[ENTREVISTA] “Si López Aliaga no asume su escaño, la bancada de Renovación Popular tendría mayor disposición a tranzar con el fujimorismo”
Santiago Bedoya, politólogo del Centro Wiñaq, conversó con Sudaca y señaló que el inminente fenómeno climatológico denominado Mega Niño sería “un bautizo de fuego” para un posible gobierno de Keiko Fujimori. Además, explicó que a Roberto Sánchez le costó replicar el éxito de Pedro Castillo por la falta de elementos identitarios en su candidatura.
¿Qué influyó para que Keiko Fujimori hoy esté cerca de llegar a la presidencia con más de una década de cuestionamientos?
Durante los últimos cinco años se fue fortaleciendo Fuerza Popular como un partido que logró penetrar en múltiples regiones del país, facilitaron la formación de cuadros mediante iniciativas como la Escuela Naranja y se dio un proceso de institucionalización y profesionalización. También tenemos el hecho que tuvimos una guerra de antis (antifujimorismo y anti-izquierdismo) y el anti-izquierdismo habría sido ligeramente más fuerte que el antifujimorismo. Además, se vio una consistencia narrativa con Keiko Fujimori siendo constante con respecto a la seguridad ciudadana sin recambios discursivos, como sí se vio con el señor Sánchez.
¿Por qué los endosos de figuras políticas con el fujimorismo ocurrieron con cierta distancia?
No hubo un esfuerzo más activo en buscar estos momentos puesto que había un entendimiento más directo de su capacidad de captar al votante de derecha sin necesidad de estos endoses. La información disponible sugiere que, una vez culminado el proceso de litigio que intentó iniciar López Aliaga en primera vuelta, había un traspase de votos muy claro en más de un 80% de votante de Renovación Popular que pasó a Fuerza Popular. No creo que una imagen con López Aliaga hubiese sumado a la campaña. Pero es una realidad que López Aliaga sigue pensando en el futuro político de su partido y fue consciente que plegarse de forma explícita al fujimorismo tenía pasivos electorales a futuro.
¿Estos pasivos electorales pueden ser un problema para Keiko Fujimori al momento de formar un gabinete?
Dudo mucho que vaya a ser un problema. El antifujimorismo está en un bajo histórico y el fujimorismo logró captar el apoyo de muchos técnicos no alineados históricamente con el fujimorismo. El señor Carlos Neuhaus, por ejemplo, fue miembro del equipo técnico para infraestructura, también están las figuras de Luis Carranza y Rafael Belaunde. Esta capacidad de captar a estos cuadros en un inicio le va a permitir captar más a futuro. A eso sumémosle otro hecho, el equipo fujimorista ha logrado cultivar un ecosistema técnico bastante amplio, como José Chlimper o Elmer Cuba, que pueden actuar como bisagras para contactar a más figuras técnicas.
En lo que respecta al Congreso, ¿se debe esperar que los sectores de derecha estén dispuestos a trabajar en alianza con el fujimorismo o mantendrá cierta distancia y una mirada crítica?
Va a depender mucho de algunos puntos claves que jugarán el rol de termómetro político de la señora Fujimori en la presidencia. El primer gran desafío que tiene entre manos para demostrar su capacidad de gestión crítica es el Mega Niño costero que va a aquejar al país en la segunda mitad de año y será un bautizo de fuego. Va a definir en gran medida qué tan redituable se vuelve para las bancadas de derecha una alianza explícita con el oficialismo. Porque si el gobierno de Keiko Fujimori logra una respuesta directa y efectiva sería muy torpe de figuras de la derecha parlamentaria no querer buscar un poco de aquello. También hay que tener en cuenta que, en el senado, si López Aliaga no asume su escaño, la bancada de Renovación Popular tendría mayor disposición a tranzar con el fujimorismo con Absalón Vásquez (reemplazo de López Aliaga).
¿Qué tanto peso han tenido en estas elecciones los endosos políticos?
Creo que la amplia mayoría de los endosos son gestos políticos carentes de un peso electoral real. Tenemos figuras como Carlos Espá o Carlos Álvarez cuyos votantes tenían una predisposición natural a fluir hacia el fujimorismo. Lo mismo con López Aliaga, con la diferencia que es una figura más mediática y simbólica de la derecha peruana. Lo mismo vemos en la izquierda con López Chau que sale a endosar a Roberto Sánchez y era un gesto político porque era muy complicado que su votante respalde la candidatura de Fujimori.
