Giancarla Di Laura

La juventud norteamericana: entre la esperanza y los tiroteos

"AOPYO tiene programas de enriquecimiento personal, de carreras y de consejos estudiantiles. Cada uno de ellos tiene como propósito trabajar con los participantes y hablar sobre problemas mentales y emocionales para que los participantes puedan profundizar en ellos y contextualizarlos."

Todos hemos escuchado con horror las noticias de los últimos tiroteos en lugares públicos en Estados Unidos, como la escuela primaria de Uvalde, Texas, donde resultaron masacrados 19 niños y dos maestras, y en un hospital en Oklahoma, en que hubo cuatro fatalidades. Esta locura se debe en buena medida a la venta libre de armas y ocurre con demasiada frecuencia, mientras la extrema derecha norteamericana es lo suficientemente fuerte y terca como para mantener incólume la legislación indirectamente asesina que facilita la proliferación de armas, incluso semiautomáticas, y se escuda bajo el supuesto derecho constitucional a armarse cuando uno quiera. 

He vivido con intervalos más de treinta años en este país y he visto de todo. Pero precisamente por eso no quiero hablar hoy del horror, sino del otro lado de la juventud, que a veces crea o encuentra formas de organización que fortalecen la esperanza por un futuro mejor. 

AOPYO (Apprentice of Peace Youth Organization, Organización Juvenil Aprendices de la Paz, en español) es una institución en la que tengo el gusto de trabajar desde ya hace un tiempo. Fue fundada el 2013 por Ronnie Harvey y Pos Bryant, dos afroamericanos que tuvieron como visión compartir la paz como base esencial de cualquier ser humano y, de esa manera, buscar ser la mejor versión de uno mismo. AOPYO surgió como respuesta a la violencia vivida por los atentados en la escuela de Columbine (1999) y en el Centro Comercial de Aurora en Colorado. Ronnie y Pos buscaron conceptualizar un proyecto en que se les previniera a los jóvenes de la violencia tanto urbana como mundial.

AOPYO se basa en los principios del Tai Chi y de la filosofía china, donde ellos encuentran cuatro pilares básicos para llevar una vida placentera y exitosa: liderazgo, bienestar, sentido común y responsabilidad social. Esas son las herramientas que empoderan a las personas para una convivencia común plena.

AOPYO es una organización juvenil que busca la participación de los estudiantes desde la escuela primaria hasta la secundaria por medio de asambleas o consejos estudiantiles que sean los portavoces de su institución frente al distrito escolar. Estos consejos estudiantiles son los que deben informar sobre innovaciones, revisiones de reglas, pedidos específicos y dar una información general sobre la cultura de la escuela. Asimismo, AOPYO cuenta con un consejo de jóvenes adultos (YAC) que trabajan en función de impartir talleres y de fomentar una vida sin violencia.

Este grupo está localizado en Denver, Colorado, con una llegada a ciudades contiguas como Aurora, Jeffco y Colorado Springs. Buscan la participación de jóvenes que quieran optar por una vida más calmada, tranquila y con ganas de cambiar el mundo hacia uno menos agresivo y más comprensivo. Asimismo, ellos concientizan a la comunidad sobre problemas mentales como la depresión, la angustia, los ataques de pánico y PTS (Post Trauma Syndrome), entre otros.

AOPYO tiene programas de enriquecimiento personal, de carreras y de consejos estudiantiles. Cada uno de ellos tiene como propósito trabajar con los participantes y hablar sobre problemas mentales y emocionales para que los participantes puedan profundizar en ellos y contextualizarlos. A través de estos programas y de llevar el Tai Chi para la paz, AOPYO tiene como gran objetivo combatir la violencia urbana a través de la prevención o la intervención. La violencia existente debe ser erradicada por medio de programas sociales donde se enfatice una sana convivencia. 

Hoy en día, mientras se atraviesa tanta violencia y tantos atentados por la venta de armas a personas que tienen problemas de salud mental, además de revisar las leyes para que haya más control en su venta, o mejor aún la erradicación total de ellas, sería bueno incentivar más programas como el de AOPYO, que busca formar individuos a través de actividades integrales donde se quiere el bienestar tanto físico como mental y emocional de cada una de las personas involucradas.  

Así como AOPYO, hay muchas otras organizaciones juveniles locales en distintas ciudades de los Estados Unidos, pero hacia ellas rara vez van los reflectores. Parte de nuestra labor dondequiera que estemos es visibilizar los esfuerzos positivos y no repetir hasta el cansancio el horror de las masacres. Quizá con un poco más de información, muchos jóvenes que han perdido la fe puedan encontrar alternativas. 

Apostemos a ello.

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AOPYO, Jóvenes

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