Anibal Torres San Marcos

El pasado fujimorista de Aníbal Torres

El primer ministro integró, en 1995, una comisión que tomó el poder en San Marcos y que fue impuesta por Alberto Fujimori. Este grupo persiguió al rector, profesores y alumnos que discrepaban con el régimen fujimorista. El exministro de Justicia estuvo detrás de la expulsión de 566 estudiantes opositores. “Torres ha sido cómplice de la dictadura fujimontesinista en San Marcos”, dice un exdirigente estudiantil.

Por Alonso Ramos y Alessandro Azurín

Aníbal Torres, quien se hizo conocido por combatir las denuncias de fraude lanzadas por Keiko Fujimori, tuvo un pasado fujimorista. El primer ministro colaboró, en 1995, con el gobierno de Alberto Fujimori, al formar  parte de la llamada Comisión Reorganizadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, una instancia creada para callar las voces críticas contra la dictadura de aquella época en esa institución. El polémico abogado tuvo la función de sancionar y expulsar a los estudiantes incómodos con la intervención política en el histórico centro universitario. 

Este es un pasado que Torres parece querer borrar. Su rol en esta comisión, alineada a los intereses del fujimorismo, no es colocada en la hoja de vida disponible en su propio sitio web. Si bien el ahora premier estuvo un año en este grupo que gobernó con mano de hierro la universidad, documentos y testimonios recogidos por Sudaca le otorgan un papel clave en la represión.

Anibal Torres en San Marcos
Mayo, 1995. Recorte de prensa en el que se ve al primer ministro Aníbal Torres (con lentes), con los otros integrantes de la comisión reorganizadora de San Marcos, grupo afín al fujimorismo.

 

MANO DURA

El origen de esta historia se remonta a 1991, cuando Fujimori intervino militarmente las universidades San Marcos y La Cantuta, infiltradas por Sendero Luminoso. La influencia terrorista en las universidades decreció con la captura de Abimael Guzmán en 1992. 

Sin embargo, la oposición al régimen fujimorista se mantenía en San Marcos, la universidad más antigua de América. En 1993, el rector de aquel entonces, Wilson Reátegui, impulsó una protesta por el ‘No’ a la nueva Constitución promovida por el gobierno. 

En 1995, con un Alberto Fujimori reelegido, el régimen decidió intervenir políticamente en San Marcos para barrer con el rector, profesores y estudiantes opositores. El pretexto fue que seguían siendo “focos de subversión”, de acuerdo a una tesis de licenciatura del sociólogo sanmarquino Kevin Lazo Cañete. Su trabajo se titula “Dictadura y universidad: el gobierno autoritario y privatista de la Comisión Reorganizadora de San Marcos (1995-2000)”.

Pantallazo tesis
Tesis del 2020, de Kevin Lazo Cañete, sobre la etapa de represión en San Marcos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Aníbal Torres tuvo participación en esta época oscura.

La Comisión de la Verdad señala, además, que la intervención “tenía la finalidad de entregar el control de San Marcos a docentes cercanos al fujimorismo”. Uno de esos profesores fue Aníbal Torres, en ese entonces decano de la facultad de Derecho.

Así nació la Comisión Reorganizadora de San Marcos, afín al fujimorismo, que entró en funciones en mayo de 1995, reemplazando y despojando de sus poderes al rectorado. Wilson Reátegui, el rector opositor, fue desalojado “con tanquetas, soldados y policías”, según la portada del diario La República de aquella época. “Oficial saca de malas maneras a rector de San Marcos de su oficina”, añadió el diario en su carátula. El gobierno nombró como presidente de la comisión a Manuel Paredes Manrique, decano de la facultad de Medicina y allegado a Fujimori. 

«El vínculo de la Comisión con el gobierno era claro. Era un brazo del Estado y del gobierno directamente, supeditado bajo las órdenes de Fujimori. El mismo Ejecutivo nombra a los cinco docentes que iban a formar parte de la Comisión”, explica a Sudaca el mismo Lazo. 

Uno de esos docentes era Aníbal Torres, quien, en medio de un clima de represión, fue elegido como encargado de la “coordinación y supervisión del área administrativa». Un eufemismo para decir que veía los asuntos disciplinarios. 

“Aníbal Torres estuvo detrás de las sanciones disciplinarias. Fue el número dos en la Comisión y tenía un mal concepto de los alumnos que hacían activismo político. Se abrieron procesos a estudiantes que hacíamos marchas contra la dictadura y contra la Comisión Reorganizadora. Instalaron una comisión disciplinaria [así también conocían la encargatura de Torres] que no respetaba nada. No te permitían ver el expediente ni tenías derecho a la defensa. No te decían de qué te acusaban, pero lo hacían para eliminar la oposición interna”, dice a Sudaca Marco Huaco Palomino, dirigente del Centro Federado de la Facultad de Derecho en aquella época.

