Maria Pia Valcarcel

Un gobierno sin estrategia

Pasan los meses y la crisis en el Perú empeora. Tenemos una inflación que el gobierno no está pudiendo controlar, y un pueblo que no puede tolerar el alza del costo de vida. El gobierno de Pedro Castillo no tiene una estrategia para ello, lo que está alterando el orden social y produciendo paros y protestas. El pueblo se está volteando, ¿será suficiente para que Castillo se vaya?

Hoy en día no solo tenemos a un gobierno plagado de ineptitud, improvisación y corrupción, sino también a un gobierno sin estrategia alguna para liderar el país. Lo vemos en todos los ámbitos. Contamos con aforo al 100% en estadios, pero no en colegios, todos los meses tenemos a algún ministro nuevo, vemos poca acción en aspectos relevantes y urgentes como lo fue el derrame de Repsol. Pero ahora el problema ha pasado a las calles, y justamente los protagonistas son “el pueblo”, los sectores populares, a quienes Pedro Castillo aseguraba tener de su lado; hoy ellos marchan y protestan en su contra.

El paro de transportistas y las protestas en Huancayo, eventos que ya van dejando tres muertos, son una clara muestra de la falta de estrategia del gobierno para dialogar con los ciudadanos involucrados, y del pésimo desempeño de nuestro actual ministro del Interior, Alfonso Chavarry. Este paro indefinido de transportistas y agricultores se da debido al alza del combustible, alza del costo de vida, para exigir la rebaja del ISC, entre otros aspectos más. Si bien muchas de las exigencias no son culpa del gobierno, sino que son originadas por la crisis internacional de la guerra entre Rusia y Ucrania, el Ejecutivo sí tiene mecanismos para amortiguar estos efectos. Lamentablemente, sin una estrategia, sin ministros aptos para sus puestos, sin un buen manejo económico, sin un líder con noción alguna sobre cómo gobernar, se terminará destruyendo el orden social y democrático del país.

Al ver la situación por la que atravesamos, pareciera que nuestro país ha sido tomado por asalto por un grupo de personas que en su lista de prioridades ni siquiera figura el bienestar del Perú. Durante los seis días de paro nuestro presidente ni siquiera se hizo presente en el lugar de los hechos. A pesar de que el Ejecutivo logró firmar una tregua de cinco días, las tensiones aún siguen, e incluso el día de ayer se retomó la paralización nacional. Esto significa que continuaremos con los mercados desabastecidos, causando escasez de alimentos y mayor alza de precios de estos. ¿Hasta cuándo? Tenemos a un Ejecutivo que no reacciona y a un Congreso que cree que aumentar el sueldo mínimo es una solución cuando vivimos en una economía con 73% de informalidad. 

Lo más curioso, es que las principales y más violentas protestas se dan en Huancayo, la cuna del partido de gobierno. ¿Será este el principio del fin de Castillo? ¿Conseguirá el pueblo lo que el Congreso no pudo? Lo único claro es que nuestro presidente pierde cada día más y más apoyo popular, el pueblo se le está volteando, y cada vez queda más en evidencia que lo único que le interesa a este gobierno de turno es copar todos los puestos públicos que les sea posible. No ha habido ningún cambio de modelo, sino que se ha mantenido el status quo, y todas las reformas de Estado que se prometieron, han quedado en el aire. Esperemos que el pueblo siga reaccionando, y ojalá, gracias a ello, podamos conseguir un cambio, pero un cambio de presidente.

 

 

 

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Gobierno, Pedro Castillo

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