Daniel Parodi

Conservadurismo Bicéfalo

"El conservadurismo bicéfalo derecha - izquierda le teme a Francisco Sagasti porque hasta hoy es el único líder que se despunta en la escena política cómo capaz de aglutinar un frente cuyas banderas sean la honestidad, la institucionalidad, la lucha contra la corrupción y la eficiente gestión del Estado"

El Tweet de Vladimir Cerrón sacudió al país y aún más a la izquierda progresista. ¿Puede ser de izquierda un político conservador, al punto de restarle a la mujer peruana su mayor conquista política después de la obtención del sufragio en 1956?

Cada día me convenzo más de que el siglo XXI es la licuadora de las ideologías del siglo XX, pero eso no le resta lógica al asunto, ni convierte en casual esta nueva ofensiva del conservadurismo bicéfalo derecha-izquierda, que asoma y se constituye, paso a paso, en el Perú. Al contrario, es eco de la ley recién aprobada en el Senado norteamericano que restringe el derecho al aborto de las mujeres y eco también de la nueva pauta ideológica del siglo XXI: ¡conservadores vs liberales, igual que en el siglo XIX! 

Es por eso que la izquierda progresista, una vez más, equivoca el debate y, lo que es peor, el punto del análisis y el planteamiento de la estrategia. No se trata de atacar a Cerrón cuestionando su izquierdismo. En todo caso, él hace tiempo se ha colocado por encima de ese debate y actúa de acuerdo con otras claves. 

Lo que está haciendo el Presidente de Perú Libre es disputarle el espacio conservador a la derecha, uniendo sus posiciones con ella en los temas que les son significativos. Entre todos ellos, enrocar mujer por familia, conocido el significado que los conservadores le dan a este último sustantivo (familia en singular, tradicional, rechazo al matrimonio LGTBI etc.) define la postura de muchísima gente. Cerrón, como hemos visto, no parece dispuesto a resignar en Rafael López Aliaga o Keiko Fujimori los réditos políticos de crear un ministerio de la familia, en clave conservadora. 

Al contrario, al apoyar la propuesta busca asegurarse, pensando en una eventual coyuntura electoral el 2023, el voto del Perú andino, tradicionalmente izquierdista y conservador al mismo tiempo. Precisemos: el Perú andino tiene una posición de izquierda en tanto reivindica una serie de derechos y beneficios que le han sido negados por el centralismo limeño. La demanda se extiende, por cierto, a temas sensibles, como la discriminación racial, aún latente en un país que no se decide a ser nación. Esta realidad, sin embargo, no le impide ser, al mismo tiempo, básicamente patriarcal. De allí la resultante aparente contradicción que todavía no se entiende en Lima. 

El resto del Perú se mueve entre claves, sino iguales, sí muy parecidas. Aproximadamente un 80% de los peruanos son contrarios a las banderas de la nueva izquierda del siglo XXI, incluidas algunas del feminismo, como el derecho al aborto, así como las reivindicaciones LGTBI. 

De allí la alianza, que luego será enfrentamiento, entre dos conservadurismos: el de derecha y el de izquierda. Este es el escenario político peruano contemporáneo. Sin embargo, existe una clave que no alcanza al conservadurismo bicéfalo: esta es la de la institucionalidad, el orden sociopolítico, la superación de la crisis económica y de representación política y, primero en importancia, la lucha contra la corrupción. De allí que, por ejemplo, ante cualquier aparición de Francisco Sagasti, le salten al cuello desde ambos extremos y le busquen lo que difícilmente van a encontrarle: manchas en su trayectoria política y profesional. 

El conservadurismo bicéfalo derecha – izquierda le teme a Francisco Sagasti porque hasta hoy es el único que se despunta en la escena política cómo capaz de aglutinar un frente cuyas banderas sean la honestidad, la institucionalidad, la lucha contra la corrupción, la eficiente gestión del Estado, y que resulte verosímil para la mayoría de los peruanos.  

En nuestro escenario político, el expresidente aparece cómo el único líder capaz de romper el conservadurismo bicéfalo y convertir esta batalla en una que, al menos, enfrente a liberales vs conservadores, y no a los conservadores entre sí, lo que podría producirse a juzgar por las fuerzas en contienda en la actual representación parlamentaria.  

Tags:

conservadurismo bicéfalo, derecha-izquierda, Vladimir Cerrón

Mas artículos del autor:

"APRA x 92: Apuntes sobre una modernidad inconclusa"
"Precisemos los conceptos"
"El fallo de Chile"
x