¿Cómo le puede afectar a Jorge Nieto no haber respaldado a ninguno de los contendientes en esta segunda vuelta?
Creo que todavía está barajando sus opciones en cuanto a su futuro político. Tiene setenta y cinco año, no creo que esté pensando en una candidatura en el 2031. Sin embargo, entre sus seguidores se ha logrado plantear muy bien como el líder de oposición neutral. Pero la capacidad de Nieto de trenzar con la izquierda era más complicada que con la derecha por la defensa acérrima de la izquierda parlamentaria al sector minero informal e ilegal. Esto era una línea roja para el señor Nieto y sus parlamentarios.
Si Roberto Sánchez parecía con más recorrido político que Pedro Castillo, ¿por qué terminó siendo derrotado?
El hecho de que la figura de Sánchez carecía de elementos identitarios fuertes. Cuando el IEP encuestó sobre los motivos por los cuales los votantes respaldaron a Pedro castillo se mencionaba su origen campesino, su rol como profesor y el ser un peruano rural. Elementos claramente identitarios. Cuando lo comparamos con la misma medición de IEP hecha este año no vemos indicadores identitarios para Sánchez. Todo gira en torno al hecho a que es el tapón contra el fujimorismo y representa a Castillo y la nueva constitución. No hay mucho ligado a su personaje. Creo que fue consciente de eso y lo vimos en el debate presidencial cuando fue insistente en recalcar cualidades propias insistiendo en que es psicólogo, un hombre de fe y un hijo de la educación pública. Insistió buscando forjar una figura propia, pero no generó el mismo entusiasmo que Castillo.
¿Podría Roberto Sánchez convertirse en la cara de la oposición?
Va a ser muy difícil que Sánchez se mantenga vigente como líder de la oposición. Veremos que la oposición como tal se dividirá en gran medida. No olvidemos que la misma alianza electoral de Juntos Por el Perú tiene, por lo menos, cuatro carpas políticas adentro y será complicado que en un escenario post electoral sigan apostando por Sánchez como cara única de la alianza. Vamos a ver una división en los rostros que caracterizarán este liderazgo de la oposición.
¿Qué significará para la izquierda no haber derrotado al fujimorismo como sí pudo en las últimas tres elecciones?
Habrá una cuestión de replanteamiento en ciertos sectores sobre la identidad de la izquierda peruana. Cierto sector va a buscar asentarse bien y considerar que la enseñanza de esta elección es que este intento de moderación falló. Habrá quienes digan que se debió radicalizar la propuesta y otras voces dirán que se debió buscar la moderación. Gran parte se definirá en cómo se vaya desarrollando la relación entre los mismos miembros de la bancada de Juntos Por el Perú que representan a tres o cuatro sectores distintos de la izquierda peruana.
¿El antifujimorismo ha perdido fuerza?
Con el pasar del tiempo el antifujimorismo baja mientras van ingresando nuevos votantes al padrón y estos son los menos antifujimoristas de todos. Es una cuestión de un recambio generacional importante. Adicionalmente, estamos viendo que ciertas ciudades del interior, especialmente en el Perú central, están adoptando un comportamiento electoral muy parecido al de las urbes de la costa peruana. Se están asemejando más a como vota Ica, Trujillo o Chiclayo.
Varios analistas coinciden en que estamos ante un país dividido, ¿esto se profundizará o qué podría modificar esta tendencia?
Sospecho que va a ser muy relativo a la capacidad de gestión del gobierno de Fujimori. Tiene la capacidad, más que de unir, de amedrentar las divisiones si cumple con algunas consignas de campaña y con características del fujimorismo como movimiento político. Por ejemplo con la promoción de obras públicas, carreteras, puentes, colegios y hospitales, puntos clave que facilitaron la popularidad de su padre. No me sorprendería que veamos la reactivación de sectores del Ejecutivo claves para facilitar eso, como el Ministerio de la Presidencia o Ministerio de Obras Púbicas. Sería una medida inteligente.







