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Shakira: loba que aúlla no muerde

"Estos dos supermillonarios se agarran a trompadas mediáticas y ella se embolsica varios millones más por la nueva canción, que evoca muy bien el sentimiento de despecho y de dolor que encara Shakira no solamente como mujer, sino como madre."

Al principio me sentí muy identificada. A quién le gusta que le pongan los cuernos, y encima con una chibola. No solo eso. Sabía que la mega estrella Shakira tiene casas en Miami y las Bahamas y que su mudanza a España fue solo para continuar su relación con el futbolista Gerard Piqué (con el cual nunca se casó) y mantener a su familia unida, en armoniosa convivencia, ya que los dos niños que tienen no debían privarse de padre ni madre. De este modo, Shakira (nombre artístico de la colombiana Shakira Isabel Mebarak Ripoll) sacrificó muchas oportunidades de desarrollar su carrera para estar al lado del hombre que amaba y darle seguridad a sus hijos y estabilidad a los suyos.

Por eso el impacto de su despechada canción caló tanto en el corazón de muchas mujeres traicionadas. Tocaba nervio en un asunto desgraciadamente muy común: el machismo y la infidelidad. De ahí que muchos grupos feministas levantaran el hit musical a categoría de himno, sobre todo por la frase «las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan». Esto hace que cualquiera se sienta empoderada. «Te voy a cobrar rico», es lo que subyace. «Te voy a dar por donde más te duele, en el bolsillo», resuena.

A eso se añade la retahíla de comparaciones en que ni Piqué ni su nueva novia (la española Clara Chía Martí, de 22 años) quedan bien parados. Esas oposiciones del reloj Rolex versus el Casio, del Ferrari versus el Twingo, de la loba frente a los gatitos inmaduros, establecen una contundente superioridad moral y social de Shakira frente a la nueva pareja. Si una se identifica con ella y su dolor, claro que va a sentirse empoderada. Yo así me sentí. Había que sacarle la chochoca a ese miserable de Piqué, y qué mejor que humillarlo en público, a él y a su amante, y hasta a la suegra, de paso. Toda una catarsis, y mejor si viene con sus milloncitos.

Pero poco a poco la exaltación me fue bajando cuando analizaba con más calma el tremendo clasismo inherente a las comparaciones consumistas de Shakira. No solo eso. Una mujer de 45 años, super preparada y con un talento mundial, sabía que el gran Piqué era un futbolista narcisista y que no iba a durar en una relación tradicional.  Por eso, reclamarle que haga menos ejercicio y desarrolle más el cerebro dice tanto de Piqué como de Shakira.

Por otro lado, se sabe que la fortuna de la cantante colombiana llega a los 300 millones de dólares, y que tiene buena parte de su riqueza depositada en los paraísos fiscales de las Bahamas y otros lugares exóticos. Por eso el fisco español le reclamó los 14.5 millones de euros en impuestos que había dejado de pagar durante su larga residencia y labores profesionales en la península. Shakira disputa el reclamo del estado español y quiere ir a juicio. Pensemos en cuántas niñas y cuánta gente pobre (sí, en España también hay pobreza, sobre todo entre los inmigrantes) podrían beneficiarse con ese dinero.

A la vez Piqué, que no es ningún santo de mi devoción, pues la verdad que ha quedado como un miserable machista y, como se dice en buen peruano, como todo un “pendex” posee una fortuna de «apenas» 80 milloncitos de dólares o algo por ahí.

Estos dos supermillonarios se agarran a trompadas mediáticas y ella se embolsica varios millones más por la nueva canción, que evoca muy bien el sentimiento de despecho y de dolor que encara Shakira no solamente como mujer, sino como madre. 

Con respecto a su posición ideológica sería bueno que optara por un bien social en lugar de brindar su apoyo a gente tan incoherente como a Álvaro Uribe, el funesto y derechista presidente colombiano de los paramilitares y la corrupción.

Por eso, está bien denunciar el machismo y la falta de lealtad, el oportunismo de muchos hombres (menos mal, no todos) y el arribismo de las “chibolas de quinta” por chapar un marido rico. En eso Shakira tiene razón. Pero a la vez no podemos ocultar con rabo de paja qué representa Shakira en la mentalidad consumista e individualista de las nuevas generaciones y lo que su ejemplo como ciudadana (tanto colombiana como española) significa para las jóvenes de hoy. No es ninguna santita ni menos una heroína o una mártir.  Pero sí, somos solidarias porque el dolor como mujer y madre que ella experimenta es mucho más fuerte que el lúdico placer del joven Piqué en su relación con la voluptuosa Clara.

Por todo lo dicho, prefiero identificarme mil veces antes con las campesinas aimaras, quechuas, huancas y de todas partes que han llegado a Lima a reclamar el derecho de tener un estado que las represente y que atienda a sus reclamos históricos, a buscar justicia por sus hijos y parientes asesinados. La posición de Shakira es un chancay de a medio al lado de muchas de las situaciones por las que las mujeres peruanas suelen pasar.

Nunca perdamos la perspectiva, mis queridas hermanas lobas.

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