Alonso-Rabi-Do-Carmo

Río y memoria

"Un ejercicio autbiográfico singular en el que se dan cita prosa, poesía y pintura. Un fino trabajo de Eduardo Tokeshi".

“Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada”, decía Mark Twain. Sin embargo, cabe preguntarse qué es la verdad, cuál es su lugar, dónde cobra más relieve, valor y trascendencia. Sobre los discursos autobiográficos pesa la duda o la condena de que sus autores intentan construir una imagen propia a la medida de sus intereses: hasta cierto punto, hecha la autobiografía hecha la trampa.  

Por otra parte, desde la orilla de los lectores las expectativas frente a un texto autobiográfico se inclinan –intuyo que mayoritariamente– por el hallazgo de revelaciones asombrosas o secretos celosamente guardados para la oportunidad que ofrece un discurso de esta naturaleza. No los culpo y pese a ello, siento que al recorrer las páginas de Sanzu, reciente libro del pintor y escritor Eduardo Tokeshi no solo son importantes esas revelaciones, sino la forma en que se manifiestan, la estética que exudan. 

Sanzu ha encontrado el equilibrio, a través de la combinación de poemas por lo general breves (que no llegan a la economía extrema del haiku) y de texto en prosa que, ordenados a la manera de un diccionario, van desnudando la intimidad de su autor. Cada palabra japonesa marca una etapa de la trayectoria vital de Tokeshi, la infancia y adolescencia evocadas con nostalgia.

Los padres, los abuelos, los hermanos, las calles de la ciudad, el recuerdo de padre y madre tejiendo cada latido del hogar, en fin, el selecto inventario y la expurgación de un pasado que puede ser tanto un cofre de maravillas como un mar de contradicción y oscuridad. Materia delicada, la memoria, “ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”, como sentencia Borges en los versos finales de su poema “Cambridge”.

Tokeshi ha resuelto con un lenguaje muy depurado, que oscila entre la aparente sencillez de la cotidianidad y un espesor metafórico y lúdico que no oculta los claroscuros de la existencia. Los gráficos que acompañan el texto, dibujos y trazos del propio artista, le confieren al volumen un inusitado ritmo visual, lo que sin duda constituye una innovación para el género y añade capas de significado a la letra escrita.

Una memoria híbrida. Prosa y poesía se dan cita sin conflicto. El tránsito de las convenciones narrativas a los destellos de la poesía ocurre de modo natural y fluido. Mención aparte para el silencio: varias páginas en blanco asoman entre las letras del diccionario personal de Tokeshi. Le pregunté en una entrevista reciente y aun inédita qué significaba eso y él me respondió que los lectores debían usar ese espacio para dialogar con Sanzu, anotando quizá una pequeña historia suya.

Terminado el diccionario, pasamos a una sección titulada “La otra orilla”, en la que la experiencia se vuelca al terreno de los versos. Poemas de aliento epigramático casi todos, dan cuenta también de la experiencia vital pasada por el tamiz de la memoria. Las ilustraciones, a cual más primorosa, siguen. Dejo una muestra del hermoso poema “Casa”: “La casa donde crecí no tenía ventanas/ era de adobe y en cada terremoto se rajaba una de/ sus altas paredes // Fui el último en abandonarla // dos meses después/ un muro se desplomó/ mató a ocho personas // la muerte era su llamado” (p.145).

En pocas palabras Sanzu nos invita a un viaje, realista en relación con la historia familiar –en ocasiones cercana a un contenido dramatismo sentimental (ver como ejemplo la libresca historia de amor de los padres del artista)– y simbólico en relación con la poesía que sirve para expresar el transcurrir de la vida entre el asombro, la nostalgia y la construcción identitaria del autor. La verdad que asoma finalmente es que como Sanzu, la vida es también un río donde navegan la melancolía y la memoria.

Alonso Rabí

Eduardo Tokeshi. Sanzu. Lima: Reservoir Books, 2022.    

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