Juan Carlos Tafur

Un indulto que remarca la cancha

“Hoy, no hay visos de que el gobierno aproveche la circunstancia para trazar una componenda con el fujimorismo. Al contrario, las declaraciones iniciales apuntan a pensar que el régimen jugará la variable del antifujimorismo”

¿Tendrá el irregular indulto a Fujimori, concedido en esta ocasión por el Tribunal Constitucional -en un fallo que seguramente de nuevo será enmendado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos- el mismo impacto político que cuando se produjo originalmente, el 2017?

Recordemos que en su momento, cuando fue concedido por Pedro Pablo Kuczynski, no se originó en reales razones humanitarias -las que, dado el caso, sí ameritarían un indulto, sin lugar a cuestionamientos-, sino por motivaciones políticas. PPK necesitaba partir a la bancada de Fuerza Popular que le hacía la vida imposible en el Congreso y para ello utilizó la figura señalada del indulto al expresidente Fujimori como una moneda de cambio con Kenji Fujimori -a la sazón, parlamentario- y su grupo de los denominados “avengers”, para que éste sumara los votos suficientes que impidiesen la vacancia que se ceñía sobre el mandato de PPK. Y así ocurrió efectivamente, PPK libró el primer intento de vacancia, sin que ninguno de los actores supusiese que luego un organismo supranacional fuese a tirar todo a fojas cero y que, además, apareciesen los famosos “mamaniaudios” que, no obstante el trajín desplegado, terminarían por provocar la salida de Kuczynski de Palacio.

 

 

Hoy, no hay visos de que el gobierno aproveche la circunstancia para trazar una componenda con el fujimorismo. Al contrario, las declaraciones iniciales del presidente, de la primera vicepresidenta, del viceministro de Justicia, del canciller y otros, apuntan a pensar que el régimen jugará la variable del antifujimorismo.

Y en esa línea de pensamiento, más bien, podría servirle la ocasión para recomponer vínculos con la denostada izquierda caviar, que ya ha desenfundado las selectivas zapatillas que tan bien guardadas tenía frente a los desaguisados del castillismo, pero que ahora sí reverdecerán viejas andanzas. ¿Eso lo beneficia al gobierno? Sí, porque se dilata la que parecía una ruptura política inminente con este sector de la izquierda, que hubiese afectado las sumatorias congresales y precarizado más al régimen.

 

De paso, el antifujimorismo reestrenado por el régimen podría ser un parteaguas para volver a colocar frente a frente al gobierno y a la derecha, rompiendo la luna de miel que se había establecido en las últimas horas entre voceros del oficialismo e impensados halcones de la diestra, como el almirante Montoya y Renovación Popular.

 

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Alberto Fujimori, Fujimorismo, TC

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