Tiempos de consensos

La mayoría de peruanos queremos paz, bienestar, un Estado eficiente y transparente, y la libertad de poder desarrollarnos, individual y colectivamente, con justicia social. En realidad, no es mucho pedir, pero “ hay hermanos, muchísimo que hacer “.

En las últimas dos semanas por las que nuestro país ha pasado, se ha demostrado que aún no hemos aprendido a convivir con nuestras diferencias, principalmente aquella que se refiere a la visión que tenemos los peruanos de lo que queremos para nuestra nación.

El autogolpe de Estado anunciado el 7 de diciembre último por el entonces presidente Pedro Castillo, debió tener el repudio de toda la población y de toda la clase política, sin embargo, vimos con asombro e indignación, a congresistas de la república y políticos de izquierda radical, defendiendo el “ decir “ del presidente y desconociendo a Dina Boluarte como nuestra presidente, la primera mujer en asumir la más alta investidura de la nación.

Pero no solamente esa insubordinación quedó en la retórica, sino que, además, estos mismos congresistas junto con cuadros políticos, azuzaron violentas protestas en varias regiones del país, siguiendo tácticas ya utilizadas por Sendero Luminoso en los 80’s y los 90’s, como la de atacar activos estratégicos del país, tales como aeropuertos, carreteras, fuentes de energía, además de atentar contra patrimonios públicos y privados.

Se ha enlutado a más de 25 familias con un saldo de 300 heridos, varios de ellos de suma gravedad. ¿ Para qué ?

Si sacamos las preferencias ideológicas que cada uno pueda tener, ¿ Acaso no queremos lo mismo para todos los peruanos ? Vivir en paz, contar con servicios públicos de calidad principalmente en educación, salud, seguridad y justicia, tener la libertad de decidir sobre nuestro futuro, sobre nuestros emprendimientos, sobre nuestros amores.

No es necesario recurrir a la violencia y a discursos radicales para escuchar, dialogar y encontrar los consensos necesarios para que esos objetivos de vida se conviertan en realidad y no queden en esas promesas de campaña que tienen como único objetivo el llegar al poder para saquearlo, económica y moralmente, como hizo Castillo y su banda.

Felizmente, al menos 93 congresistas con sentido de madurez y pensando en el bienestar de todos los peruanos, han aprobado el adelanto de elecciones para abril 2024, lo cual deja tiempo, no mucho, para que se discuta y aprueben reformas políticas críticas que aseguren una mejor representación que la población exige y merece.

Pero esa madurez tiene también que reflejarse en buscar y encontrar consensos entre las fuerzas políticas para no ir a elecciones con 18 o 20 candidatos.

Ya se escuchan múltiples voces de precandidaturas presidenciales, muchas de ellas que van alrededor del centro, y a ellas apelo para que pongan sus voluntades, capacidades y equipos técnicos a disposición del país en la búsqueda de un/a candidato/a que pueda representar una ancha base de la población que quiere autoridades probas, empáticas y ejecutivas.

La mayoría de peruanos queremos paz, bienestar, un Estado eficiente y transparente, y la libertad de poder desarrollarnos, individual y colectivamente, con justicia social. En realidad, no es mucho pedir, pero “ hay hermanos, muchísimo que hacer “.

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