Juan Carlos Tafur -Columna

¿Adiós a la Constituyente?

"El paso definitivo a la maduración política del régimen será cuando descarte el tema de la Constituyente de modo definitivo y permita así que el país recupere perspectiva y tranquilidad"

Es políticamente sustantiva y crucial la declaración de la flamante Premier, Mirtha Vásquez, en el sentido de que no es prioridad del gobierno el tema de la Asamblea Constituyente. Representa un parteaguas político, que vislumbra mejores horizontes de los que la confrontación cerronista auguraba.

De hecho, señala la Premier, debe existir previamente un “momento constituyente” para pensar en la posibilidad de un cambio de esa envergadura. Y claramente ese momento no existe. En la encuesta más favorable al tema, apenas el 20% de la población está a favor de una Asamblea de esa naturaleza. Y la realidad de los votos congresales es mucho menos propicia para pensar siquiera en esa posibilidad.

Pero esta declaración de la Premier tiene filo político mayor. Descarta el camino político tortuoso, y cargado de zozobra, del forzamiento a una reforma del artículo 206 de la Constitución para aprobar que el Ejecutivo pueda convocar directamente a un referéndum que la convalide.

Ello hubiera supuesto que el Ejecutivo optase por el camino de la disolución del Congreso a punta de cuestiones de confianza (como la que el inefable expremier Bellido planteó en defensa del exministro Iber Maraví), seguir el camino de la convocatoria a nuevas elecciones parlamentarias, aspirar a tener allí al menos 66 congresistas que le permitiesen al régimen aprobar la reforma de marras y luego llamar a un referéndum (el primero) para convalidar esa reforma, para, recién luego de todo ello, convocar al segundo referéndum, que de resultar favorable, entonces les hubiera permitido convocar a la corporativista Asamblea Constituyente que los sectores radicales del gobierno tenían en mente. Esta ruta ha sido, por lo que se ve, descartada.

El gabinete Vásquez es de izquierda y en esa medida no augura buenos vientos en materia económica -donde se necesita un shock de inversiones privadas para salir del atolladero-, pero es, sin duda, un cambio cualitativo positivo respecto del gabinete Bellido, aun cuando (ya parece ser una tara presidencial) aparezcan algunos impresentables nuevos (como el de Educación y el de Interior, por lo pronto) y se mantengan algunos del anterior equipo ministerial.

El paso definitivo a la maduración política del régimen será cuando descarte el tema de la Constituyente de modo definitivo y permita así que el país recupere perspectiva y tranquilidad. Que Cerrón y su gente sigan en la ilusa idea de que recolectando firmas lograrán un referéndum anticonstitucional. Y que el gobierno, desprendido del cerronismo, se dedique a gobernar.

-La del estribo: impresionantes los nuevos vientos del Museo Larco. A su ya invalorable patrimonio, le suma un renovado guion curatorial y, además, la conversión de las antiguas salas eróticas a, en la práctica, un nuevo museo dentro de la matriz. Y si quiere cerrar con broche de oro la visita, ya reabrió el magnífico restaurante del propio museo. El museo abre de lunes a sábado de 11 a 7, y los domingos de 11 a 5.

 

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Mirtha Vasquez, Política

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