Zoraida Rengifo

Manco Capac en ruta al Oscar

"Gracias a la virtualidad pudimos conversar con el director puneño que se encuentra en Francia. Su película se exhibe en el Festival de Biarritz, en el marco del Focus Perú. Sección que tiene como invitado especial al cine peruano."

Henry Vallejo recibió un galardón en la gran manzana por su segundo largometraje: Manco Capac. En esa oportunidad, hace un año, estrenó su film en el Festival People of Color de  Nueva York. Ese año también obtuvo el premio Luces a la mejor película, así como el Apreci en el ámbito local. Un año después de todo esto y aun en pandemia, su film ha sido preseleccionado para representar a Perú en los premios Oscar de la Academia de Hollywood.

Manco Cápac fue filmada en Puno y es la historia del joven Elisban que llega a esta ciudad en busca de trabajo. Al no encontrar a quien sería su apoyo, un amigo de la escuela, se ve forzado a intentar todo tipo de actividades para poder subsistir  Esta situación lo lleva a interactuar con diversos personajes que van evidenciando la deshumanización de una sociedad por un lado y por otro lado el devenir del protagonista hacia la indigencia. 

Gracias a la virtualidad pudimos conversar con el director puneño que se encuentra en Francia.  Su película se exhibe en el Festival de Biarritz, en el marco del Focus Perú. Sección que tiene como invitado especial al cine peruano.  

Felicitaciones por esta precandidatura a los premios Oscar. Cuéntanos por favor, ¿Cuál ha sido el recorrido que ha tenido el proyecto desde que empezó hasta llegar a la selección para representarnos?

Han pasado más de 10 años desde que empezamos a escribir el guión. En realidad, ha tenido un viaje más largo de lo que esperábamos. El actor que teníamos en ese entonces ganó una beca y se tuvo que ir a estudiar a Lima. Esto nos paralizó toda la producción, no podíamos hacer un juicio y reclamar nada porque íbamos a perder el tiempo, ya que era un menor de edad. Nos tomó 3 años reemplazarlo. Pero ha sido positivo porque pudimos pulir el guión y conseguimos también los fondos de la Dafo para realizar realizar el rodaje.

El nuevo actor tenía 15 años cuando vino el casting, empezamos a filmar cuando tenía 16 años y terminamos el rodaje cuándo cumplió como 20 años. Hemos filmado un poco menos de 4 meses, pero parece mucho más debido a las repeticiones. Afortunadamente Jesús ya tenía 16 años entonces ya había crecido lo que más o menos tenía que crecer y el peso también.

Los actores secundarios tampoco han sido fáciles de conseguir porque en Puno no hay escuelas de actuación.  Por eso recurrimos a algunos de Arequipa, de Lima y fuera del país también. Es el caso de un mejicano y un francés. Fui a ver la obra del mejicano y le pregunté si le interesaba hacer una audición. Se quedó tres días. Lo mismo pasó con el francés. Un día en el terminal lo vi tocar su acordeón. Me acerqué y cuando entendió lo que le decía gracias al Google translator, no lo pensó ni dos segundos y me dijo sí.  

Cuando empezaron este proyecto, ¿Cuál era la intención que tenían con esta película?

Básicamente teníamos dos retos. El primero fue querer contar una historia local que prescinda de todos los extremos. No es que esté mal contar historias extremas, lo que pasa es que era un reto personal. No queríamos tener cine de acción, persecuciones o romance. Queríamos prescindir de estos temas bastante recurrentes. Pero a la vez pensamos que, si le quitamos toda la carnecita, lo más sabroso, el reto era poder entretener y de ahí sale este guión.

Y el otro reto era rendirle un pequeño homenaje a los Incas. ¿Cómo introducimos a los Incas, sin hablar casi nada del pasado? Porque embarcarse en una historia de época demandaría millones obviamente y con poco dinero sería una locura. Tampoco queríamos hacer el ridículo.

Los diálogos por ejemplo en los mercados yo los he vivido. Iba a comer cuando todavía costaba dos soles un plato de pejerrey con arroz.  Siendo Puno una ciudad tan pequeña, encontramos por lo menos una docena de dialectos del castellano. Creo que en el fondo queríamos contar algo que venga de la realidad y ponerlo tal cómo es. Esa indiferencia que existe en muchos lados.  

¿Consideras que somos una sociedad poco empática?

