Zoraida Rengifo

#Bicentenaria

Calzón rojo es uno de los más de 40 cortometrajes que se presentan en las redes del Teatro La Plaza y en TvPerú para conmemorar el bicentenario de nuestra independencia. Pero esta propuesta audiovisual no pretende caer en la vieja mirada hegemónica y patriarcal, sino más bien, presentarla desde otro punto de vista. El punto de vista de las mujeres. Es por eso que gestoras, directoras, productoras y actrices, técnicas y performers han dado forma a este proyecto buscando distanciarse de la cultura que se ha impuesto a lo largo de estos 200 años. 

Bicentenaria es como se denomina este proyecto colectivo y femenino impulsado desde la investigación y curación de Karen Bermedo bajo la concepción de Chela de Ferrari. Ellas presentan la necesidad de contar la historia del Perú bajo la mirada femenina y con ello evidenciar las taras sociales que han sido impuestas en estos dos siglos. Poner a la mujer en primer plano significa en esta propuesta no solo que sean ellas las que produzcan, dirijan y actúen, sino también que puedan caracterizar a estos personajes masculinos de nuestra historia con cuerpo y voz femenina. 

Estos casi 50 cortometrajes realizados han sido dirigidos por mujeres como Marisol Palacios, Lucero Medina, Enrica Pérez, Diana Daf Collazos y Claudia Tangoa. Además están divididos en tres series diferentes con el objetivo de abarcar desde los próceres de la independencia, las mujeres que han luchado a través de la historia y que siguen luchando, hasta las jóvenes que hoy quieren decir cual es la sociedad en la desean vivir. Tres series distintas de ficción y documental que engloba la diversidad femenina desde diferentes escenarios y realidades. 

La primera parte, que es la serie número 1, desnuda por medio de seis actrices el pensamiento masculino que ha sido impuesto culturalmente. Personajes como Jose de San Martin, interpretado por la actriz Alejandra Guerra en un episodio hilarante de nuestra historia, cuenta cuando las mujeres fueron condecoradas por el libertador  por su “patriotismo más sensible”. También está Javier Prado, al que casi todos solo conocemos por la avenida y por otro lado el juez que absolvió a un violador porque la víctima llevaba un calzón rojo. A Javier Prado lo caracteriza la actriz Anahi Padilla que desde su activismo le ha tocado el reto de personificar a un hombre que habla de una raza superior siendo ella afroperuana. Próximamente tendremos el acercamiento a un personaje como Fujimori en la piel de Biviana Goto. 

En la serie número 2, se recuerda a las mujeres luchadoras de la historia. La selección solo ha podido abarcar a 10 como las más representativas. Importante esta mención tomando en cuenta que muchas de ellas han sido simplemente dejadas de lado a la hora de contar la historia del Perú. Desde la batalla por los derechos humanos, pasando por la política, ciencia, arte, deporte, literatura y activismo desfilan figuras como Victoria Santa Cruz, Indira Huilca en un corto aún por estrenar; Maria Elena Moyano, Angelica Espinoza, Mama Angelica, Etna Velarde, entre otras. 

Finalmente la serie número 3, es la que se viene gestando en alianza con Bicentenaria y el Programa de Juventudes Red Pública del PNUD para que las jóvenes aprendan cómo realizar sus cortometrajes desde la etapa misma de la escritura. El objetivo es que los adolescentes que han sido también seleccionados puedan diseñar y expresar cuáles son sus expectativas y deseos de una sociedad distinta bajo conceptos transversales. 

Este proyecto Bicentenaria nació el 2017 cuando 200 mujeres tomaron el parque de los Próceres de la Independencia en Jesús Maria y con sus diferentes expresiones, revisaron el papel que ellas han tenido desde la independencia. El resurgimiento del feminismo a nivel mundial es definitivamente un punto de partida para que se puedan impulsar proyectos de esta naturaleza. 

La pandemia obligó a los artistas del teatro La Plaza a considerar el audiovisual como formato y realizar estos cortometrajes que dan vida a este enorme proyecto. Enorme no solo porque se extiende desde julio hasta octubre de este año, sino porque revisa, celebra y propone lo que como sociedad nunca se ha considerado antes, que es el saber escucharnos. Escucharnos desde la diversidad e incluyendo a todas las comunidades que antes han sido puestas en categorías inferiores por el orden social, patriarcal y colonial impuesto. 

Un motivo para celebrar el bicentenario es encontrar proyectos como este que recojan desde la cinematografía un registro diferente, libre y con verdadera independencia y pluralidad. 

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Calzón rojo, Karen Bermedo

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