Juan Carlos Tafur

Castillo erosiona la democracia

“La inconmensurable torpeza del régimen y la particular medianía del presidente dan pie a sinfín de burlas y memes, pero no es broma el daño gigantesco que le están produciendo al sistema democrático”

El mayor daño que le produce al país un gobierno mediocre y corrupto como el de Pedro Castillo es que asienta, en la mentalidad colectiva, la idea de que así funciona la democracia y que, por ende, es urgente pensar en caminos autoritarios para, por fin, resolver los problemas que nos aquejan.

Ello se agrava en razón de que los actuales ministros saben ya, por boca del cardenal Barreto y del secretario ejecutivo del Acuerdo Nacional, Max Hernández, que el presidente los piensa cambiar pronto. Entonces, simplemente se dedican a vegetar y no resuelven los graves problemas de sus respectivos sectores.

Así, al ministro de Energía y Minas le importa un comino que Cuajone siga paralizado, al de Agricultura, que se convoque un nuevo paro agrario, al de Transportes, que no se arregle el problema de las mafias del transporte informal, al de Cultura, que Kuélap se caiga a pedazos, al de Interior, que no haya pasaportes, etc., etc.

Ya la corrupción del caso Lava Jato involucró a cuatro exmandatarios y el del club de la construcción a un par. La inmoralidad estructural ha quedado impregnada en la democracia peruana, lamentablemente. Ese daño va a costar tiempo revertirlo y quitarle ese abono a los autoritarios que lo emplearán para socavar los cimientos de la democracia formal que nos gobierna, sin interrupciones, desde el 2000. Que la propia democracia y su sistema de justicia hayan sido capaces de procesar a los corruptos es una gran cosa y sirve de bálsamo democrático, de alguna manera, pero hay un golpe de imagen que será necesario remediar con el tiempo.

Pero si algo caracterizaba a la vez al periodo democrático post Fujimori era el de la eficiencia macroeconómica y la excelencia de algunas entidades públicas. Había un terrible déficit en educación y salud públicas, además del tema de la seguridad ciudadana, pero subsistían algunos bolsones acreditados de la administración estatal.

 

 

 

Pues bien, esa pátina de eficiencia la ha borrado de un plumazo este gobierno. Cada día que pasa, la democracia se desprestigia a ojos del pueblo que ve afectados sus ingresos y sus derechos cívicos en medio del caos y la crisis permanente.

Es peligroso el actual estado de cosas. La inconmensurable torpeza del régimen y la particular medianía del presidente dan pie a sinfín de burlas y memes, pero no es broma el daño gigantesco que le están produciendo al sistema democrático, el gran activo político de estas décadas, y que a pesar de las pavorosas crisis políticas por las que hemos transitado, ha logrado mantenerse en pie. Castillo le regala municiones todos los días a los sectores antidemocráticos de la sociedad peruana.

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Gobierno, Pedro Castillo

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