Congreso aparentemente son los más organizados e institucionales, lo que es positivo”, explica el historiador peruano Daniel Parodi.
El académico también valora que el Senado sea controlado por el oficialismo y la Cámara de Diputados tenga supremacía opositora: “Esto restituye el equilibrio de poderes, lo que no tuvimos durante los últimos diez años y que explica todo el caos político y los ocho presidentes. Me da la impresión que vamos a tener un congreso con posturas claras, sólidas, con mejor nivel y al que no le va a quedar otra que negociar y conversar para que haya acuerdos y avanzar en la agenda nacional en los puntos más importantes donde hay coincidencia, en la inseguridad ciudadana, la precariedad de los servicios estatales y la necesidad de infraestructura para el desarrollo”.
¿Cómo se llegó a solo una cámara legislativa?
“Se adoptó en la Constitución de 1993 de Alberto Fujimori que dejó de lado la bicameralidad. Sucedió porque Fujimori tenía gran aprobación y su narrativa acusaba que la situación que vivía el país con hiperinflación y terrorismo era responsabilidad de los políticos y los partidos tradicionales, esa era la narrativa y de eso se desprende otra, adjunta, que no eran necesarios tantos parlamentarios, que eran un gasto excesivo para el Estado. Eran posturas demagógicas y populistas”.
Es paradójico que ahora las dos cámaras le den estabilidad a la hija de Alberto Fujimori.
“Más aún, hasta ahora la mayoría del Congreso era con el protagonismo del fujimorismo, que fue una de las fuerzas que promovió el retorno a la bicameralidad aunque hubo controversias porque se criticaba que lo hacían para que ellos mismos pudieran reelegirse y cambiar de Cámara. Independiente de eso, porque muchas veces en política los resultados no son los que uno prevé, las propias condiciones están empujando a la clase política peruana a institucionalizarse más y a actuar más democráticamente. Es una circunstancia un tanto paradójica”.
¿Con esto se termina el parlamentarismo de facto?
“Desde 2016 hasta ahora tuvimos un parlamentarismo de facto que mecantó de tal manera al Ejecutivo que motivó la vacancia o renuncia de ocho presidentes y sumió al país en una década de desorden, caos político y crisis institucional. Curiosamente el día que Keiko Fujimori asume la presidencia, cuyo movimiento estuvo vinculado con el parlamentarismo, se restituye el equilibrio efectivo entre el Ejecutivo y el Legislativo. Si nuestros políticos son inteligentes tienen que abrir obligatoriamente un espacio para el diálogo y la negociación bien entendidas, que finalmente en eso consiste la democracia”.
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