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Gamarra: entre el fracaso de Forsyth y la mecedora del gobierno

El emporio comercial languidece por la invasión de los ambulantes y la delincuencia que ha retornado con fuerza. Los comerciantes formales piden ayuda, pero en la PNP se lavan las manos: “Nos dicen que no tienen personal y que nosotros tenemos que pagar los francos de los policías”, asegura una vocera. Entre tanto, el gobierno avanza a paso de tortuga en la aprobación de importantes y necesarias ayudas económicas.

A fines de febrero, al hijo de la señora María –así la llamaremos para proteger su identidad– le rompieron la cabeza en medio de un enfrentamiento con comerciantes ambulantes que se habían instalado en la puerta de su negocio, situado en el corazón de Gamarra. La pelea inició cuando la expareja de esta pequeña empresaria le exigió a los vendedores que abandonaran esa parte de la vereda. La discusión escaló a los golpes y, en defensa del señor, salió su hijo.

“Lo jalonearon, le rompieron el polo y una de ellas [de las ambulantes] le arañó el rostro. Otro ha venido por atrás y lo ha abollado con un puñetazo”, cuenta la mujer, que se dedica a la venta de casacas. Y luego añade con cólera: “Todo ha sido a raíz de que estaban vendiendo en el frontis de la tienda”. María nos muestra fotos de la agresión, que no publicaremos para evitar que sea identificada.

Dice, además, que puso la denuncia en la comisaría local, pero los ambulantes también amenazaron con denunciarla. El asunto quedó en nada hasta ahora. “Mi hijo ya no se puede acercar acá”, apunta la empresaria.

“Cuando un empresario se niega o trata de defender su frontis o la entrada a su galería, el informal viene y los golpea, los insulta. Lo más grave de esto es que en Gamarra y sus alrededores reinan las mafias. Aquí no es que la gente se ponga gratis; al que no quiera pagar, vienen y lo sacan, con golpes, amenazas”, dice la empresaria Susana Saldaña, presidenta de la Asociación Gamarra Perú.

Saldaña se refiere a las mafias que cobran cupos y que han lotizado ciertos sectores del emporio desde hace muchos años. Una situación que, afirma, ha recrudecido en los últimos meses. A inicios de julio pasado, por ejemplo, una mujer que se dedica al comercio formal en la zona fue a la comisaría más cercana precisamente para denunciar amenazas de un sujeto que cobraba cupos y extorsionaba a los jaladores de su tienda. El nombre del presunto delincuente es Cristian Jesus Magariño Quijano.

Ocurrió la tarde del 1 de julio, cuando Magariño se acercó a la mentada jaladora, quien labora en una tienda de la cuadra 6 del jirón Gamarra. “Le reclamó porque no le había querido pagar el cupo [10 soles diarios], atribuyéndose ser el dueño de toda esa cuadra y que todos los jaladores tienen que pagarle cupo; de no ser así, él traería a toda su batería para pegarles”, se lee en la denuncia policial, que Sudaca puso revisar.

Denuncia policial Gamarra
La denuncia policial puesta contra Magariño señala “que este comete permanentemente este tipo de hechos y que incluso utiliza personas de origen extranjero”.

“Este sujeto le seguía, gritándole e insultándole, diciéndole que él es el mero mero y que iba a traer a dos negras para que le peguen por no querer pagar”, dice el documento. En efecto, luego de que la hermana de la jaladora apareciese para defenderla, el sujeto desapareció unos minutos, pero regresó con dos mujeres “de contextura gruesa” quienes ingresaron a la tienda, le propinaron varios golpes a la comerciante y la tumbaron al suelo. El ataque acabó cuando otros trabajadores intervinieron para rescatar a la víctima. “El agresor se fue amenazándola de muerte”, dice la denuncia.

A los pocos días, la policía lo detuvo y lo presentó en una conferencia de prensa. Magariño ya había sido detenido dos meses antes, fumando marihuana en el jirón Gamarra. Cuando los policías lo intervinieron, este les repetía “que no sabían quién era él”, según se lee en otro reporte policial al que pudo acceder Sudaca. En agosto del 2021, un comerciante también lo denunció por agredirlo con sillas y palos de madera. Su historial delictivo es aún más largo.

Magariño Gamarra
Magariño fue presentado en conferencia de prensa. Pero no es la primera vez que lo detienen y sale bien librado.

GOLPE AL BOLSILLO

Pero la captura de Magariño está lejos de ser un golpe efectivo. Una visita confirma el caos: la avenida Humboldt está repleta de carretas de comerciantes informales. Lo mismo pasa en la cuadra 3 del jirón América y en la cuadra 6 del jirón Gamarra. Ni qué decir de la entrada al emporio por la Avenida Aviación.

De esta situación ya tiene conocimiento la municipalidad de La Victoria, pero no tiene respuestas efectivas a pesar de que Gamarra paga un promedio de S/50 millones anuales solo en impuestos municipales, de acuerdo a Asociación Gamarra Perú. La comuna metropolitana de Lima Metropolitana y la Policía Nacional tampoco han hecho nada.

“En la Municipalidad de Lima nos dicen que tienen miedo de mandar a su personal, porque no van a enfrentarse con delincuentes. Y la Policía de la región [la región policial Lima] nos dice que no tienen personal y que nosotros tenemos que pagar los francos de los policías para poder tener la seguridad. Incluso le hemos expuesto esta problemática al presidente Castillo, pero hasta ahora nada. Estamos solos”, se queja Saldaña.

El golpe también es a sus bolsillos. La dirigente de los empresarios lo grafica así: “Con las ventas de la Gamarra de ahora, el 40% de la venta se la lleva el comercio informal. En estos momentos hay casi tantos informales como empresarios. Imagínate, es un extremo que nunca se ha visto, ni siquiera en el 99”.

