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Ordenan embargar cuentas de Latina por el caso Berríos

Un juzgado laboral tomó la decisión en enero de este año, luego de que Latina se zurrara en una resolución de marzo del 2020. El medio, propiedad de la firma de inversiones Enfoca, se negó a pagarle S/11.509 en intereses legales a la periodista Perla Berríos, a la que despidió injustamente en el 2015. Ni Genaro.

La periodista Perla Berríos sigue lidiando con el que fue su lugar de trabajo por casi diez años: la Compañía Latinoamericana de Radiodifusión SA, mejor conocida como Latina. El canal que decía “hacerse cargo” se negó a pagarle los intereses legales de la indemnización que recibió tras ganar un juicio por despido indirecto en el 2018. Por eso, en enero el Poder Judicial ordenó el embargo de las cuentas de la empresa. El proceso para cobrar el dinero, sin embargo, aún debe pasar por varias etapas para hacerse efectivo.

La cifra -S/11.509- no es significativa para los dueños del canal, el fondo de inversión Enfoca, controlado por el ‘Zuzo’ Zamora, cuyos accionistas mayoritarios están domiciliados en el paraíso fiscal de las Islas Caimán. El fondo también tiene millonarias inversiones en la red de clínicas Auna, la pesquera Diamante, la empresa de servicios aeroportuarios Talma, entre otros negocios. 

Este es el colofón de una historia de injusticias que empezó a fines del 2015, cuando Perla Berríos se negó a leer publicidad como si fuese contenido informativo en el noticiero ‘90 Segundos’. El hecho le costó el puesto por presunto “incumplimiento de contrato”.

La periodista recuerda que fue retirada del aire, le dijeron que no regrese a trabajar e, incluso, no la quisieron dejar entrar al canal. Ella mandó una carta para que cesara la hostilización en su contra, dirigida a varias gerencias, incluídas la de recursos humanos y la de noticias.

“La hostilización en una empresa o institución empieza con un jefe que decide desconocer un contrato o desnaturalizarlo. Y luego la empresa o institución pública lo secunda. Es muy fácil decir: ‘no me gusta lo que haces o quién eres, entonces te maltrato, te congelo, te aislo porque, como en teoría tengo el poder, entonces puedo mandarte a hacer lo que se me venga en gana’. Y eso no es así”, dice Berríos a Sudaca.

La empresa, cuenta, no reconoció la falta. Entonces, ella se dio por despedida y acudió al Poder Judicial. Allí ganó en primera y segunda instancia el caso por despido indirecto. En mayo del 2018, la Corte Superior ordenó a Latina pagarle su indemnización, CTS, vacaciones y gratificaciones. La empresa quiso seguir el caso mediante una casación, pero terminó retirando el recurso, aseguran desde la defensa de la periodista.

Latina finalmente cumplió con pagar la indemnización, pero debía hacer lo mismo con los intereses que se habían generado desde que la periodista fue injustamente despedida, a fines del 2015, hasta que les ganó el juicio. El monto fue calculado por un perito judicial en septiembre del 2018 “no habiendo ninguna de las partes presentado recurso de observación alguno contra la liquidación de intereses legales y financieros”, según una resolución posterior.

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Izquierda: el requerimiento del juzgado de marzo del 2020 para que Latina pague los intereses. Derecha: la decisión de embargar sus cuentas de enero de este año. Tiene un error de tipeo en el nombre de la empresa.

Aquel fallo fue la primera advertencia para que el canal pague. En vista de que no cumplió, a inicios de este año se tomó la decisión de embargar sus cuentas. El pasado 20 de enero, el 19° Juzgado Especializado de Trabajo Permanente dispuso “trabar embargo en forma de retención sobre las cuentas bancarias que pudiese tener la empresa demandada”. El siguiente paso era que los bancos respondan al Poder Judicial si registraban alguna cuenta a nombre de la empresa.

Entre mayo y junio, el BCP, Interbank, el BBVA y otros enviaron oficios al juzgado, según se puede ver en la web de consultas de expedientes judiciales. El contenido de aquellas cartas no está en el sistema. De tener cuentas de la empresa en sus centros financieros, el juzgado cobrará el dinero para luego transferirlo a Berríos.

“Hoy me río, porque ya gané y sé que el pago se dará tarde o temprano. Pero en su momento padecí tremendamente”, dice la periodista.  Cuando se produjo su despido, tenía siete meses de embarazo. A pesar de su situación, dice, Latina nunca se mostró dispuesta a cumplir ni siquiera con el pago de su liquidación. Tuvo que acudir a la Sunafil luego de dar a luz.

“Recién había dado a luz y Latina no quería ni pagar mi liquidación, que no estaba judicializada y que por derecho me correspondía. Acudí a la Sunafil, hicieron una inspección y les dieron 24 horas para pagarme”, recuerda. Terminó cobrando el dinero luego de un mes y medio. Fue el primer paso de un largo proceso.

Berríos ahora está a la espera de cerrar definitivamente el capítulo más incómodo de su carrera profesional. Aún falta que Latina le devuelva también los “costes y costos” del proceso, entre ellos los honorarios de su abogado. El asunto podría derivar, visto lo visto, en otro embargo.

El caso de la exconductora de Latina podría ser usado en los tribunales por otros periodistas que enfrenten este tipo de abusos de parte de sus empleadores. “Nada más bajo que jugar con la estabilidad laboral de alguien que necesita el trabajo para darle de comer a su familia. En mi caso, pude defenderme gracias al estudio Blancas Bustamante, por eso le digo a las personas que no se dejen. Hay que ir de frente, no son todopoderosos”, apunta Berríos.

Sudaca se comunicó con Latina por varios medios, pero hasta el cierre de esta edición no respondieron al pedido de descargos. Quizá estaban entretenidos con alguna de sus novelas turcas.

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