Juan Carlos Tafur

La penosa izquierda peruana

“Este gobierno es solo una punta de mediocridad e incompetencia, ningún norte lo guía, ninguna motivación ideológica lo convoca. Es una “desorganización criminal” llegada a manejar corruptamente el Estado”

Es penoso que la izquierda peruana se haya entregado a los brazos del oficialismo, de este gobierno infame, solo por cuotas de poder. A nivel político, los han expectorado del gobierno, pero se resisten a romper, a la expectativa de recuperar ciertos espacios (como ha ocurrido con este último cambio de ministros) y a nivel de bases sociales, resulta increíble cómo bastan algunas invitaciones a viajes y granjerías para que gremios como la CGTP bajen la guardia expectante respecto de un régimen que está afectando a la clase trabajadora.

Esa izquierda sí se está achicharrando política y electoralmente. Pasarán años para que pueda volver a tener algún protagonismo en las urnas y todo ello a cambio de nada, porque ni siquiera una sola política pública cara a su ideología está siendo aplicada por el gobierno del presidente Castillo.

 

Ni Constituyente, ni segunda reforma agraria, ni redistribución de la riqueza, ni reforma tributaria, ni reformas en la salud y la educación públicas, de políticas naturales a la izquierda peruana nada de nada. Este gobierno es solo una punta de mediocridad e incompetencia, ningún norte lo guía, ninguna motivación ideológica lo convoca. Es una “desorganización criminal” llegada a manejar corruptamente el Estado.

Lamentablemente, para su beneficio, el centro y la derecha son también una lágrima. No hay coordinación política alguna, se va a repetir la multiplicidad de candidaturas, no se acierta en el guion opositor (la gente está harta del costo de vida, de la delincuencia y de la corrupción, y la oposición convoca marchas de No a la Constituyente a las que, como consecuencia de su desfase del sentir popular, va casi nadie), y en el reino de los poderes fácticos, la incertidumbre es total conduciendo al pasmo y la inacción.

 

El problema para todos es que, como ya lo hemos advertido, por debajo de las categorías de derecha e izquierda, anida subterráneamente en el país un ánimo antiestablishment que desborda cualquier distinción ideológica y que podría volver a manifestarse con fuerza, dado el panorama desalentador que se aprecia en el espectro del statu quo político y dado el colapso del Estado y la crisis económica que este gobierno perpetra, y que va a llevar a la gente a votar el 2026 con mayor irritación que el 2021.

 

 

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Pedro Castillo, sociedad

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