“La informalidad ha significado bastante competencia, nos obliga a bajar los costos y muchas veces eso no cubre la inversión. En los últimos meses se ha incrementado esta informalidad”, dice Marisol Guillén, presidenta de la Sociedad Nacional de Micro y Pequeños Empresarios.

La situación se agrava porque muchos empresarios no se han recuperado del mazazo que dejó la pandemia. “Hay un 20 o 30% de empresarios que no regresan a Gamarra. No estamos al 100% reactivados. Esto nos preocupa”, dice Humberto Machaca, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Gamarra.

Manuel Lozada
El jefe de la región policial Lima, Manuel Lozada, junto a Pedro Castillo en un evento del 7 de setiembre. Pedimos una entrevista con el general, pero nos ignoró. Los empresarios se quejan de su gestión.

EL FRACASO DE LAS POLÍTICAS

Ha habido, por supuesto, intentos por detener a la informalidad y sus mafias. “El problema real es que no se ha hecho nada específico y duradero para formalizar a esas personas”, señala Saldaña. El más claro ejemplo es la gestión de George Forsyth, quien hoy aspira a ser alcalde de Lima con Somos Perú.

“Como bien dices, el de Forsyth fue el intento más mediático, luego del 99, donde sí se hizo un verdadero desalojo. Pero antes de intervenir, [Forsyth] nos dejó solos tres meses, no había serenazgos porque los había botado a todos por sus antecedentes. Luego hizo el desalojo, pero fuimos los empresarios quienes baldeamos y limpiamos las calles y nos hicieron poner rejas. La municipalidad de La Victoria no ha gastado un sol”, se queja Susana Saldaña.

Al desalojo le siguió el empadronamiento de comerciantes, pero no tuvo un efecto real en la formalización. “Lo que hicieron fue amontonar al sector informal en el damero C, que está entre las avenidas Aviación y San Pablo”, explica un comerciante de la zona.

Con la llegada de la pandemia y la renuncia de Forsyth a fines del 2020 para postularse a la presidencia de la República, uno de los focos principales de contagio fue, precisamente, el damero C. “Esa se convirtió en la zona roja del país. Cuando llega la peor época de la pandemia y entramos en cuarentena, se rompe la seguridad y todo el comercio informal invade Aviación, Parinacochas, México, 28 de Julio. Y ahí siguen y van aumentando cada vez más”, apunta Saldaña. 

La llegada del nuevo gobierno abrió las puertas de Palacio a los empresarios de Gamarra, pero las soluciones aún están en pañales. El gremio que representa Saldaña, por ejemplo, abandonó las conversaciones al ver que no había nada concreto para acabar con la inseguridad y que se frustraron las salvaguardias a las importaciones chinas.

George Forsyth Gamarra
George Forsyth emprendió un golpe mediático contra la informalidad. Pero no solucionó nada.

“Las mesas técnicas con Produce no han generado ningún resultado. En la mesa teníamos que tratar los temas de seguridad, la informalidad y el tema de las salvaguardas, o sea, la invasión de la ropa china, pero ninguno de esos tres pilares tuvo ningún resultado”, se queja Saldaña.

Otros gremios siguen conversando, aunque admiten que no ven los avances que esperan aún. Se logró, por ejemplo, la vacunación para los comerciantes de Gamarra, el incremento del aforo y la creación del Centro de Innovación Tecnológica para el sector, que les va a permitir a los empresarios capacitarse, investigar y analizar insumos para mejorar sus productos. Pero hay un problema de liquidez que se acentúa con la presencia de informales y sobre eso no han visto soluciones reales.

Muchos emprendedores quedaron fuera de los créditos de Reactiva Perú. Las esperanzas de los más pequeños estaban, por ejemplo, en el programa de Compras MyPerú. “Es un programa donde participamos todos los microempresarios para poder reactivar nuestra economía. Pero el programa está trabajando con un presupuesto anterior, que se está acabando. ¿Qué va a pasar? Se va a romper toda la cadena productiva. Actualmente el presidente Castillo ha propuesto un presupuesto adicional, pero este no se ha hecho efectivo”, alerta la dirigente Marisol Guillen, que también ha visto sus ventas descender durante la pandemia.

“Nosotros trabajamos con diferentes empresas y a mí me deben varios clientes. Estoy esperando aunque sea que me den de a pocos, porque también muchos empresarios han cerrado”, agrega.

Marisol Guillén Gamarra
Marisol Guillén, presidenta de la Sociedad Nacional de Micro y Pequeños Empresarios, y Humberto Machaca, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Gamarra. Esperan más efectividad del gobierno.

Otros han puesto sus esperanzas en programas como el Fondo de Apoyo Empresarial de textiles y confecciones, un fondo que nació hace ya dos meses. Sin embargo, muchos empresarios no podrán acceder, porque la pandemia los ha dejado en rojo. Uno de los requisitos es, precisamente, estar al día. “Hay emprendedores que se han quedado con moras, con atrasos. Hemos solicitado al gobierno que reconsidere los términos”, comenta Humberto Machaca.

En mayo pasado, el gobierno de Castillo declaró 90 días de emergencia en el sector textil. En ese tiempo, tenía que replantearse su estrategia para salvar a la industria. “No sucedió nada de eso. Solo han dispuesto 900 mil soles para la capacitación para 10 o 20 empresarios. Eso ha tenido un impacto nulo”, señala el dirigente.

Machaca señala que, junto a otros gremios como los pescadores artesanales, han planteado “un rescate financiero”. Dice que varias organizaciones van a hacer plantones en los próximos días.

**Fotoportada por Darlen Leonardo

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