Mauricio Saravia - Sudaca.Pe

El 7 de junio

La última semana se ha constatado que la tendencia electoral va en función de una Fujimori en avance y un Castillo entre estancado y en declive. A una velocidad acelerada, vale mencionar. ¿Es esto definitivo y nos acercamos a una presidenta el 7 de junio o tendremos una pelea con final impredecible? Ensayamos para eso una lista de escenarios y actores que pueden alterar el panorama

Si hay una tendencia clara luego del fin de semana y de conocer las últimas encuestas, es que Fujimori va avanzando y Castillo retrocediendo. Que además las distancias se han reducido ahora sí dramáticamente, poniéndolos, números más y números menos, a 5 puntos de distancia.

Lo otro que es claro también es que si no hay algo que pueda ser relevante o significativo, podemos cambiar el orden de los candidatos de cara al 6 de junio. ¿Por qué? Por la tendencia, pero también porque hay una candidata que hace campaña y otro que parece que quisiera minar la propia.

Castillo no quiere -o no puede- entrar en el juego de la campaña formal y queda continuamente descolocado frente a todo el despliegue de fuerza orgánica propia y la que le ha llovido gratis a Fujimori. Entonces, no hace cambios a la estrategia que lo llevó a ganar la primera vuelta y eso lo lleva a detener su avance y a retroceder en las preferencias.

La encuesta de ayer de IEP es muy clara en eso. Castillo ya no está estancado, retrocede. Y Fujimori ya no se nutre de indecisos, le está quitando votantes a Castillo. Ese escenario era el peor posible para un Castillo envalentonado pero sin aparato detrás que le asegure estrategia. Sin estrategia su campaña es contradictoria, opuesta, impredecible. Un día quiere ser garante de derechos y al día siguiente se tumba esa idea. Un día quiere A y el otro grita B en una plaza. Hace lo que en buena medida le nace hacer. Aunque la presidencia de la República no sea un cargo por impulso.

Por el otro lado, y como todo en su vida, la cosa viene muy fácil. Todos le regalan su apoyo de manera incondicional. Mejor corrupto conocida que comunista por conocer parece ser el derrotero de esta campaña. Es la definición perfecta del mal menor. Hay un juego mediático sin ningún contrapeso. Hay “iniciativas ciudadanas” que son campañas descaradas que nadie quiere cuestionar, porque no son partidarias. Hay endoso de apoyo sin criticidad. Muy fácil. Como fácil estudió, fácil fue su carrera política y fácil le ha sido zafar del acoso judicial, del que posiblemente se libre para siempre después de estas elecciones. Es impresionante la estrella de la candidata que ha logrado convertir adversos y hacerlos portavoces de su campaña.

¿Qué podría cambiar las tendencias y ponernos en escenarios distintos? Hay pocas cosas que hoy generen un contrapeso que vuelva a poner a Castillo en subida y a Fujimori en bajada, pero vamos a elaborar algunas hipótesis.

  1. La campaña de contacto directo vuelva a tomar impulso. Esa campaña que llevó a Castillo a triunfar en primera vuelta. Esa que privilegia la plaza pequeña, el boca a boca, el WhatsApp como la red de intercambio y propaganda. Esa campaña de la que tenemos tanto por aprender aún. Castillo demoró en prender en primera vuelta. ¿Podría estar demorando su explosión? Muy poco probable. Más si no da golpes de timón relevantes. Ya no estamos en el voto de protesta. Es quizás el voto de propuesta el que se manifiesta ahora. 
  2. La probabilidad de algún destape. O de algún hecho que se conozca de los candidatos en la campaña, aunque estamos seguros de que está más cerca, como probabilidad, de hundir a Castillo que a Fujimori. La candidata hoy tiene toda la prensa masiva de su lado, de una manera impúdica. Por ese lado, no es esperable que haya algo que a nivel de medios masivos pueda hacer que la candidatura fujimorista tambalee. Más bien tenemos que esperar más celo con Castillo y su entorno. Aunque cualquier noticiero local sea ya caja de resonancia de cualquier cosa que se diga para hundirlo.
  3. Adherencias. Creemos que más allá de la discusión sobre si implican votos o no, el que estructuras partidarias decidan su apoyo por uno u otro candidato puede ser definitivo. Si el apoyo de Mendoza y JP a Castillo es importante a nivel de discurso, el de APP y de RP a Fujimori es más significativo porque implica movilización y logística. Algo que a Castillo le falta a raudales. Lescano, Guevara y esa facción de AP aún podrían entrar más en campaña, pero no parecen cercanos a Castillo. Pero nadie más aparece en el horizonte para el lápiz.
  4. Estrategas. Desde la primera vuelta extrañamos la presencia de campañas inteligentes, orientadas, que supieran encauzar ideas y establecer ejes programáticos. En esta segunda vuelta es evidente que ello se mantiene. Una alternativa para Castillo puede ser la adhesión de algunos estrategas que puedan generar un impulso importante. En el caso de Fujimori, parece ser que los ecuatorianos que este portal destacó han hecho su trabajo. Se habla desde Otero hasta quienes llevaron la campaña del MAS en Bolivia como potenciales soportes de Castillo. Veremos si eso se materializa.
  5. Sociedad Civil. Un contrapeso importante en las últimas elecciones han sido las iniciativas libres de la sociedad civil. Desde la relevancia que tomaron los movimientos antifujimoristas en el 2016 hasta la calle que logró revertir el golpe de Estado de Merino hace apenas unos meses. Pero esa sociedad civil parece agotarse en la fórmula de manifiestos y acuerdos. No se percibe una efervescencia en la calle, una sensación tan fuerte que pueda hacer tambalear las tendencias actuales. A no ser que despierte pronto, no parece que la calle vaya a ser un factor importante. Si despierta, veremos lo que ocurre.
  6. El contexto -y aprovecharlo-. Hoy parece que vivimos en una burbuja y nada de lo que pasa alrededor importa en esta campaña. Casos como el estallido social y la represión de Duque en Colombia, o el anuncio de Biden de políticas tan a la izquierda que hacen parecer a Mendoza de centro, no juegan en esta campaña y algo podríamos pensar que nos quieren decir, pero nos miramos tan al ombligo que ni eso influye.

Creemos que estos 6 elementos podrían ser significativos en lo que queda de campaña. Pero no somos optimistas de considerar que lo van a ser. La mesa está servida para Fujimori. Va a depender sólo de ella sentarse a comer. Ojalá que quienes dieron apoyo público a su candidatura asuman ese costo. Del lado de Castillo, vale la pena preguntarse si realmente quiere ganar. 

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