Sí, creo que tal vez no somos poco empáticos, pero somos indiferentes. Porque si tenemos empatía en general, pero si somos indiferentes, pero no porque quisiéramos serlo. Sino porque nos han enseñado, preferimos escapar. Evitamos el problema. Si vemos a alguien que se está desmayando en la calle preferimos retirarnos porque hay experiencias negativas de que ayudar podría meternos en problemas. Esto obedece al sistema social y de leyes. Probablemente lo que nos falta es sentido común. Sobre todo, en el Perú no tenemos sentido común.

Justo ahora en la presentación de la película hablamos un poco de eso acá en Biarritz. Me han preguntado si esa era la intención de la película. 

¿Crees que estamos en un mejor momento para abordar problemas como el clasismo, el racismo?

Si, pienso que no solo en nuestro país sino en el resto del mundo de alguna manera nos guste o no, estamos madurando. Parece que la pandemia ha permitido eso, el ser humano necesita un poco de golpe para entender y claro, muchísima gente ha sufrido durante la pandemia y eso nos está haciendo a la fuerza más sensibles con nuestro entorno. 

La indiferencia no siempre es el mejor camino. Hay cosas que necesitamos reaprender. Sí algunos miembros de nuestra sociedad están en problemas, en el fondo también es nuestro problema. Probablemente no queremos reconocerlo. Nos hemos estado volviendo cada vez menos humanos.  

A eso quería llegar con la película, que no nos veamos tanto como fachadas, sino como seres humanos. El ser humano sí bien es cierto es un animal, pero tenemos alma racional y podemos discernir el bien del mal. A partir de eso creo que podemos construir una mejor sociedad.

Hablaste hace un momento de la reacción que la gente ha tenido ahora en el Festival de Biarritz. ¿Qué impresión han tenido los espectadores hasta el momento en los demás Festivales?

Creo que la película ha conectado con distintos públicos. Teníamos la duda de que en otros países no se entendiera el mensaje.  Finalmente me estoy dando cuenta que sí. La humanidad de los personajes es importante. En Francia, por ejemplo, que es un país de primer mundo, podríamos pensar que no hay gente sin dinero. Sin embargo, también existe indigencia. En Biarritz no creo, porque ha sido un balneario para gente adinerada. Todo Biarritz parece un barrio de Hollywood.

Cuando viste por primera vez la película editada ¿qué impresión te dio?

Recuerdo los primeros castings que habíamos hecho con el actor. La historia ya había tomado buen camino.  Ya me causaba emoción en la primera semana del casting, cuando me di cuenta que el personaje funcionaba. Ya cuando terminamos de ver la película, si estaba contento más o menos con el 90%.

Siempre uno no termina de escribir porque quisiera corregir muchas cosas, como dicen algunos escritores, uno podría escribir toda la vida. Una expresión artística, nunca va a ser perfecta, podría parecer, pero no lo es, ninguna obra ha sido perfecta.

¿Cuándo decidiste estudiar cine?  ¿Cómo descubriste tu vocación?

Recuerdo que, en quinto grado de primaria, un día estaba escribiendo una historieta para un cómic con el compañero que se sentaba a mi costado. La profesora nos llamó y pensamos que nos iba a castigar, pero al final nos felicitó y nos pidió que contáramos la historia a la clase. Esas cosas dan aliento.

Me parece que eso quedó en el subconsciente y cuándo terminé el colegio, gané una beca para estudiar ingeniería eléctrica en Argentina.  Estuve casi 2 años, pero no me sentía cómodo, no era lo mío.  En mis ratos libres recuerdo que me iba a la Facultad de fotografía. En la ciudad de Tucumán donde estudiaba había una gran oferta de películas. Una ciudad de un poquito menos de 1 000,000 de habitantes tenía como 10 a 12 salas grandes de cine. Y como había ofertas de 3 películas por uno, asistía mucho al cine. 

Cuando ya había regresado de la Argentina entendí que me gustaría la idea de hacer una película.  Lo más cercano que tenía era ciencias de la comunicación. Cuando comentaba esto con mis amigos o con mis padres me decían: “si vas a estudiar eso, no te apoyamos, olvídate”.  Algunos amigos me decían que iba a estar al nivel de un heladero. Ese tipo de comentarios podrían llegar a desanimar a cualquiera. Sin embargo, pensé que, si no hacía lo que quería realmente, iba a ser infeliz.  

