Juan Carlos Tafur

El plan C de Cerrón

“El Perú se equivocó sonoramente al elegir a un sujeto como Pedro Castillo y a su sombra manipuladora Vladimir Cerrón. Lo están demostrado los hechos palmariamente”

Hay que prestarle mucha atención a las elecciones municipales y regionales fuera de Lima. El gobierno, encabezado por Pedro Castillo, ha decidido hacer proselitismo político descarado a través de los llamados Consejos de Ministros Descentralizados, en al afán de generar adhesiones electorales a favor de los candidatos oficialistas de cada localidad.

A través de candidatos del lápiz o de izquierda radical, Vladimir Cerrón, el ideólogo del régimen -porque, sabido es, que Castillo no tiene muchas luces- quiere pintar de rojo el mapa electoral del país y hacer de ello una plataforma que le permita relanzar el proyecto de Asamblea Constituyente que, por la vía parlamentaria, le fue negada.

Igual, cualquier pretensión en ese sentido deberá pasar por el Legislativo, pero una elección favorable a la izquierda o con autoridades que empujen en favor de ese propósito, puede presionar a los congresistas de provincias, torcerles el brazo y lograr que a futuro el Congreso termine procesando el pedido de reforma constitucional.

Felizmente, en el Congreso parece haber firmeza respecto de que el camino constituyente sería un despropósito mayúsculo, que se tiraría abajo lo mucho que se ha avanzado en materia social y económica en los últimos lustros, y en esa medida cabe confiar en que ni siquiera un mapa electoral izquierdista podría moverles el piso.

Pero es evidente el plan de Cerrón y en ese afán no cejará, a sabiendas de que debe disimular, con el pretexto de que la actual Constitución no le permite gobernar como quisiera, el inmenso grado de incompetencia del régimen del que forma parte, cuya pasmosa mediocridad amenaza con hacer colapsar el Estado allí donde el cerronismo se infiltra.

Lo dijo Pedro Francke en su momento: se pueden hacer políticas públicas de izquierda sin necesidad de cambiar la Constitución. Pero no, Cerrón y su títere Castillo buscan, en ese talante, una excusa para su soberana mediocridad gubernativa, que está llevando al país al descalabro absoluto.

La salud y educación públicas van de mal en peor, la inseguridad ciudadana ya torna invivibles grandes porciones del territorio nacional, la crisis económica golpea a los más pobres sin que el gobierno sepa qué hacer para remediarlo. Y eso no es culpa de la Constitución del 93. Es obra y gracia de un régimen que, en los hechos, es un adefesio completo.

El Perú se equivocó sonoramente al elegir a un sujeto como Pedro Castillo y a su sombra manipuladora Vladimir Cerrón. Lo están demostrado los hechos palmariamente.

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Pedro Castillo, política peruana, Vladimir Cerrón

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