Juan Carlos Tafur

Avalancha antiempresarial

“La típica entraña antiempresarial de la izquierda va a aflorar, como consecuencia de una estrategia angustiada de sobrevivencia política. El populismo y el estatismo regulatorio serán las banderas con las que navegará el gobierno en los meses venideros”

Se viene una ola de ataques a la inversión privada por parte de un gobierno desesperado por su altísima desaprobación, que presiente que no le queda mucho tiempo en el poder y quiere irse con una narrativa de victimización que ya varios de sus voceros han estrenado y reiteran en cuanta ocasión se les presenta.

 

Que no extrañe el despliegue de una serie de iniciativas para combatir a los grupos empresariales más importantes (ya algunos han sido víctimas de la demagogia gubernativa) y afectarlos, todo ello acompañado de una fraseología radical de un régimen que se sabe fracasado por su absoluta incompetencia y quiere disimular ello eligiendo como víctimas propiciatorias de la estrategia a los medios de prensa, el Congreso y los empresarios.

Ha ocurrido, por ejemplo, que en venganza por las recientes declaraciones del secretario general del Sutep, en el sentido de evaluar la necesidad de que el presidente renuncie a su cargo por incompetente, la bancada oficialista ha pretendido resucitar una intervención ilegal a una empresa privada, que pertenece a los maestros, como es la Derrama Magisterial.

Satisfaría así, claro está, una vieja rencilla del magisterio radical vinculado al senderismo, con Patria Roja, pero lo relevante es que en lugar de librar la batalla política donde corresponde, Castillo habría decidido dar un zarpazo a una empresa privada, con prerrogativas de tal, supervisada por la Superintendencia de Banca y Seguros, y que se ha manejado en las últimas décadas con extremo profesionalismo y eficiencia.

Es parte de una ofensiva mayor, que vendrá acompañada de iniciativas legislativas o arrebatos del Ejecutivo, que van a merecer de parte del empresariado una actitud inteligente de resistencia. No puede caber en este esfuerzo un mínimo de concesión o prudencia estratégica porque si acaso esa fuera la actitud del empresariado será avasallado.

Anoche, el propio Vladimir Cerrón, reveló que el premier Aníbal Torres prepara una serie de proyectos para combatir a lo que él considera monopolios y oligopolios, poniendo en evidencia que la típica entraña antiempresarial de la izquierda va a aflorar, como consecuencia de una estrategia angustiada de sobrevivencia política. El populismo y el estatismo regulatorios serán las banderas con las que navegará el gobierno en los meses venideros.

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Empresas, Gobierno

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