Estafa contra la salud humana

Hace unos catorce mil años, cuando las poblaciones nómadas del Medio Oriente descubrieron la forma de cultivar productos en las tierras fértiles y, más o menos en la misma época, a domesticar perros, vacas, ovejas, corderos y caballos. Acto seguido, las autoridades obligaron a hombres, mujeres y niños a inscribirse en los primeros registros públicos de la historia. Y, posteriormente, a contar a los animales de cada propietario, sus casas, sus huertos y sus animales de montura y de tracción.

Entonces, desde el comienzo de la civilización, los hombres no sólo contaron a los recién nacidos y a sus muertos, sino todo lo que se mueve y lo que no se mueve.

Por esa razón, en pleno siglo XXI es inadmisible que un fabricante de cualquier producto no tenga un Registro Único de Contribuyente, una autorización para fabricarlo o registro sanitario, otro para comercializarlo y las certificaciones de calidad y, además, que digan cuáles son los ingredientes del producto y, últimamente, cuánta sal, cuánta azúcar y cuánto de cada ingrediente peligroso figura en su etiqueta.

Por dichas razones, resulta reprochable que un buen día un aventurero decidiera inventarse una razón social: Bio liffe na ture lab (fábrica sin registro sanitario ni personal inscrito en SUNAT) y Corporación Biolife E.I.R.L con RUC 2060756059 – R.U.C. 20607426385, compañías que estarían adulterando productos para la salud humana, quién sabe con los insumos más baratos para engordar animales, los tintes y colorantes para teñir ropa barata y medicamentos con fecha de consumo vencida para “fabricar” suplementos nutricionales, cosméticos, alimentos para mascotas engreídas y todo el etcétera que se vende y que se compra.

Adquirir un producto de dudosa procedencia pone en riesgo la salud de miles de personas a nivel mundial. Es importante que Digesa e Indecopi, así como la Fiscalía de Prevención del Delito supervisen y el Ministerio de Salud (Minsa) a estos fabricantes inescrupulosos que aseguran que sus productos sobre la base de harina de Moringa son milagrosos, pero se desconoce su composición además de ser productos informales. Asimismo, la comercialización de productos sin su respectivo Registro Sanitario y hacer productos adulterados son delitos penados por la ley. Solicitamos como medio de comunicación la intervención inmediata de las autoridades competentes ante este y otros casos que atentan contra la salud pública.

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