Marinana Calvo Perez

Buenos aires para Lima

Al visitar Buenos Aires, no se puede dejar de reflexionar sobre como una ciudad bien planificada puede cambiar la experiencia que ofrece a ciudadanos y visitantes, y cómo esto se compara con la calidad de vida que nos ofrece Lima.

Hace unos días tuve la oportunidad de viajar a la ciudad de Buenos Aires, después de muchos años. Si bien la recordaba como una ciudad bella, las múltiples noticias negativas que escuchamos en los últimos años sobre Argentina, sobre todo relacionadas al mal manejo macroeconómico, me hicieron preguntarme si encontraría a la ciudad en sus mejores condiciones, o si esta se habría venido a menos. La sorpresa fue bastante positiva, y me hizo reflexionar sobre como una ciudad bien planificada y administrada puede cambiar la experiencia que ofrece a ciudadanos y visitantes, así sea unos días, y cómo esto se compara con la calidad de vida que nos ofrece Lima.

 

Nuestra experiencia fue positiva desde la llegada al aeropuerto de Ezeiza. El aeropuerto es moderno, y está bastante bien organizado. En Migraciones había un amplio número de personas atendiendo, con lo cual el tiempo de espera fue corto. Se puede salir en bus, correctamente indicado y formal, o en taxi. Nosotros elegimos la segunda opción, y al salir nos encontramos con una amplia vía expresa de tres carriles, que nos permitió salir rápidamente y sin problema del aeropuerto.

Si bien estas cosas pueden parecer pequeñas y obvias para cualquier persona, uno no puede evitar comparar el recibimiento que le da Buenos Aires a sus ciudadanos o a un turista con la llegada a Lima, donde salir y entrar al aeropuerto se ha vuelto cada vez más complicado, y donde dada una evidente falta de planificación, no existe ninguna vía expresa o rápida para entrar o salir del aeropuerto, y hay que transitar por muchas calles estrechas para poder llegar a alguna vía rápida. 

El segundo punto que apreciar sobre Buenos Aires es el transporte formal y debidamente organizado. Buenos Aires cuenta con un metro, y adicional a esto pudimos ver un amplio sistema de buses, con paraderos ordenados y vehículos que parecían respetar las reglas y transitar por el carril adecuado. Si bien los buses no eran especialmente modernos (tenían cierto parecido a los buses grandes que tenemos en Lima), el simple hecho de que estos se mantuviesen en su carril, y tuvieran paraderos formales debidamente construidos, hace una gran diferencia en términos de orden en comparación con nuestra capital, donde el tráfico es hace varios años uno de los mayores dolores de cabeza de los limeños, que llegan a demorarse hasta tres horas en llegar a su trabajo todos los días.

Durante el fin de semana nos dimos un paseo que implicaba salir de la ciudad, y ni para entrar o salir de Buenos Aires enfrentamos demasiado tráfico. Nuevamente la mayoría de las vías eran rápidas y debidamente organizadas.   

El tercer punto que pude observar, maravillada, fueron las áreas verdes y los parques. De acceso público, pudimos pasear o ver los “Bosques de Palermo”, “El Rosedal”, el “Jardín botánico”, “Parque Centenario”, entre otros, que son solo algunos de los muchos parques en muy buen estado que tiene Buenos Aires. Este tipo de espacios realmente hacen la diferencia, y les ofrecen a los ciudadanos espacios de ocio para hacer deporte, actividades en familia, entre otras cosas, además de embellecer la ciudad.

Claro que esta fue mi apreciación como turista, y la percepción sobre dichos problemas puede ser distinta a la de un residente. 

Por supuesto que Buenos Aires tiene muchos otros atractivos que no menciono en este artículo, y que son más difíciles de imitar, pero he escogido los puntos mencionados anteriormente porque son algunos de los cuáles Lima y el Callao, así como cualquier otra de las ciudades importantes del Perú, podrían y deberían adoptar, y deberíamos escuchar como parte de las propuestas de campaña de los candidatos a las alcaldías. Las comparaciones son odiosas, pero una ciudad con buena planificación, un sistema de transportes ordenado y múltiples áreas verdes puede cambiarles la vida a sus ciudadanos, y por supuesto ofrecer una mejor experiencia a quienes la visitan. 

Los candidatos a la alcaldía deben tener propuestas sobre obras de infraestructura que ayuden a resolver el tráfico de la ciudad, así como su visión de trabajo en colaboración con la ATU, autoridad competente en el caso de Lima, y su visión sobre la proliferación de áreas verdes en la ciudad. ¿Por qué no soñar con tener un parque central en Lima?

Lima es hoy una ciudad hostil, pero debemos exigir que se implementen las reformas necesarias para que los limeños podamos vivir bien. Y ciudades más pequeñas como Cusco, Arequipa, Trujillo y Piura, deberían asegurar de implementar estas reformas antes que crezcan más y sea muy difícil. 

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece. 

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Buenos Aires, Mundo

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