Juan Carlos Tafur

Necesitamos más calle

“Hay que criticar con severidad al resto del espectro político, que, a diferencia de la derecha tradicional, no hace absolutamente nada para movilizar a las calles y activar el inmenso descontento popular que existe"

Hemos criticado acremente, por su temática de convocatoria y por la relación de los portavoces de las mismas, las marchas que la derecha tradicional organiza recurrentemente contra el gobierno y contra Castillo. Nos reafirmamos en ello. Están cometiendo errores que llevan a un desgaste de la protesta y a una adhesión cada vez menor (las marchas disminuyen en asistencia en lugar de aumentar).

Ello no es óbice, sin embargo, para criticar con severidad al resto del espectro político, que, a diferencia de la derecha tradicional, no hace absolutamente nada para movilizar a las calles y activar el inmenso descontento popular que existe por el alza del costo de vida, la corrupción y la desbordada inseguridad ciudadana.

Particularmente en Lima, lugar donde se suelen convocar las marchas, el 81% desaprueba al gobierno y solo el 14% lo aprueba, según la última encuesta de Ipsos. Y todos hemos sido testigos de las recientes expresiones de cólera popular cuando el presidente tuvo la poco feliz idea de acudir este viernes a su citación al Ministerio Público, a pie desde Palacio.

El día que la calle se exprese masivamente en contra del gobierno, ese día las fuerzas de centro, derecha y algunas de la izquierda fragmentada, sentirán la pegada y podrán entender que la mejor forma de salir de la crisis terrible por la que el país está pasando, transita por la salida de Castillo de Palacio. Y para eso se necesitan 87 votos, que hoy no existen, porque no hay presión ciudadana para que ello acontezca.

De otro modo, todo quedará cifrado a la aparición, no sabemos cuán probable, de un audio o video bomba que vincule directamente al presidente con un acto de corrupción, o con la manifestación probada de alguno de los prófugos que pudieron haber sido partícipes de dicho acto corrupto de la mano del primer mandatario.

Si no ocurre lo uno o lo otro, estamos condenados a sufrir la mediocridad destructiva de Castillo en el poder hasta el 28 de julio del 2026. El Estado va a colapsar por completo, la corrupción se va a enseñorear, y se van a producir elecciones generales, ese año, absolutamente disfuncionales, donde es muy probable que vuelva a aparecer un candidato disruptivo radical, que terminaría de destruir el país.

-La del estribo: sigue en pie la prolífica labor del Fondo Editorial del Congreso. Esta vez con la publicación de La nobleza limeña titulada ante el Protectorado, de Arnaldo Mera Ávalos, a propósito de la reacción de las élites aristocráticas del país luego del proceso de Independencia y el intento de plasmar sus propios proyectos y visiones respecto de lo que correspondía hacer en esos momentos turbulentos.

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inseguridad ciudadana, Perdo Castillo

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