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El gobierno versus el empleo formal

"El Congreso debería derogar el decreto supremo emitido el domingo por el MTPE, y exigir al Poder Ejecutivo que el código de trabajo se debata adecuadamente en el Consejo Nacional del Trabajo."

No se trata de que los trabajadores no tengan derechos laborales, o no puedan ejercer su derecho a huelga o a sindicalizarse, sino a que las relaciones laborales mantengan el balance entre las partes, y, sobre todo, que las normas se debatan y modifiquen dentro de los procesos establecidos.

Sin duda, el empleo en el Perú no pasa por su mejor momento. Golpeado por la pandemia, a la deseada recuperación del empleo le salieron nuevos obstáculos como la situación política local, el incierto contexto internacional, complicado por una guerra que no tiene cuando acabar, y una situación inflacionaria global. Para hacer empresa en el Perú, y generar empleo, ya era un momento complicado por varios flancos.

Las cifras son categóricas: entre marzo y mayo de este año el empleo en Lima Metropolitana cayó 9% por debajo del 2019 (prepandemia), desacelerándose su recuperación. Esto quiere decir que aún faltan recuperar 290mil empleos formales solo en Lima.

Según el último reporte del INEI, la informalidad subió a 77%, su nivel más alto desde el 2010, lo cual quiere decir que, a nivel nacional, 700 mil trabajadores pasaron a la informalidad, perjudicando sus derechos laborales (jornada laboral, seguros, protección contra accidentes, capacitación entre otros), y sus ingresos. Durante el primer trimestre del 2022, el salario promedio real de los trabajadores informales se ubicó 15% por debajo del 2019. Para concluir, los efectos de las crisis consecutivas que vive el país afectan, como siempre, a quienes menos tienen.

A pesar de esta difícil situación, el actual gobierno ha decidido poner trabas adicionales a la generación de empleo formal. El domingo se aprobaron a través de un decreto supremo, y sin pasar por el Congreso o el Consejo Nacional de Trabajo, cambios en la ley de negociaciones colectivas.

Entre otras cosas, el decreto emitido modifica las reglas para realizar una huelga: antes el desarrollo de esta solo era posible cuando había un proceso de negociación colectiva en curso, mientras que ahora toda huelga- con o sin motivo- será válida. Además, establece que, si el MTPE no aprueba la huelga en 3 días, se considera un “silencio positivo” y la huelga queda aprobada. Adicional a esto, otra modificación es que no se permite que un trabajador en huelga sea reemplazado, incluso por aquellos que no quieren participar en la huelga o no son parte del sindicato. Será el Ministerio de Trabajo quién decida qué trabajadores son esenciales y cuáles no. Según expertos laboralistas, como Jorge Toyama, esto vulnera el derecho a la libertad de trabajo y pone en riesgo las operaciones de una empresa. Lo establecido genera, según los expertos consultados, un claro desbalance en las relaciones entre el empleador y los sindicatos.

Para entender mejor sobre el nuevo decreto supremo aprobado, y sus consecuencias, recomiendo leer la entrevista que le hace el Diario Gestión a diversos abogados laboralistas.

Dada la coyuntura política, y la elección de la mesa directiva, este tema no ha tenido el eco mediático que debería tener. Sin embargo, terminada la elección, el Congreso debería debatir derogar dicho decreto supremo, y exigir al Poder Ejecutivo que el código de trabajo se debata adecuadamente en el Consejo Nacional del Trabajo, y se llegue a un consenso entre las partes involucradas.

No se trata de que los trabajadores no tengan derechos laborales, no puedan ejercer su derecho a huelga o a sindicalizarse, o que no puedan negociar nuevas reglas del juego, sino a que las relaciones laborales mantengan el balance entre las partes, y, sobre todo, que las normas se debatan y modifiquen dentro de los procesos establecidos. De no ser así, no existe predictibilidad para invertir o contratar nuevos trabajadores en el Perú, desincentivando aún más a la inversión privada, cuyas expectativas ya están en terreno negativo, y afectado finalmente a quienes se pretende ayudar: a los trabajadores más vulnerables.

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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Empleabilidad

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