Huaco fue suspendido por un año al enviar una carta a las autoridades cuestionando la realización  del concurso de belleza ‘Miss sanmarquina’.

La «comisión disciplinaria», manejada por Torres y otras autoridades,  sancionó, en el primer año, a 900 alumnos. “De ellos quedaron fuera de la universidad 566 alumnos, de los llamados ‘eternos’ [con más de diez años en el campus]” , dice la tesis de Kevin Lazo. 

Además, las nuevas autoridades desaparecieron a los grupos estudiantiles organizados, como la asamblea universitaria y los centros federados. 

Un comunicado de la Comisión Reorganizadora de San Marcos, en 1995 y con la firma de Aníbal Torres, señala que uno de sus objetivos principales era “remontar el caos administrativo que actualmente sufre la universidad”. 

San Marcos comunicado
1995. Comunicado de la comisión reorganizadora de San Marcos, impuesta por el gobierno de Alberto Fujimori, con la firma de Aníbal Torres.

Sin embargo, las cabezas de la Decana de América apuntaron a los opositores del gobierno fujimorista. “Aníbal Torres fue puesto directamente por el gobierno de Fujimori. Fue funcional a sus intereses en ese hecho concreto“, dice René Meza Velásquez, dirigente estudiantil de la Facultad de Educación en aquel momento y uno de los alumnos expulsados.

 

ESPIONAJE

La captura de San Marcos era estratégica para el régimen de aquel entonces. Por eso colocaron al frente de la Comisión Reorganizadora a Manuel Paredes, un hombre cercano a Fujimori. El expresidente, en la gestión de Paredes, empezó a ir a la universidad para inaugurar obras. “De más está repetir que San Marcos sufrió también los ramalazos de algunos estudiantes y personas ajenas a la universidad enquistadas para sembrar el caos. Todo ese clima insoportable para la convivencia terminó felizmente”, dijo Paredes en un discurso, con la presencia de Fujimori. 

De acuerdo a la tesis de Kevin Lazo, Paredes empezó a tener exposición en los medios de comunicación afines a la dictadura que lo presentaban como un “salvador de la crisis sanmarquina”.

Alberto Fujimori y Manuel Manrique
2000. Alberto Fujimori con Manuel Paredes Manrique, el hombre que impuso para poner orden en San Marcos. Aníbal Torres, el jefe de Gabinete, participó en la captura de la universidad. Fuente: San Marcos.

Manrique y la Comisión Reorganizadora, integrada por Torres, autorizaron también el espionaje realizado por el desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) dentro de la sede universitaria. “Los infiltrados del SIN vigilaban día y noche a los profesores, estudiantes y administrativos opositores, a quienes grababan, tomaban fotos y filmaban día y noche para elaborar informes de inteligencia sobre todas sus actividades en la universidad, las mismas que eran remitidas exclusivamente y en forma confidencial al Presidente de la Comisión Reorganizadora, Manuel Paredes Manrique”, dice un texto del psicólogo sanmarquino Moisés Vargas, publicado en el 2002 y  titulado «El oscurantismo intelectual en San Marcos: Intervención militar y corrupción política 1995-2000». 

“Está claro que existía espionaje sistemático contra los principales dirigentes estudiantiles, docentes y trabajadores. Grababan nuestros movimientos, yo he sido N veces grabado. Es más, hay un informe de espionaje en donde está mi nombre”, agrega René Meza,  estudiante expulsado. 

Los testimonios apuntan a que Aníbal Torres duró un año en la comisión auspiciada por Fujimori. Se retiró por discrepancias con el rector Manuel Paredes. Así lo recuerdan René Meza y Marco Huaco.

“Recuerdo que él se peleó con el rector Manuel Paredes, aduciendo problemas de corrupción o mal manejo y renunció a la comisión interventora. No obstante, Torres ha sido un cómplice de la dictadura fujimontesinista en San Marcos, contribuyendo a la represión de docentes, estudiantes y trabajadores”, dice Marco Huaco a Sudaca. 

El acta de defunción de la Comisión Reorganizadora se firmó en el 2000. Desapareció con la caída de la dictadura fujimorista. 

El pasado naranja del premier parece no perseguirlo. Más de veinte años después, no tiene inconvenientes en cuestionar al fujimorismo y mostrarse como un abanderado del antifujimorismo. En marzo pasado, ya como primer ministro, comparó a Alberto Fujimori con Adolfo Hitler. Dijo que nadie es juzgado  “por sus buenas obras, se les juzga por las malas obras”. Sudaca llamó al primer ministro para pedir su versión, pero al cierre de la edición no contestó las llamadas.

 

**Fotoportada por Darlen Leonardo

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Alberto Fujimori, anibal torres, UNMSM

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