Alonso Rabí Do Carmo

Poeta en progreso

"Un libro dividido en dos partes: la visión y el presentimiento del desastre, el mal, la enfermedad, por un lado, y por otro, la vivencia de la pandemia según el ojo del poeta."

Enrique Sánchez Hernani es un poeta y periodista de dilatada y reconocida trayectoria. Pertenece a la generación del 70 (o del 75, según preferencia declarada por él mismo), un período que coincide con el advenimiento de cambios notables en la dicción y la escritura poética peruana.

En efecto, gracias a la irrupción de distintos colectivos, como Hora Zero, Estación Reunida o La Sagrada Familia (grupo este último al que perteneció Sánchez Hernani), la poesía se abrió de modo más intenso, más visceral a la experiencia histórica y social, algo que implicó la incorporación del lenguaje de la calle, además de una mirada más cercana al ímpetu popular y al universo marginal de la ciudad.  

La poesía de Sánchez Hernani no fue ajena a esta ola renovadora inicial. Sus primeros libros, Por la bocacalle de la locura (1978) y Violencia de sol (1980) están claramente inscritos en un discurso que busca convertir la expresión poética en una extensión simbólica de la militancia, en una manera de intervenir en la escena pública, cuestionando el poder desde la rebeldía, el inconformismo y la rabia existencial. 

Sus siguientes libros –si bien mantuvieron rasgos como cierto espíritu rebelde y juvenil, un prosaísmo irónico, una preferencia por la narratividad, así como el registro coloquial– recorren un camino de decantación que conducirá al poeta a una escritura dedicada a explorar, no solo en su orilla musical, sino también política, un referente cultural de indudable importancia: el rock. A Banda del sur (1985) pertenece, precisamente, uno de sus poemas más memorables: “Heavy Rock”, cuyos últimos versos rezan: “nos encerraron en celdas con chinches y sabandijas / nos arrancaron los jeans / amenazaron con hacer de nosotros hombres y mujeres razonables / que amasen a su patria y pudiesen morir sin gemidos por su bandera / y una lenta canción nos devolvió el recuerdo de nuestros discos / desvaneciéndose en los armarios / heridos por el sol / y el insoportable ruido de nuestros sueños”.

Otros libros suyos como Altagracia (1989), Pena capital (1995), Música para ciegos (2001) y Vinilo, 42 poemas del rock and roll (2006), sin abandonar del todo las características ya reseñadas, empiezan a mostrar cierta contención expresiva, así como un sutil viraje hacia la intimidad, el lirismo y la exploración subjetiva. Quise decir adiós (2011), libro motivado por la desaparición del educador Constantino Carvallo, terminaría por confirmar esa tendencia.

De este modo se inicia una suerte de regreso al orden, a la contemplación serena que no renuncia a la ironía pero encuentra cauces expresivos donde la madurez brilla por su presencia, lejos ya del grito y el desparpajo, más cerca de palabras meditadas, sopesadas, dichas preferentemente con sobriedad. Poemarios como Catálogo del maestros de obras (2017) o Taller de maestranza (2018) van por ese derrotero

Y así llegamos a Parábola de las ideas impuras (2021), un libro dividido en dos partes: la visión y el presentimiento del desastre, el mal, la enfermedad, por un lado, y por otro, la vivencia de la pandemia según el ojo del poeta. El título parece explicitar muy bien estos detalles: las parábolas son alegorías y también relatos, no en vano en estos poemas lo narrativo sigue siendo un asunto crucial. Las ideas impuras son un horizonte que abarca no solamente la enfermedad sino sus consecuencias: el encierro, el hastío, la muerte. 

Ante esta situación extrema el hablante reacciona. Es capaz de detallar con puntillosidad de relojero su entorno, sensaciones diversas que abarcan un espectro que van del hastío a la esperanza, del sarcasmo a la calma, de la desesperación a la contemplación de la vida. Y diría aquí lo que dicen los versos finales de “Aparición de la poesía”: “Todo se reduce a esta implacable certeza / las páginas de un nuevo libro / son un largo muro por donde aún no ha soplado / el viento divino de ser alado alguno / y si se mantiene intacto es gracias a las dudas / y a la falta de coraje de los atónitos escribas / pero según pasan los días / en sus dedos ya no tiemblan / las palabras inexpertas sino un duro cincel / con el cual buscan derrumbar el antiguo muro / que hasta hoy habíamos venerado / al parecer sin ningún propósito para el futuro” (p.38).

Hay un cambio de estilo, nuevas inflexiones. En conversación reciente con Sánchez Hernani, me refirió que mantiene algunos libros inéditos que expresan ese cambio. Espero que su lectura confirme el título de esta reseña, que hay un poeta en progreso.

Enrique Sánchez Hernani. Parábola de las ideas impuras. Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2021.

Libro Parábola de las ideas impuras.

 


Alonso Rabí Do Carmo es profesor ordinario de la Universidad de Lima, donde imparte cursos de Lengua, Literatura y Periodismo. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtuvo el Doctorado en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Colorado. Ejerce el periodismo desde 1989.

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Editorial Cultura Peruana, Enrique Sánchez Hernani, Libro, Parábola de las ideas impuras

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