Es posible que puedas transitar por la alfombra roja de los premios Oscar. ¿Lo has imaginado?

Sí, es posible. Creo que todo es posible.  Sin embargo, sé que ese camino es bastante difícil. Estos días me han contactado dos personas que tienen sus empresas en Los Ángeles y me han dicho para conversar. El cine ya sea de Hollywood o independiente es un negocio finalmente.  En la industria no necesariamente los que ganan un premio son las mejores películas. Lo que sí, es que les conviene que sean películas vendibles. Que puedan llamar la atención de mucha gente. Sin embargo, pienso que nadie tiene la última palabra.

Estoy satisfecho y quiero pensar en otros proyectos también que sigan conectando con la gente.  Mi intención con honestidad es hablar de humano a humano. De un espíritu hacia otros espíritus. Creo que el ser humano necesita más conexión.

Tarkovsky decía “la esencia es más importante que la técnica”. La esencia y el contenido ¿no? Pienso que todo ser humano sea artista o no tiene casi la obligación de intentar mejorar este mundo.  Debíamos pensar un poquito más en ir para adelante en todos los aspectos, no solo en el aspecto económico.

Hablando de la dirección de actores. ¿Cómo lograste esa naturalidad en un chico tan joven como Jesús Luque, protagonista de tu film? Sin experiencia cinematográfica, además.

Si, Jesús no había hecho nada en cine. Sólo presentaciones del colegio, pero después nos concentramos en el taller. Hemos hecho tres o cuatro talleres en distintos años y ha habido varios candidatos. Había un chico que nunca llegaba temprano. Las clases eran a las 4:00 y llegaba a las 5 de la tarde. A Jesús le conté algo de eso y él desde el arranque, si las clases eran a las 4, él estaba en el taller a las 3:30 pm. A pesar de que para llegar hasta Puno necesitaba 4 horas de viaje desde su comunidad. Nunca faltó a clase y eso es importante.  

Una de las cosas que uno no debe prescindir es el compromiso y por supuesto el talento también es importante. Jesús tiene una menta fresca, aprende bien los diálogos y ha aprendido las técnicas también.  Él ha entendido que, si algo va a salir bien, es después de mucho trabajo.

¿Cuándo es el estreno en las salas peruanas?

Será estrenada en Cineplanet y Cinemark entre el 9 y el 16 de diciembre. Estoy esperando definir esa fecha. Esperamos que sea el 9. Creo que no hay que tenerle miedo a los blockbuster, porque si bien es cierto ese público es diferente, un poco de ese público también irá a ver la película. 

Cuando presentamos nuestro primer largometraje en Arequipa el 2005, ese día justamente también se estrenaba La venganza de los Sith. Hicimos publicidad y llenamos las salas a pesar de estar compitiendo con Star Wars. Creo que para diciembre se estrena Matrix.

¿Qué proyectos se vienen?

Tengo dos ideas que más me convencen, que más me gustan, pues la voy a presentar. Son pasos que también hay que tomar con calma. No apresurarse tanto para no arrepentirnos. Es una inversión de tiempo, de vida, inversión de mucho dinero.

¿Nos adelantas cuáles son esas ideas?

Si, una de las ideas es sobre un viaje en bicicleta durante la pandemia. Es un viaje que un personaje emprende porque no le queda otro camino. Desde Perú hasta la Argentina y la otra idea trata de dos amigos que tienen una discusión que va aumentando de tono y al final terminan peleando. El tema central es el racismo. La historia muestra algo que al inicio no era tan obvio y luego si lo es, hasta ser ofensivo.

Algo que quieras agregar antes de terminar.

A todo el pueblo peruano invitarlos al estreno, ya sea el 9 o el 16 de diciembre. Es una película que tiene identidad, que toca no solo un tema humano, sino varios temas más. Me gusta mucho lo que decía Tarkovsky, “si el mundo fuera perfecto, entonces el arte no tendría razón de ser”, ¿no?

Gracias a Dios el mundo es bastante imperfecto. Hay mucho por inspirarse, mucho por corregir, hay mucho por mostrar. Sobre todo, necesitamos contar nuestras historias. Probablemente sean necesidades más del espíritu al que también hay que alimentar.

 

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Manco Capac, película peruana, premios Oscar

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