Juan Carlos Tafur

¿Puede haber un centro disruptivo?

“Tiene que ser un centro liberal, claramente, si es que no quiere representar la continuidad del statu quo que hubo entre el 2000 y el 2021, cuando se gobernó el país en piloto automático”

La elección del 2026 -o la que haya, si antes cae Castillo- va a ser extremadamente polarizada y va a requerir de los candidatos mostrar posturas frontales, que rompan con el establishment si no quieren ser desbordados por las demandas ciudadanas.

Del lado de la derecha quien mejor se asoma con esas características es Rafael López Aliaga. ¿En la centroderecha puede surgir algo superior, en el sentido de no tener que tragarnos, resignados, las monsergas conservadoras y autoritarias del candidato de Renovación Popular?

Hay algunos nombres que empiezan a vocearse en el espectro de la centroderecha. Allí se instalan Francisco Sagasti, Pedro Cateriano, Jorge Nieto, Carlos Añaños, Carlos Anderson y Fernando Cillóniz, por ahora, entre los más destacados.

Personalmente, creo que el camino que más le conviene al país va por estas orillas: una actitud claramente proinversión privada -que tal vez debería ser más enfatizada-, pero a la vez respeto a la institucionalidad democrática, al Estado de Derecho y a los derechos civiles.

Esta postura debería ir acompañada de una clara preocupación por emprender reformas en sectores claves como la salud y educación públicas, la inseguridad ciudadana y la lucha contra la corrupción (ya hemos sobrepasado los límites de tolerancia de una democracia a las garras de la corrupción, que llegan al extremo de amenazar la gobernabilidad).

Tiene que ser un centro liberal, claramente, si es que no quiere representar la continuidad del statu quo que hubo entre el 2000 y el 2021 (salvo la honrosa excepción del gobierno de García), cuando se gobernó el país en piloto automático, sin emprender ninguna reforma o casi ninguna, y nos dejó como herencia un país disconforme, irritado, porque los claros beneficios macroeconómicos que se apreciaban no se traducían en una mejora de la ciudadanía de las mayorías (como se vio, no bastó la mejoría económica de los pobres, que dejaron de serlo: exigían más calidad de vida ciudadana y no solo más plata en sus bolsillos).

Va a ser difícil sumar a este esfuerzo a Acción Popular, Alianza para el Progreso o Podemos. Bueno, pues, habrá tres o cuatro candidatos de centro, pero no ocho, como amenaza con ocurrir de no mediar un pacto, dispersando el voto de una manera fatal para la aspiración de que la segunda vuelta la disputen un candidato de derecha conservadora contra uno de centro liberal.

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Rafael Lopez Aliaga, Renovación popular

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