Liz Melendez

No podrán matarla: Maria Elena Moyano una voz presente.

Treinta años después Maria Elena vive en nuestras memorias y sigue inspirando al movimiento de mujeres y feminista. Difundir su legado ha sido y es una forma de devolverle la voz, esa que fue arrebatada por el terror y el fanatismo.

 

El 15 de febrero de 1992, de forma infame, Sendero Luminoso asesinó a Maria Elena Moyano, para luego dinamitar su cuerpo enviando un mensaje de desprecio hacia las mujeres y sus luchas por la paz y la justicia social.

Treinta años después Maria Elena vive en nuestras memorias y sigue inspirando al movimiento de mujeres y feminista. Difundir su legado ha sido y es una forma de devolverle la voz, esa que fue arrebatada por el terror y el fanatismo.

A Maria Elena la mataron por plantear un cambio sin armas, por señalar que la lucha se hace en la arena política, con propuestas y sin violencia, que las organizaciones son fundamentales para levantar las demandas del pueblo que sufre hambre y precariedad. Así, hizo un llamado a cerrar el paso a aquellos que, con discursos violentos, querían destruir al pueblo que decían defender.

Maria Elena Moyano, fue una lideresa que con tenacidad y desde las arenas del distrito que tanto amó y que ayudó a forjar (Villa El Salvador), lucho contra el hambre, contra la violencia y creyó siempre en la organización de las mujeres como motor para la transformación social.

“Las mujeres han dado en estos ultimo años una demostración efectiva de lo importante que es participar y hacer política en la propia práctica. Nosotras no nos hemos quedado en el solo hecho de hacer oposición, de reclamar ante la situación por la que atravesamos, o simplemente de denunciar; nosotras hemos combinado el reclamo, la denuncia y la lucha con la participación práctica, con propuestas concretas y alternativas a cada uno de los problemas. (…) La participación de la mujer ha sido muy efectiva en la solución de problemas como el hambre y la miseria. (M.E.M, 1992)[1]

“Si las mujeres están respondiendo a nivel de Lima, algo se puede hacer. Si el pueblo se organiza y centraliza esfuerzos, podemos derrotar a «Sendero». Las cosas no son fáciles, pero tampoco imposibles” (M.E.M, 1992)

“la revolución es afirmación a la vida, a la dignidad individual y colectiva; es ética nueva. La revolución no es muerte ni imposición ni sometimiento ni fanatismo. La revolución es vida nueva, es convencer y luchar por una sociedad justa, digna, solidaria al lado de las organizaciones creadas por nuestro pueblo (…) Seguiré al lado de mi pueblo, de las mujeres, jóvenes y niños; seguiré luchando por Paz con justicia social” (Carta pública Maria Elena Moyano, 1991)

A tres décadas de su ausencia, sus reflexiones se encuentran completamente vigentes, por lo que leer sus cartas y discursos es una invitación a pensar el país de una forma diferente, con una lógica de derechos y una ruta de paz. A la vez, recorrer sus memorias nos permite conocer parte importante de la historia del movimiento feminista, en cuyos pasos ha quedado imborrable su huella.

 

 

[1] Extractos testimoniales recogidos del libro: Maria Elena Moyano: Perú, en busca de una esperanza. Coord. Miloslavich, Diana.  CMP Flora Tristán, 1993. Disponible en: https://lum.cultura.pe/cdi/sites/default/files/documento/pdf/Miloslavich%20-%20Maria%20Elena%20Moyano.pdf

 

Tags:

Maria Elena Moyano

Mas artículos del autor:

"Pensamientos oscurantistas en el poder"
"El caso de Sol y quiénes ayudaron en su búsqueda de justicia"
"Los datos y la realidad de las víctimas"
x